El verdadero Parque Jurásico, errores y aciertos de una saga de gran éxito

Todos sabemos quién es Steven Spielberg, director de grandes películas muy aclamadas por la crítica y queridas por el público. Tiburón (1975), Encuentros en la tercera fase (1977), En busca del arca perdida (1981) o E.T., el extraterrestre (1982) son sólo algunas de las películas que hizo en sus comienzos. Pero de entre todos sus trabajos cinematográficos hay uno que destaca sobre los demás, una película que es la razón de que muchos hayamos elegido estudiar geología. Porque a comienzos de la década de los 90’s Steven Spielberg decidió adentrarse en uno de los dos temas que más le fascinaban y que todavía no había abordado: los dinosaurios (el otro es el de los aliens, mucho más explotado en su filmografía). Fue así cómo la recientemente publicada novela Parque Jurásico, de Michael Crichton (que además participó en su guión), se convirtió en una de las mejores y más acertadas películas de Ciencia Ficción que conozco, aunque eso no significa que esté exenta de errores. De hecho en esta entrada vamos a hacer precisamente un análisis de los principales aciertos y errores que desde el punto de vista geológico tiene no sólo la primera película sino la saga que nació de ella, sin duda una de las sagas cinematográficas más conocidas de la historia del cine.

When dinosaurs ruled the Earth.jpg
En Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) se optó por retratar dinosaurios de una forma nunca antes vista en pantalla. Tras el enorme éxito de crítica y público la película no tardó en convertirse en uno de los títulos más destacados de la filmografía de su director y en la primera de una saga que ya va por su quinta entrega

Si son reptiles, ¿por qué parecen aves?

Una de las primeras cosas que llamaron la atención de la primera película fue el realismo de las criaturas mostradas en ella. Eso fue posible gracias a que mezclaron animatronics con dinosaurios generados por ordenador, algo en lo que Parque Jurásico fue una pionera. Pero no todo está en la técnica, ya que también fue una de las primeras películas que retrató a los dinosaurios como criaturas ágiles de movimientos rápidos, no como animales tontos de torpes andares, que era para muchos la idea de cómo eran estas criaturas extintas. Y es que durante siglos se habían considerado a los dinosaurios como reptiles (dinosaurio significa literalmente “lagarto terrible”), y dado que los actuales reptiles (cocodrilos, lagartos, serpientes…) son criaturas de sangre fría que necesitan calentar sus cuerpos antes de actuar, esa idea también la aplicábamos a los enormes cuerpos de los dinosaurios, llegando de esta manera a la conclusión de que seguramente tendrían problemas para ser muy activos y por tanto no deberían ser muy rápidos. Pero a comienzos de la década esa idea había empezado a cambiar dentro de la comunidad científica, ya que había algunos paleontólogos que creían que, a pesar de que efectivamente los dinosaurios eran reptiles, en realidad no se comportaban como tales. Entre este grupo de paleontólogos se encontraba Jack Horner, a quien Spielberg contrató como asesor para la película. Él personalmente defendía que los dinosaurios estaban más emparentados con las aves actuales que con los reptiles, siendo él el responsable de que en la película los dinosaurios mostrados tengan movimientos y comportamientos más próximos a las avestruces que a los lagartos. Pero en 1993 esa idea era rechaza por una gran cantidad de científicos. Incluso en la novela los dinosaurios carnívoros son más reptilianos, con lenguas bífidas y una mordedura con una espuma viscosa muy similar a la del dragón de Komodo. Otro aspecto en el que la película se arriesgó en su momento fue en el referente a si los dinosaurios tenían sangre fría (necesitaban calentarse al sol para ser activos) o sangre caliente (como nosotros). El libro no recuerdo si abordaba esta cuestión, pero la película sí lo hizo y apostó, seguramente explicando así el porqué de la agilidad de los animales, por afirmar que eran criaturas de sangre caliente. Y por último tenemos la cuestión de la piel, y es que si eran reptiles lo lógico era pensar en una piel escamosa, como sabíamos que tenían gracias a algunas impresiones de piel que hemos encontrado fosilizadas, y por ello la película mostró dinosaurios de piel coriácea desnuda, muy parecida a la de los reptiles actuales. Estos son tres aspectos en los que la película arriesgó para tratar de recrear unas criaturas que no sabemos cómo fueron porque llevan extintas casi 66 millones de años. ¿Pero fueron acertados estos aspectos?

Velociraptor in JP3.png
En toda la saga es habitual ver que los dinosaurios tengan una piel coriácea desnuda, sin plumas ni ningún tipo de vello, como es el caso de este Velociraptor de la película Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001)

La ciencia avanza constantemente y gracias a nuevos descubrimientos ahora sabemos que las aves evolucionaron a partir de algunos grupos de dinosaurios, tal y como vimos en la entrada Las aves, los dinosaurios del presente. Por tanto el retratar a los dinosaurios como animales ágiles que se movían como aves no voladoras (siempre que veo una gallina corriendo pienso en un raptor) fue una apuesta arriesgada que resultó muy acertada. Incluso la cuestión de la sangre caliente parece ser correcta, aunque todavía a este respecto el debate sigue abierto. Pero no todo por lo que apostó la película en su momento fue correcto, ya que se cree (no estoy seguro de si es cierto o no) que algunos dinosaurios no tenían piel coriácea. Lo que sí sabemos ya sin lugar a dudas es que algunas especies, en especial los pequeños terópodos, tenían plumas muy probablemente cubriendo todo o casi todo su cuerpo. Incluso algunos creemos que posiblemente todos los terópodos tuvieran plumas, pero imaginarse a un T-Rex emplumado parece menos fiero, no así los velocirraptores, que ya en Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001), tercera parte de la saga, aparecieron con unas pocas plumas sin perder nada de fiereza. Por desgracia, si bien la primera película logró cambiar la concepción del público de cómo eran los dinosaurios, en Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015), que es la última parte hasta la fecha, donde podían haber introducido la idea de los dinosaurios emplumados, prefirieron mantener la imagen tradicional. Y aunque lo justifican con un sencillo “son criaturas modificadas genéticamente”, lo cierto es que la película ha perdido una estupenda oportunidad de ayudar a cambiar la percepción de cómo eran los dinosaurios. Algo que sí hizo la primera.

velociraptor-in-jurassic-park-iii
En la tercera película de la saga algunos velocirraptores, si bien no todos, presentan unas pocas plumas por sus cuerpos para tratar de adaptar lo que se muestra en pantalla con lo que sabíamos de estos animales en su momento

Un título pegadizo pero desafortunado

Este es uno de los aspectos más conocidos por todo aquel que conozca un poco el mundo de los dinosaurios. Y es que estas criaturas tan llamativas habitaron el planeta hace millones de años, a lo largo de prácticamente toda una era geológica que hemos denominado Mesozoico, que para muchos es precisamente la Era de los Dinosaurios. Esta era la dividimos en tres periodos que son el Triásico, el Jurásico y el Cretácico, de manera que en los tres tuvimos especies de dinosaurios muy diferentes unas de otras. Por tanto, si hablamos de Parque Jurásico es lógico pensar que los animales que encontraremos en el libro y en la película son de este periodo, pero lo cierto es que la mayoría no lo son. El famoso T-Rex, el Triceratops o incluso los temidos velocirraptores fueron del Cretácico, mientras que el Brachiosaurus (el dinosaurio de cuello largo de la primera película), el Stegosaurus (un dinosaurio con placas en el lomo que tiene una espectacular escena en la segunda película) o los famosos y pequeños compys (Compsognathus) sí eran del Jurásico. Incluso hay mencionada en la novela una especie de dinosaurio que vivió en el Triásico: el Herrerasaurus. Como vemos hay dinosaurios de los tres periodos, entonces ¿por qué ese título? Fácil, porque Jurassic Park es claramente más pegadizo que Mesozoic Park o Cretaceous Park e igual de acertado que este último. Por tanto estamos más ante una decisión dramática que de rigor.

Welcome to Jurassic Park.jpg
El título de la película no es del todo correcto porque en ella tenemos dinosaurios de los tres periodos que componen el Mesozoico, la era en la que vivieron los dinosaurios no avianos (fotograma de la película original de la saga)

Gigantismo, deformaciones y otros aspectos científicos

Ahora vamos a abordar un aspecto más técnico, y también relativamente polémico dentro de la comunidad científica, que es la manera de mostrar a ciertos dinosaurios y reptiles del Mesozoico en las películas. Y añado lo de “reptiles del Mesozoico” porque los dinosaurios sólo habitaron en tierra, de manera que tanto los mosasaurios (reptiles marinos) como los pterosaurios (reptiles voladores) no eran dinosaurios. Una vez hecha esta aclaración vamos a abordar primero el cómo se han retratado a estas criaturas mesozoicas dentro de la saga, que si bien en la primera película fueron muy acertados no siempre ha sido la correcta. Por ejemplo, los reptiles alados aparecen en la saga a partir de la segunda película (de manera anecdótica en ella y con más peso en la tercera y cuarta entregas), pero debemos tener en cuenta que los pterosaurios tenían los huesos huecos para poder alzar su vuelo, por lo que pesaban muy poco a pesar de las grandes dimensiones que pudieran tener. Por tanto sería completamente imposible que uno de estos reptiles alados pudiera coger y levantar en el aire a una persona que no fuera un niño, tal y como les vemos hacer en las dos películas en las que aparecen. Pero no acaba ahí el error de los pterosaurios, ya que la mayoría no eran grandes depredadores sino que, o bien eran insectívoros o bien eran piscívoros, por lo que muy difícilmente atacarían a personas (ni a perros) como se muestra en ambas películas. En cuanto a los reptiles marinos, sólo encontramos a un Mosasaurus en Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015) y es un perfecto ejemplo para recordar esa máxima del cine palomitero de “cuanto más grande mejor”. Porque la criatura de la película es descomunal, aberrantemente grande, si tenemos en cuenta que el ejemplar más grande de Mosasaurus que se ha encontrado medía unos 18 m.

Mosasaurus in Jurassic World.jpg
En la saga no sólo aparecen dinosaurios, también pterosaurios y mosasaurios, reptiles del Mesozoico que no deben ser incluidos como dinosaurios

En cuanto a los dinosaurios, un ejemplo claro de que no lo sabemos todo es el vaivén que sufre el T-Rex entre depredador activo y carroñero. Todavía hoy en día no sabemos mucho de este animal de enorme cabeza y diminutas manos con dos dedos, menos aún de su comportamiento, que no fosiliza. Por ello es perfectamente válido tratarlo como un gran depredador o no arriesgarse en este aspecto y mostrarlo comiendo un cuerpo ya muerto, que es lo que hacen en Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001) antes de su enfrentamiento con Spinosaurus. En lo que posiblemente ya no hay tanto acierto es en la cuestión de la visión basada en el movimiento, una estupidez dado que el T-Rex al parecer no sólo tenía una excelente visión sino que también distinguía muy bien los colores. Tampoco parecen haber acertado en su velocidad máxima, que se ha estimado en tan solo 30 km/h, una velocidad que haría que la tensión durante la persecución de la primera película no fuera tal cosa. Pero curiosamente el T-Rex no es el dinosaurio menos acertado de la saga (dejamos de lado el Indomitus Rex de Jurassic World, que ya sabemos que es inventado), ya que el que ha recibido un tratamiento más equivocado es sin duda el Spinosaurus, principal protagonista de la tercera entrega. En esta película nos muestran a este terópodo de posible vela en el lomo (posible porque hay quien cree que era una joroba) como un gran depredador capaz de matar a un T-Rex. Pero la base de esa decisión parte exclusivamente del hecho de que este dinosaurio era más grande, ya que en la actualidad creemos que Spinosaurus era principalmente piscívoro y no cazador.

Spinosaurus.jpg
El  Spinosaurus era un animal piscívoro que según algunos autores pudo vivir principalmente en medio acuático (fotograma de la película Jurassic Park III)

Y ahora vamos a hablar del dinosaurio más irreal de todos los que aparecen en la saga: el Velociraptor. Ahora cualquiera que piense en este dinosaurio le viene a la cabeza la imagen de una criatura de unos dos metros de alto, gran agilidad e inteligencia que caza en grupo y que es capaz de abrir puertas. Pero los velocirraptores eran dinosaurios del tamaño de un perro que tenían los brazos a los lados del cuerpo y no delante, es decir, más como las alas de las aves, con las que están estrechamente emparentados. También resulta que su cuerpo estaba completamente cubierto de plumas y tanto sus colas como sus muñecas eran muy rígidas, lo que les haría imposible hacer el juego de muñeca necesario para abrir la manilla de una puerta o avanzar sin problemas por pasillos estrechos. Son muchos errores acumulados, pero es que aquí hay un detalle que no se suele aclarar, y es que en realidad en Parque Jurásico lo que encontramos no son velocirraptores sino un primo algo más grande y ligeramente diferente: Deinonychus. Por lo visto fue este dinosaurio el que tomó Michael Crichton de base para los raptores de la novela y más tarde Spielberg para su película, cambiándole únicamente el nombre sólo porque Velociraptor sonaba más dramático. En cualquier caso Deinonychus tampoco llegaba al tamaño mostrado en la película, y es que los productores concluyeron que nadie se vería muy intimidado por un dinosaurio de poco más de un metro de alto. Por ello en la primera película se optó por aumentarlo hasta rozar los dos metros y así han quedado en el resto de filmes de la saga. Y como dato, ahora conocemos a otro terópodo emparentado con Velociraptor y Deinonychus que tiene una altura próxima a la mostrada en Parque Jurásico, si bien sus rasgos físicos son diferentes: Utharaptor.

Deinonychus.jpg
Reconstrucción de un Deinonychus real, con el cuerpo cubierto de plumas, que se puede ver en el Museo de Historia Natural de Viena (fuente: wikipedia.org)

Por último, antes de acabar con este análisis de los aciertos y errores de la saga, vamos a abordar un par de cuestiones más técnicas. Lo primero que quiero aclarar es que en Parque Jurásico (Jurassic Park) (Steven Spielberg, 1993) los brachiosaurios cogen ramas y mastican antes de tragarlas, algo que parece normal de no ser porque estos dinosaurios no eran capaces de masticar. De hecho muchos dinosaurios, igual que muchas aves en la actualidad, tenían que ingerir piedras para que les ayudasen en su estómago a la digestión del alimento, piedras que después encontramos en los fósiles y que reciben el nombre de gastrolitos (imagen de abajo). También hay que aclarar que los dinosaurios, al igual que las aves, no tenían músculos faciales, así que no podrían poner caras ni hacer muecas. Y para ir acabando las cuestiones geológico-biológicas, otro aspecto llamativo es que en este tipo de películas los depredadores siempre están dispuestos a atacar a los seres humanos, algo que ni los lobos ni los leones, ni ningún depredador activo en realidad, hace.

Gastrolitos
Imagen de un conjunto de gastrolitos en el interior del cuerpo de un pequeño dinosaurio terópodo (Caudipteryx zoui). Como se puede ver las piedras que encontramos en la zona del vientre son muy diferentes al resto de la roca y además están redondeadas como consecuencia del servicio prestado al animal (fuente: fotografía tomada de greatcretaceouswalk.blogspot.com.es)

Pero no sólo errores geólogicos y paleontológicos encontramos en la saga, ya que desde el punto de vista genético hay otros que conviene incluir en este repaso, aunque no entraré en detalle con ellos porque se salen de mi área de conocimiento. Dentro de estos errores tenemos que la vida media del ADN es de tan solo 521 años, y aunque se podría recuperar fragmentos legibles de hasta 1’5 millones de años, más allá de los 6’8 millones de años no quedaría nada que leer. Y no debemos olvidar que los dinosaurios se extinguieron hace casi 66 millones de años, por lo que la recuperación de material genético de estos animales es completamente imposible. Por otro lado tenemos la cuestión de la síntesis de lisina como control poblacional, una buena idea porque la lisina es un aminoácido esencial, pero precisamente por ello los animales no la sintetizamos sino que tenemos que ingerirla. Pero este error lo encontramos sólo en la primera película, ya que en la segunda, El mundo perdido: Jurassic Park (Steven Spielberg, 1997), se utiliza para explicar por qué los animales han sobrevivido a la destrucción del parque. No obstante una buena parte de todos los errores físicos de los dinosaurios que hemos visto en esta entrada se puede explicar por algo que se indica en la primera película, y es que al no haberse podido recuperado el ADN completo de los dinosaurios han tenido que mezclarlo con ADN de otras especies actuales, anfibios principalmente. Por tanto las criaturas que existen en el parque en realidad no serían dinosaurios 100% sino híbridos. Por desgracia ese pequeño pero importantísimo detalle a la hora de dar verosimilitud a la trama no es aplicable al Mosasaurus de Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015), ya que al tratarse de un animal marino no tenía mosquitos que se alimentaran de su sangre y que pudieran conservarla más tarde en ámbar. Quizás en futuras entregas nos aclaren este misterio.

Mosquito en ámbar.jpg
Fotograma de la película Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) en la que se muestra uno de los mosquitos empleados en la película para obtener ADN de dinosaurio, una idea original pero errónea

Conclusiones finales, de más a menos

La saga de Parque Jurásico es una saga de ciencia ficción, un género en el que la ciencia ayuda para crear una historia que es ante todo ficción y que no siempre tiene porqué ser acertada ni cumplirse en el futuro. Aún así es llamativo ver que, de las cuatro películas estrenadas hasta la fecha (año 2017), las dos más acertadas desde el punto de vista científico (no sólo geológico) fueron las dos primeras, las únicas dirigidas por Steven Spielberg y basadas en novelas de Michael Crichton. Después de la segunda entrega los errores son más comunes y también más grandes, y así se llega a la exitosa Jurassic World, comienzo de una nueva trilogía y sin duda la peor de toda la saga desde el punto de vista científico. Pero eso no impide que sea disfrutable, ya que esto es cine, y el cine es una excelente manera de soñar e imaginar cosas que jamás ocurrirán en la vida. Obsesionarse con los errores es un error en sí mismo, porque llevarnos a cosas irreales es una de las cosas más bonitas que tiene el cine, aunque siempre se puede hacer mejor.

Hay un geólogo en mi serie

Como ya he visto, en el cine los geólogos suelen aparecer como hombres aventureros que logran salvar a miles o millones de vidas gracias a sus conocimientos. Este perfil es el que hace que estemos hablando de una profesión que es muy habitual en el cine de catástrofes naturales, en especial en las películas de volcanes (Un pueblo llamado Dante’s Peak o Volcano), en películas con terremotos (2012, San Andrés), en películas donde el evento catastrófico es el impacto de un bólido (Armageddon) o incluso en otro tipo de películas donde encontramos sucesos de origen más exótico (El núcleo). Pero no solo tenemos geólogos en el cine de catástrofes naturales, ya que también podemos encontrarlos en películas de ciencia ficción, como son los casos de la saga de Parque Jurásico y la reciente Marte (ambas dentro de las seis películas más verosímiles de este género) o incluso en Prometheus. Pero también podemos ver a gente de esta profesión, aunque si bien es en muy contadas ocasiones, en dramas (Un lugar en el mundo) o en comedias (Evolution). ¿Pero qué ocurre con las series de televisión? En esta entrada vamos a hacer un repaso a los geólogos más destacados de las series de televisión hablando de cuatro casos concretos.

Geologist 1.jpg
El Teniente D’amato fue un geólogo que apareció en la serie Star Trek

El primer geólogo que vamos a ver estoy seguro que casi todos lo conocéis. Se trata del Dr. Ross Geller (David Schwimmer), uno de los personajes protagonistas de la popular serie Friends, en antena durante 10 años (1994-2004). Este joven es alguien bastante inadaptado socialmente que trabaja inicialmente en el Museo de Historia Natural de Nueva York como paleontólogo, pero que con el tiempo acaba dando clases en la Universidad de Nueva York. Ross es presentado como alguien culto, arrogante, tacaño, fácilmente irritable y en muchas ocasiones un completo cretino, pero también como un ser dulce, tierno y entrañablemente torpe. El Dr. Geller se siente continuamente infravalorado por sus amigos, quienes muchas veces cuestionan que sea de verdad doctor, y es que suele tener un perfil social bastante bajo. No obstante a lo largo de la diez temporadas de la serie tuvo sus momentos de importancia, casándose en varias ocasiones y manteniendo diversas relaciones con diferentes personajes, alguno incluso dentro del elenco principal.

Geologist 2.jpg
Ross Geller fue interpretado por David Schwimmer en la famosas serie Friends

Otro geólogo de serie destacado lo encontramos en A dos metros bajo tierra, una serie de HBO que durante cinco temporadas (2001-2005) nos mostró las vivencias de una familia que llevaba un tanatorio, siempre utilizando tintes de humor negro para hacer más llevadero el tema. En ella encontramos a George Sibley (James Cromwell), un hombre que aparece a partir de la tercera temporada como parte del elenco principal. Se trata de un eminente geólogo, profesor y autor de varios papers y libros, al que le encanta mostrar sus conocimientos al mundo. Como persona es un hombre muy inquieto intelectualmente y algo obsesivo, ya que cualquier cuestión acaba por obsesionarlo, desde el cambio climático, hasta la posibilidad de un terremoto, pasando por guerras, un posible agotamiento futuro del agua o del petróleo… George aparece como un “sabelotodo” que no siempre está en lo cierto y que con el tiempo descubrimos que tiene más problemas de los que aparenta inicialmente, con un pasado duro que tiene reminiscencias en su presente.

Geologist 3.jpg
El geólogo George Sibley apareción durante tres temporadas de la serie A dos metros bajo tierra, donde fue interpretado por James Cromwell

La tercera serie que vamos a ver en la que tenemos a geólogos como personajes principales es Primeval, traducida en España como Invasión Jurásica. Esta serie británica, del canal ITV1, estuvo en antena cinco años (2007-2011) y fue cancelada en dos ocasiones (momentáneamente tras su tercera temporada y al finalizar la quinta). La serie partía de una premisa muy original en la que una serie de inexplicables anomalías abrían agujeros en el espacio-tiempo por los que llegaban a nuestros días criaturas del pasado y del futuro que alteraban la vida tranquila del Reino Unido. Dado que muchas de estas criaturas venían del pasado geológico, es evidente que en la serie nos íbamos a encontrar con algún geólogo. De hecho son varios los personajes de esta profesión que aparecen en ella, pero yo destaco a dos por ser los protagonistas iniciales de la serie. El primero es el Profesor Nick Cutter (Douglas Henshall), profesor de paleozoología en la ficticia Universidad Metropolitana. Nuestro profesor es una de las personas que descubren la existencia de las anomalías, y dado sus conocimientos y su interés personal en ellas, acaba por dirigir el equipo encargado de estudiarlas con el objetivo de descubrir qué son, a qué se deben y cómo cerrarlas. El segundo geólogo que quiero destacar es el joven paleontólogo Connor Temple (Andre Lee Potts), antiguo alumno del anterior. Se trata de un chico al que podemos definir como geek, ya que le gustan los videojuegos, el mundo de la electrónica y la informática, las series y películas de ciencia ficción… Connor al principio está fuera del equipo, pero se encuentra por casualidad con una de las anomalías y acaba trabajando en él gracias a sus amplios conocimientos en varias áreas.

Geologist 4.jpg
Primeval fue una serie británica centrada en viajes en el tiempo através de nuestro pasado geológico y tuvo en su reparto a dos geólogos como protagonistas: Nick Cutter (izquierda) y Connor Temple (derecha)

La última serie que vamos a ver en esta entrada es una serie que fue cancelada tras su primera y por tanto única temporada. Gravedad cero (2009) fue una serie de ciencia ficción estructurada como un drama al más puro estilo Anatomía de Grey, con numerosos líos amorosos entre los personajes, pero mezclada con la estructura de flashbacks de Perdidos y con interesantes ecos a la película 2001: una odisea del espacio. Esta extraña serie narraba el viaje de un grupo de astronautas por el Sistema Solar con el objetivo de buscar recursos minerales en diferentes cuerpos rocosos, o eso era lo que creíamos al principio, ya que con el tiempo descubríamos que en realidad su objetivo era intentar descubrir qué eran unas misteriosas piezas que habían empezado a emitir señales desde distintos puntos del Sistema Solar. Con ello ya teníamos un interesante misterio interplanetario al que hincarle el diente y del que jamás sabremos ya su desenlace. En esta serie no tenemos a un geólogo sino a una geóloga, por desgracia la única de esta lista. La canadiense Zoe Barnes (Laura Harris) es una mujer marcada por un aborto, que tuvo recientemente tras una noche con otro de los participantes de la misión antes de que esta se produjera, por lo que los constantes roces entre ambos son parte del día a día. Zoe es además bastante insegura e inestable psicológicamente y logra enrolarse en la misión a pesar de sus dudas sobre su propio estado mental.

Geologist 5.jpg
La cancelada serie Gravedad cero tenía a la geóloga Zoe Barnes como representate de esta profesión y fue interpretada por la actriz Laura Harris

Estos son solo algunos de los geólogos y geólogas de la televisión con cierta importancia en las series en las que aparecen, pero como ocurría con las películas, hay muchos otros con roles más secundarios, algunos incluso con la geología solo como afición. En la segunda temporada de la aclamada serie Deadwood (2004-2006), centrada en la fiebre del oro de la década de 1870, tenemos a Francis Wolcott (abajo izquierda), geólogo jefe y mano derecha del magnate empresarial George Hearst, un sádico personaje que lo sustituirá como antagonista principal en la siguiente temporada. Otro ejemplo muy llamativo en una serie muy bien valorada por crítica y espectadores lo encontramos en Breaking Bad (2008-2013), ya que en la cuarta temporada vemos cómo el Agente Especial de la DEA, Hank Schrader, cuñado del protagonista/antagonista y también agente que va detrás de él sin saberlo, se aficiona a los minerales durante una larga convalecencia. Incluso llega a decirle a su esposa en varias ocasiones que los minerales “no son piedras”, reflejo del cariño que tiene esta serie a la ciencia. Otros geólogos puntuales en series los encontramos en Star Trek (1966-1969), donde tenemos al Teniente D’amato, que decide explorar un planeta reciente, o incluso en Smallville (2001-2011), donde podemos ver a Dax-Ur, el mayor científico de Krypton y cuyo trabajo se centra en el estudio del efecto de la radiación en los cristales de kryptonita. En cuanto a comedias, entramos en terreno resvaladizo pero podemos hablar de dos casos completamente opuestos. El primero lo tenemos en Padre made in USA (2005-actualidad) donde encontramos, en el capítulo 12 de la temporada 4 (Leyendas urbanas 2: el oro de Ollie), cómo el geólogo municipal salva la vida a Stan Smith solo con un rápido y experto vistazo a una infraestructura de la que no voy a hablar. Es llamativo que en este caso el geólogo aparezca vestido de traje al más puro estilo James Bond, hasta el punto de que se llega a decir que pertenece al grupo de profesionales “más sexys del mundo”. En el lado opuesto tenemos a la famosa serie The Big Bang Theory (2007-actualidad), que tiene múltiples referencias a diversas ciencias, aunque muchas de ellas, por no decir la mayoría, son erróneas. Si nos centramos a las correspondientes a la geología, casi todas proceden de un mismo personaje, el Dr. Sheldon Cooper, alguien que a pesar de no ser un verdadero científico llega a decir cosas como que los geólogos son los únicos profesionales a los que les gustan que les tiren su trabajo por tierra, que son poco higiénicos, que nadie los soporta o sencillamente que la geología no es una auténtica ciencia. Pero no solo hay alusiones en la serie, ya que en algún momento también llega a aparecer algún que otro geólogo (abajo derecha), que con el grito “rocas” siempre logra ahuyentar a los presentes. Y en esta línea también tenemos a South  Park (1997-actualidad), donde también aparecen geólogos con una imagen bastante negativa.

Geologist 6.jpg
Izquierda: El geólogo Francis Wolcott, fue el principal antagonista de la segunda temporada de Deadwood. Derecha: Geólogo en la serie The Big Bang Theory

No son muchos pero sí los suficientes para dejar claro que el perfil del geólogo en las series dista mucho del que tienen en el cine. Para empezar no gozan de la misma reputación y eso queda reflejado en el tipo de producción en la que aparecen, donde destacan sobre todo las comedias. Además, los geólogos protagonistas son mucho más escasos en la televisión, ya que lo normal es que los veamos como personajes secundarios, a veces incluso con una aparición puntual en uno o un par de capítulos. En la mayoría de casos esos geólogos gozan de una mala reputación que roza lo absurdo, aunque también hay excepciones, ejemplos tanto en dramas como en series de ciencia ficción donde aparecen no como caricaturas sino como profesionales competentes que no necesariamente tienen un perfil de investigador. Así que ya sabéis, si un día os encontráis con que en vuestra serie favorita aparece un geólogo, no os alarméis. No somos habituales pero de vez en cuando aparecemos en ellas, aunque no siempre con la misma fortuna.

Los geólogos en el cine

La cultura actual globalizada, con internet a disposición de una amplia población y con muchas producciones audiovisuales de recorrido global, ha hecho que lo que nos llega a través del cine y la televisión sea muy valorado. Por ello es necesario echar un vistazo serio y crítico a la imagen que dan de ciertas profesiones, en especial a las de ciertos científicos. En esta entrada vamos a analizar la imagen que dan seis geólogos y geólogas de cine que son protagonistas en sus películas, ciencia ficción o cine de catástrofes en su mayoría pero también gratas excepciones.

Geólogos 1.png
Imagen de la espectacular Cueva de los Cristales, en Naica, (México)

Nuestro repaso lo vamos a empezar con una película que no viene de Hollywood sino de Argentina. Un lugar en el mundo (Adolfo Aristarain, 1992) narra, bajo los ojos de un joven, cómo la vida tranquila de la comunidad campesina en la que vive se ve trastocada por la llegada de un geólogo español llamado Hans (José Sacristán) que afirma estar allí por petición del cacique de la zona. Por tanto estamos hablando del primer y único geólogo de empresa de esta entrada, alguien que en principio afirma estar buscando petróleo en la región pero que en realidad tiene otro objetivo. El primer geólogo del cine que vemos es un hombre que viste siempre de vaqueros (recordemos cuál es el equipo del geólogo cuando vamos al campo), un profesional muy afable que no duda en dar algunas clases de geología en el colegio y compartir sus conocimientos con el hijo del matrimonio que lo acoge, con quien entabla tal relación de amistad que el muchacho acaba cogiendo un gran cariño por nuestra profesión.

Geólogos 2 (Hans).jpg
Hans es un geólogo no-científico interpretado por José Sacristán como un hombre político al que le gustan los niños

El siguiente geólogo ya viene de Hollywood y se encuentra en una de las seis mejores películas de ciencia ficción anteriores a 2016. En Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) asistimos al “resucitar” de los dinosaurios a partir de su clonación, por lo que si hablamos de cine y metemos a los famosos reptiles del Mesozoico en la ecuación es más que evidente que vamos a tener a varios geólogos. En el caso de las tres películas que forman la trilogía original (en la nueva saga de Jurassic World aún no he identificado a ninguno), tenemos una media de dos geólogos por cada una. Si nos centramos en la película original nos encontramos con el Dr. Alan Grant (Sam Neill), un paleontólogo de fama mundial que viaja a la isla para ver la viabilidad del parque en compañía de una de sus alumnas, la paleobotánica Dra. Ellie Sattler (Laura Dern), posiblemente también geóloga pero no lo tengo del todo claro (por eso no vamos a hablar de ella). El Dr. Grant es presentado desde el primer momento como un hombre directo pero amable, alguien a quien no le gustan ni los ordenadores ni los niños. De hecho en su presentación no duda en ser un poco duro con un niño que ha hecho las preguntas equivocadas. Al Dr. Grant lo podemos definir como uno de esos geólogos aventureros que no dudan en mancharse y que siempre visten con vaqueros (o similar), camisa, pañuelo y un sombrero que nos recuerda a Indiana Jones. Es como si este hombre siempre estuviera preparado para vivir una nueva aventura. Nuestro segundo geólogo de cine no solo aparece en la primera película, sino que en Parque Jurásico III (Joe Johnston, 2001) repite, al igual que su antigua alumna, la Dra. Ellie Sattler.

Geólogos 3 (Grant).jpg
Sam Neil interpretó al doctor en paleontología Alan Grant en dos ocasiones, la primera en Parque Jurásico y la segunda en Parque Jurásico III

Sin salirnos de la trilogía de Parque Jurásico vamos a ver a nuestro tercer geólogo. En El mundo perdido: Jurassic Park (Steven Spielberg, 1997) tenemos a la primera mujer de esta entrada, afortunadamente no la única, y a un personaje bastante secundario que aparece en varios momentos (del que no hablaremos aquí). La Dra. Sarah Harding (Julianne Moore) es una paleontóloga muy aventurera que no duda en viajar a la isla en solitario para estudiar de cerca el comportamiento de los dinosaurios dentro de lo que ya es su nuevo hábitat natural. Nuestra primera geóloga es una mujer nada sexualizada que viste con ropa que es, ante todo, cómoda, con el pelo recogido en coleta y de nuevo pañuelo al cuello. Sarah también es la compañera sentimental del protagonista, el Dr. Ian Malcolm, uno de los supervivientes de los sucesos de la primera película, aunque hay que aclarar que a pesar de ello nuestra geóloga no tiene el rol secundario típico de interés amoroso. La Dra. Harding es de hecho un personaje autónomo que funciona muy bien por sus amplios conocimientos y por su fuerte temperamento, ya que será ella la que encontrará algunas cuestiones cruciales de la trama, se enfrentará a los rivales de los protagonistas y al final tendrá un papel importante en el desenlace.

Geólogos 4 (Sarah).jpg
La paleontóloga Sarah Harding, interpretada por Julianne Moore es una mujer fuerte y muy aventurera que aparece en El mundo perdido: Jurassic Park

Ya habíamos dicho que los geólogos aparecemos como protagonistas principalmente en películas de ciencia ficción y de catástrofes, por lo que después de ver dos ejemplos del primer tipo ya es hora de ver alguno del segundo. En Un pueblo llamado Dante’s Peak (Roger Donaldson, 1997), una de las películas sobre volcanes que ya vimos, aparece nuestro cuarto geólogo, vulcanólogo dada la amenaza. Conviene recordar que en esta película asistimos a cómo un volcán dormido despierta y produce grandes estragos y daños en la población que vive bajo su sombra, por lo que estamos hablando de un volcán que existe antes de que empiece la película. Por ello en este caso no nos encontramos con un único geólogo sino con un grupo de ellos (concretamente seis), que ante las primeras advertencias de amenaza se desplazarán al lugar para monitorear la actividad y así poder predecir con tiempo cuándo se producirá la erupción y evacuar en consecuencia. Pero de todos ellos solo uno tiene un rol protagonista: el Dr. Harry Dalton (Pierce Brosnan), un geólogo de la Sociedad Geológica Americana que es enviado para recorrer las cercanías del volcán y ver si hay o no amenaza antes de que llegue el grupo. A este hombre de nuevo lo podemos englobar dentro de esa categoría de geólogo aventurero e investigador, un hombre que viste de nuevo con vaqueros (o similar) y camisa. Dalton es el verdadero protagonista de la película porque hace el rol de científico desoído por las autoridades, un hombre traumatizado por la muerte de su esposa en la erupción del Pinatubo de 1991 y que precisamente por ello es quien logra interpretar de manera correcta que el monte está a punto de entrar en erupción.

Geólogos 5 (Dalton).jpg
Pierce Brosnan en la película Un pueblo llamado Dante’s Peak como el vulcanólogo Harry Dalton

La siguiente película que vamos a ver es El núcleo (Jon Amiel, 2003), porque si lo pensamos bien ¿cómo no íbamos a tener a geólogos en una película que parte de la premisa de que el núcleo terrestre se ha parado y para reactivarlo hay que llevar una misión tripulada hasta él? Aquí no vamos a hablar de los escasos aciertos científicos y los (garrafales) errores de la película, sino de sus dos personajes geólogos. Para empezar tenemos al que es claramente el protagonista, el Dr. Josh Keyes (Aaron Eckhart), un geofísico que da clases en la universidad a pesar de ser socialmente inadaptado. De hecho lo podríamos definir como el típico genio con uno de los trastornos del espectro autista, una persona tímida y muy aburrida que a pesar de no ser aventurero está claramente en forma. Este hombre de mediana edad y blanco es enviado como apoyo científico a otro geólogo, el Dr. Conrad Zimsky (Stanley Tucci), un petulante e insoportable geofísico que parece saber más de la misión de lo que hace creer al resto de sus compañeros. Esta película muestra una faceta diferente de los geólogos que la que hemos visto hasta ahora al no mostrarnos a personas aventureras. Por desgracia la imagen que da de cómo somos en la realidad es bastante deformada, porque si bien es cierto que no todos somos aventureros, hay que tener en cuenta que nuestra carrera nos lleva a salir mucho al campo y tener contacto con gente muy diversa. Es por ese motivo por el que creo que es tan difícil encontrarse con un geólogo que sea tan inadaptado socialmente como el protagonista. En cuanto a la prepotencia, hay geólogos insoportables, sí, pero no son muy habituales dado que somos conscientes que nuestra carrera no goza de un gran prestigio.

Geólogos 6 (TheCore).jpg
La película de El núcleo tiene dos geólogos muy diferentes interpretados por Aaron Eckhart (izquierda) y Stanley Tucci (derecha)

La última película que veremos en esta entrada, de nuevo otra de las seis mejores películas de ciencia ficción, es Marte (The Martian) (Ridley Scott, 2015). En esta película se narra la primera misión tripulada al Planeta Rojo, una misión que no acaba saliendo tan bien como debería. ¿Y por qué tenemos a un geólogo en ella? Porque cuando hablamos de visitar otros cuerpos rocosos del Sistema Solar muchas veces olvidamos que un geólogo en la tripulación es fundamental, como lo son un piloto, un médico, un químico o un biólogo. De hecho, no es casualidad que el único científico que hasta la fecha ha pisado otro mundo (la Luna) es geólogo. Por ello, sabiendo esa premisa y la trama, es inevitable que no salga alguien de nuestra profesión en esta película, aunque en ningún momento se dice que lo es, y por segunda vez en esta entrada no estamos ante un hombre sino ante una mujer, nuestra segunda geóloga. Melissa Lewis (Jessica Chastain) es la comandante de la Misión Ares 3 y por tanto la responsable tanto de dejar al protagonista en el planeta como de ir a rescatarlo. Esta mujer de fuerte carácter y muy profesional es amante de la televisión de los 70’s y de la música disco, y aunque no sea la protagonistas sí que tiene una gran importancia dentro de la trama. ¿Y por qué sé que es geóloga? Por detalles y porque así la definen también en los videos de presentación de la película que se hicieron públicos antes del estreno.

Geólogos 7 (Lewis).jpg
La comandante de la Misión Ares 3 es de profesión geóloga

Estas han sido solo algunas de las películas donde tenemos a geólogos como protagonistas, pero no debemos olvidar que hay muchas otras en las que aparece gente de esta profesión en diferentes papeles de distinta importancia. Un ejemplo es Armaggedon (Michael Bay, 1998), donde tenemos no uno sino dos geólogos que viajan al asteroide, los personajes de Steve Buscemi y Owen Wilson (imagen de abajo), aunque en este caso ninguno de ellos es ese científico incomprendido tan habitual en el cine de catástrofes. Algo parecido ocurre en Volcano (Mick Jackson, 1997), donde tenemos por fortuna a otra mujer, a una sismóloga interpretada por Anne Heche (imagen de abajo) que hace el rol del científico pero no de protagonista, puesto que recae de nuevo en un varón con el que parece producirse cierta tensión sexual. Incluso en Prometheus (Ridley Scott, 2012) nos encontramos con un geólogo interpretado por Sean Harris (imagen de abajo), esta vez un hombre bastante extravagante con el cuerpo lleno de tatuajes que se ha enrolado en la misión no para encontrar formas de vida alienígenas sino simple y llanamente por el dinero.

geologos-8
Algunos de los geólogos que encontramos en el cine, en las películas Prometheus (arriba izquierda), Volcano (arriba derecha) y Armageddon (abajo)

Debemos tener en cuenta que este repaso no refleja realmente cuál es el estereotipo de geólogo del cine, muy influenciado por Hollywood al ser el lugar de procedencia de la mayoría de películas con personajes de esta profesión. De hecho, según un estudio realizado en más de 80 películas con trasfondo geológico, que podéis ver aquí, el estereotipo del geólogo en el cine es el de varón de raza blanca de mediana edad, origen norteamericano o caucásico, investigador en campos de vulcanología o sismología y protagonista de la película. Por lo general estos geólogos salvan a la población afectada por una catástrofe de tipo geológico gracias a sus conocimientos, conquistando además a una mujer con la que tendrán una historia amorosa por su atractivo intelectual y físico que transcurre paralela a la acción. Así que uya sabéis, cuando veáis a un geólogo en una película podéis estar bastante seguros de que algo gordo va a pasar.

Cuidado con la ola

A estas alturas todos hemos oído hablar de los tsunamis, un fenómeno poco habitual que hasta hace relativo poco tiempo no preocupaba a la sociedad, pero que tras los devastadores casos de Banda Aceh (2004) y Fukushima (2011) han empezado a atraer nuestro interés. De hecho tal ha sido el impacto de estos dos casos que ahora, tras cualquier terremoto producido en el mar, se activan las alertas por tsunami automáticamente, pero dado que en la mayoría de casos no se producen, dichas alarmas son afortunadamente retiradas a los 20 minutos. En esta entrada vamos a hacer un breve resumen de cómo es el cine de tsunamis, cuáles son los tópicos que en él encontramos y qué películas destacan por sus aciertos o por sus errores.

Lo imposible.jpg
Fotograma de la española Lo imposible (J.A. Bayona, 2012), que recrea el devastador tsunami de Banda Aceh de 2004

Desmontando los mitos de los tsunamis

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de hablar de estos fenómenos es que la causa no tiene porqué ser necesariamente un movimiento sísmico, ya que también se pueden producir tsunamis a partir de deslizamientos del terreno o tras el impacto de un bólido en el mar. Pero volviendo a los que sí tienen un origen sísmico debemos tener en cuenta que no todos los terremotos producidos bajo el mar generan tsunamis. Lo vimos al hablar del origen de los daños de los terremotos y lo repetimos aquí, para que una de estas grandes olas destructivas se genere como consecuencia de un terremoto es necesario que se cumplan tres requisitos fundamentales que tienen que darse a la vez: que el epicentro esté en el mar, que la falla que lo genera tenga un movimiento en la vertical y que ese movimiento aflore a la superficie del fondo oceánico. Si uno de los tres no sucede no habrá tsunami, ya que es imprescindible que el movimiento sísmico sea transmitido a la masa de agua que hay encima. A partir de ese momento, e independientemente de cuál es su origen, todo tsunami crece en altura a medida que la profundidad en la que se encuentra va disminuyendo. Es por este motivo por el que los tsunamis en altamar no suponen nunca un riesgo, todo lo contrario en las zonas costeras, donde alcanzan alturas inusuales. Y si os preguntáis si de verdad el mar retrocede antes de que la ola azote la costa, la respuesta es sí, ya que cuando se produce un tsunami el mar no crece ni tampoco aumenta de volumen, por lo que el agua, si quiere alcanzar esa altura inusual, debe acumularse antes.

Otro mito sobre los tsunamis que resulta cierto es el de que los animales actúan de manera extraña antes de su llegada. La explicación a este hecho puede ser más sencilla de lo que parece y dice internet. Porque un detalle que mucha gente desconoce es que los terremotos se pueden hacer audibles para el ser humano cuando las ondas llegan a la superficie, de manera que otros animales capaces de oír en otras frecuencias más bajas podrían ser capaces de detectar otros terremotos que nosotros no oiremos. Y llegamos a la última cuestión por aclarar antes de entrar en cómo se represetan los tsunamis en el cine, y es en la forma que tienen. Si nos fijamos en muchas fotos y videos reales, los tsunamis no suelen llegar a la costa como una ola enorme, sino que lo habitual es ver una masa de agua que irrumpe kilómetros tierra adentro, arrasando eso sí con todo lo que encuentran a su paso antes de retroceder. Pero eso no quiere decir que no se vean a veces como olas que avanzan a gran rapidez, ya que eso también se puede producir, pero en determinadas circunstancias.

Tsunami.jpg
Imagen correspondiente a un video sobre el tsunami de Japón que asoló la costa oriental del país nipón y causó la crisis de Fukushima

Los tsunamis en el cine, habituales pero pocos protagonistas

Películas con tsunamis hay más de las que podríamos pensar, y es que el cine siempre ha sabido aprovechar un peligro potencial para narrar una historia con mejor o peor fortuna. Pero que la gran ola sea parte crucial y no un elemento más es otro asunto, ya que muchas películas con terremotos o de impactos de bólidos tienen tsunamis como consecuencia del suceso catastrófico principal: en San Andrés (Brad Peyton, 2015), por un terremoto, aunque la película está ambienta en la costa de San Francisco, un lugar del planeta donde los terremotos jamas producirán tsunamis porque se trata de un borde transformante (con fallas sin componente vertical); en Deep Impact (Mimi Lleder, 1998) por el impacto de un cometa en el Atlántico; y en El día de mañana (Roland Emmerich, 2004), por un suceso que todavía no comprendo (¿se supone que la subida del nivel del mar se hace a modo de tsunami?). De esta manera, si descartamos todos esos films en los que el tsunami es consecuencia del suceso principal nos encontramos con que muy pocas películas tienen un tsunami como elemento principal, aunque las hay y de muy diversos tipos, desde dramas centrados en sucesos reales, como es el caso de Lo imposible (J.A. Bayona, 2012), hasta películas al más puro estilo del cine de catástrofes, como es el caso de la película Poseidón (Wolfgang Petersen, 2006).

san-andreas-tsunami
Fotograma de la película San Andrés (Brad Peyton, 2015), donde podemos ver el desmesurado tsunami recreado

Dentro de las películas con tsunamis tenemos también varios tópicos que se suelen cumplir y que vienen heredados del cine de catástrofes de los años 70’s, en especial de las películas de terremotos. De esta manera en algunos casos vamos a tener héroes anónimos que tienen que adentrarse en la destrucción para buscar a sus familiares, exagerar la propia ola para dar una mayor espectacularidad, mostrar la destrucción de alguna ciudad de una manera espectacular e incluso en algunos casos con la manida trama en la que un científico (geólogo o sismólogo, ya que casi todos los tsunamis del cine son resultado de terremotos) advierte de la amenaza pero de nuevo sus advertencias son desoídas.

2012 movie.jpg
Uno de los carteles promocionales de 2012 (Roland Emmerich, 2009) muestra cómo un tsunami llega inexplicablemente hasta el Tíbet

Afortunadamente el cine de tsunamis es relativamente joven y eso se traduce en un menor número de tópicos propios. No obstante, la manera de recrear el suceso es muy irregular, con casos muy acertados y otros bastante chapuceros desde el punto de vista de la verosimilitud. A continuación os dejo tres videos de tres tsunamis que encontramos en el cine. El primero es la digna recreación que se hace en Lo imposible (J.A. Bayona, 2012) de cómo debió ser el tsunami de Banda Aceh de 2004, que demuestra que se basa en vivencias personales de la coguionista. El segundo es el incomprensible tsunami que encontramos en El día de mañana (Roland Emmerich, 2004), con un origen que no comprendo le dé las vueltas que le dé. Y el tercero es la descarada exageración que vemos en la chapucera, desde el punto de vista científico, 2012 (Roland Emmerich, 2009), donde una enorme ola alcanza el Tíbet y el mar acaba por llegar hasta… ¿el pie del  Everest? Sin duda un despropósito muy a la altura de esta absurda película y muy del estilo de su exagerado director.

Otras entradas del bloque dedicado al cine de catástrofes naturales

El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

La amenaza viene del exterior

Calor bajo nuestros pies

¡Las casas se mueven!

El tiempo está loco

Las mejores y más acertadas películas de Ciencia Ficción

La Ciencia Ficción es un género que se caracteriza por emplear elementos más o menos correctos desde el punto de vista científico para narrar una historia. Por lo general la Ciencia Ficción, o Sci-Fi de su abreviatura en inglés, es un género especulativo que suele ir siempre hacia un futuro o un mundo donde la tecnología ha avanzado más de lo que lo ha hecho en el momento en el que se ha realizado la película, la novela o la obra de la que se trate. Es decir, la Ciencia Ficción toma una realidad y juega con ella, llevándola a un punto ficticio que no necesariamente ha de ser irrealizable, un punto que en muchas ocasiones permite jugar y hacer interesantes análisis de las sociedades actuales. Pero dejando de lado las reflexiones filosóficas y sociales de este género, que como os podréis imaginar son muchas y muy variadas, la pregunta que para esta entrada deberíamos hacernos es: ¿cuáles son las películas más fieles a la realidad dentro de este género? Para responder a esa pregunta hoy voy a hacer un repaso a las 6 películas de Sci-Fi realista anteriores a 2016 que en mi opinión mejor supieron aunar calidad y verosimilitud científica, indicando cuáles fueron sus aciertos y en qué erraron. Siempre dentro de una visión científica y sin entrar jamás en detalles de la trama (los temidos spoilers). Espero que os guste.

Blade Runner.jpg
Fotograma de la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982), considerada por muchos como la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos

6. Parque Jurásico (Jurassic Park), de Steven Spielberg (1993)

Parque Jurásico.jpg

Sinopsis: El multimillonario John Hammond consigue hacer realidad su sueño de clonar dinosaurios del Mesozoico y crear con ellos un parque temático en una isla remota del Pacífico. Pero antes de abrirlo al público invita a una pareja de eminentes paleontólogos (geólogos) y a un matemático experto en la Teoría del Caos para que comprueben la viabilidad del proyecto. Pero las medidas de seguridad del parque no prevén el instinto de supervivencia de la madre naturaleza ni la codicia humana, ambos factores que al unirse desencadenarán el desastre que todos estas alturas ya conocemos.

La película que junto con Terminator II: el juicio final (James Cameron, 1991) marcó el antes y el después de los efectos especiales generados por ordenador (CGI) es la adaptación de la novela homónima de Michael Crichton, quien además escribió el guión. No obstante tanto el libro como la película incurre en varios errores científicos, aunque también tienen numerosos aciertos. Por ejemplo, en el film podemos ver que los dinosaurios tienen movimientos ágiles que recuerdan más a las aves que a los reptiles actuales (aunque en la novela esto no ocurre), y es que como ya hemos visto en este blog, las aves son en realidad los dinosaurios que sobrevivieron a la Extinción del Límite K-Pg, la última de las cinco mayores extinciones de la historia del planeta. Lo que no se muestra en esta primera película (sí en la tercera de la saga, que analizamos a parte) es que Velociraptor tenía plumas. Pero tanto este tema como el del parentesco entre aves y dinosaurios ha sido una de las grandes discusiones geológicas de las últimas décadas, y aún es un tema con cierta controversia, por lo que es un error si consideramos lo que sabemos ahora, no lo que sabíamos a comienzos de los 90’s. Aunque si hablamos de este temido depredador debo aclarar que los dinosaurios que vemos en la película no son del género Velociraptor, que tenía menos de un metro de altura, sino de otro género que es su primo cercano más grande: Deinonychus. Y sin abandonar los aciertos y errores de los dinosaurios no podemos olvidar al auténtico protagonista de la función, que por algo es lo único que tenemos en el póster de la película. Según nos explica el paleontólogo Alan Grant en ella,  Tyrannosaurus tenía una visión basada solo en el movimiento, lo que no parece muy probable porque en la práctica significaría que tendría problemas a la hora de cazar, aunque sí aciertan en recordarnos que este gran dinosaurio tenía un enorme sentido del olfato. De hecho esta característica, junto con otros aspectos de su fisionomía (manos pequeñas, mandíbula poderosa), ha llevado a muchos paleontólogos a suponer que en realidad se trataba de un carroñero, aunque ese tema aún está siendo objeto de debate, como la posibilidad de que tuviera también plumas o que sus dientes no asomaran, como sí vemos en la película. Y ya dejamos la paleontología para hablar de otros aspectos científicos en los que incurre en varios errores. El primero es que la trama parte de la idea de obtener ADN de dinosaurios a partir del contenido encontrado en el interior de mosquitos mesozoicos atrapados en ámbar. Aunque eso fuera posible, de hecho todo apunta a que sería la única forma de obtener ADN de dinosaurio (el ADN se deteriora con el tiempo), la extracción de sangre de dinosaurios del interior de los mosquitos que se alimentaron de ellos traería un inconveniente a tener en cuenta, ya que lo más probable es que tuviéramos sangre de varios dinosaurios, una mezcla de ADN muy difícil de tratar. Pero es que además en la película emplean el ADN de rana para completar la cadena del Ácido Desoxirribonucleico, cuando ya hemos visto que los dinosaurios están más emparentados con las aves que con los reptiles actuales, y mucho más que con cualquier anfibio. A pesar de todo hay quien cree actualmente que clonar a un dinosaurio es posible, al menos en teoría, y para ello proponen dos caminos: inyectar ADN de dinosaurio al embrión de un huevo de avestruz, aunque el problema en este caso sería de nuevo obtener ese ADN de dinosaurio; o modificar genéticamente el ADN de un embrión para recuperar rasgos perdidos en las aves actuales. Por último he de aclarar que Parque Jurásico es un título pegadizo pero erróneo, ya que la mayoría de dinosaurios que se muestran son del Cretácico, aunque también los hay del Jurásico e incluso del Triásico. Por ello lo más apropiado habría sido llamarlo Parque Mesozoico, pero entiendo que sea menos atractivo.

Veredicto: La película con la que generaciones han crecido, el motivo de que algunos hayamos acabado estudiando geología, es una película muy entretenida que ganó los tres Oscars a los que optaba (Mejor sonido, Mejores efectos sonoros y Mejores efectos visuales). De hecho creo que Parque Jurásico es una película que cualquier persona puede ver sin problemas y disfrutar de la aventura que viven los protagonistas. Y como dato, es la única de esta lista que se desarrolla en la Tierra.

5. 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick (1968)

2001.jpg

Sinopsis: Hace unos pocos millones de años, antes de la aparición del Homo sapiens, un extraño monolito negro cae en el lugar donde un grupo de primates habitan y los conduce a un estadio de inteligencia superior. Millones de años después, otro monolito es encontrado, esta vez enterrado en la Luna, y despierta el interés de los científicos. Pero cuando lo desentierran desencadenan un extraño suceso que les obliga a preparar una misión que será enviada años después para dar respuesta a todos esos enigmas. Esa misión, tripulada pero dirigida por el sistema de inteligencia artificial más abanzado del mundo (HAL 9000), se encontrará con más problemas de los esperados al estar los hombres bajo la dirección de una máquina que para cumplir con la tarea asignada será capaz de cualquier cosa.

La película de Ciencia Ficción por excelencia es una película que impactó enormemente en su época por el realismo plasmado de la vida en el espacio, hasta el punto de hacer dudar a algunos de si la llegada del hombre a la Luna no era en realidad un montaje dirigido también por Stanley Kubrick. Pero por muy bien hecha que estuviera, 2001: una odisea en el espacio no escapa a errores científicos, que aunque no sean demasiados son menos que las últimas películas de este género que se han hecho en los últimos años. Pero primero vamos a ver los aciertos, y es que uno de los más aplaudidos, sobre todo por ser una cuestión bastante difícil de tratar en el cine, es la de que en realidad en el espacio el sonido no se propaga. Por tanto jamás podríamos oír explosiones, ni gritos ni choques de ningún tipo, porque como muy acertadamente nos decía la publicidad de Alien: “En el espacio nadie puede oír tus gritos“. Esta es como digo una cuestión difícil de tratar en el cine, al menos desde que el cine dejó de ser mudo, pero para resolver el problema Kubrick tuvo el acierto de poner música clásica con la que amenizar ese silencioso y frío vacío que es el universo. Otro asunto que normalmente se comete en el cine ambientado en el espacio y que 2001 trata correctamente (aunque hay quien lo considera erróneamente un fallo) es que en la película no se ven las estrellas en ningún momento. Y es que la poca luminosidad es fácilmente reflejada por el blanco de la nave, haciendo que no podamos ver las pequeñas estrellas del firmamento, que por el contrario sí vemos desde la Tierra. Y el tercer gran acierto de la película es el de retratar los problemas de desplazarse en microgravedad (se habla de microgravedad y no gravedad 0 porque esta en realidad no existe), empleando sistemas de generación de gravedad en el interior de una nave, el uso del velcro, etc. Pero como decíamos al principio esta película no escapa a cometer errores científicos, y el primero que vamos a ver es imperdonable precisamente por esos aciertos antes mencionados, ya que si bien la microgravedad la sabe tratar, la menor gravedad lunar no. Esto se ve muy bien cuando la pequeña nave que se dirige al monolito de la Luna sobrevuela nuestro satélite natural y sus pasajeros disfrutan de una gravedad “terrestre”, cosa que ahora sabemos que es del todo imposible. Pero este error no es el único, aunque el siguiente que vamos a ver por lo visto fue buscado por el propio director. No sé muy bien a qué se debió la decisión, pero ya por aquel entonces sabíamos qué colores tenía Júpiter (con un telescopio de aficionado podemos verlo con facilidad) y no son los tonos azulados que se muestran en la película.

Veredicto: La odisea que vive el protagonista y que acertadamente da título a la película (ganadora de un Oscar a Mejores efectos visuales), es una historia muy interesante con importantes reflexiones filosóficas acerca del quiénes somos y el de dónde venimos que no obstante no podría recomendar a todo el mundo. La lentitud de la película podría espantar a más de uno, que no me perdonaría su recomendación, pero aun así animo a todo amante del cine a que pruebe a verla. Quizá se sorprenda al disfrutar con una película tan completa y compleja como es esta.

4. Marte (The Martian), de Ridley Scott (2015)

The Martian.jpg

Sinopsis: Durante una misión tripulada a Marte, el astronauta Mark Watney es dado por muerto tras una terrible tormenta y abandonado por sus compañeros, que ponen rumbo de vuelta a la Tierra. Pero Watney ha sobrevivido y al despertar se encuentra atrapado y solo en el hostil Planeta Rojo. Con suministros escasos pero buenos conocimientos científicos, el astronauta deberá recurrir a su ingenio y a su instinto de supervivencia para encontrar la manera de comunicar a la Tierra que sigue vivo y tratar de seguir así hasta que le envíen una forma de rescatarlo.

La película revelación de este 2015, de la que todo el mundo está hablando, tiene algunos errores que no obstante no pueden oscurecer la gran cantidad de aciertos. Gracias a todos los rovers y satélites que hemos ido enviando con el tiempo ahora sabemos que hay atmósfera en el Planeta Rojo y que es muy ténue con respecto a la nuestra. En la película eso lleva a un acierto y a la vez a un error, ya que efectivamente con una atmósfera así sería posible lo que sucede en la escena final, pero impediría que se pudiese desarrollar una tormenta de la magnitud de la que da pie a la aventura. Por otro lado ahora sabemos que el suelo de Marte es hipersalino y muy ácido (pH muy bajo), por lo que estamos hablando de un suelo imposible de cultivar sino se procesa la tierra antes, cosa que no ocurre en la película, aunque en este caso lo podemos perdonar porque cuando hemos descubierto esa hipersalinidad la película ya estaba hecha. En cuanto a las técnicas que emplea para sobrevivir son bastante acertadas. La forma de producir agua, la reutilización de tecnologías que llevan décadas en la superficie del planeta e incluso el truco del “Iron Man” del final de la película son grandes aciertos de la película que nos recuerdan que los conocimientos en ciencia nos pueden salvar la vida en más de una situación. Por el contrario la ausencia de un campo magnético fuerte en Marte haría muy difícil que una persona sobreviviese tanto tiempo sin morir antes, ya que la elevada tasa de radiactividad natural a la que estaría expuesta constantemente sería muy superior a la recomendada. A este error deberíamos añadir el habitual sonido en el espacio, algo que ya hemos dicho que es completamente imposible dada la naturaleza del vacío, o el posible fallo del desfase temporal en las comunicaciones, que se pasa por alto en algunos momentos para mantener la intriga, aunque hay ciertos detalles que indican que quizá esta cuestión sí se haya tomado en cuenta en el guión (por ello la comento como posible fallo y no un error en toda regla).

Veredicto: La aventura del astronauta Watney estuvo nominada a Siete Premios Oscar pero no se llevó ninguno (aunque sí dos Globos de Oro). La película de Ridley Scott, uno de los grandes directos de Sci-Fi (aunque su obra cumbre, Blade Runner, no está en esta lista por ser más especulitava que científica), es más próxima a Robinson Crusoe que a 2001. Marte (The Martian) es ante todo un film de aventuras muy disfrutable, con un tono distendido que se aleja de la tensión que tienen otras películas sobre el espacio, como Apolo XIII (que no está en esta lista por no ser ficción sino pura realidad) o alguna de las que vendrán más adelante. En cualquier caso creo que esta película es apta no solo para los amantes de la Ciencia Ficción, ya que como estamos viendo en esta lista, hace mucho que ese requisito dejó de ser tal cosa para poder ver y disfrutar películas de este género.

3. Moon, de Duncan Jones (2009)

moon-movie

Sinopsis: En un futuro no muy lejano el ser humano tiene bases mineras en la Luna para extraer Helio-3, un isótopo estable (y por tanto no radiactivo) de Helio que es muy raro en la Tierra pero no así en nuestro satélite. Los hombres enviados a la Base Minera Sarang de Lunar Industries Ltd. tienen que permanecer aislados durante tres años, pero cuando el contrato de Sam Bell está a punto de expirar descubre un terrible secreto que le concierne a él y a la base.

Con esta premisa surge la película más extraña de las que forman esta lista, también la única no americana (es británica) y también la de menor presupuesto. Moon es una película atípica pero muy interesante porque plantea interesantes cuestiones científicas, algunas tratadas con acierto. La primera de ellas es que sefectivamente parece que el isótopo Helio-3 es más abundante en el regolito lunar, el polvo que cubre la superficie de la Luna, aunque aún no sabemos muy bien por qué si la Luna se formó a partir de la Tierra (ver el Evento Theia). Este isótopo es además muy prometedor como fuente de futuras formas de energía y por ello no es nada descabellado que acabemos por explotarlo en la Luna algún día, tal y como muestra la película. De hecho China ya se lo ha empezado a plantear pero aún no se ha tomado una decisión definitiva al respecto. ¿Pero es factible exponer a un aislamiento de este calibre a una única persona? Lamentablemente a esa pregunta no puedo responder en esta entrada porque entraríamos en parte de la trama, ya que es una de esas cuestiones científicas en las que entra y que va desvelando a medida que avanza la película, aunque en mi opinión diré que la respuesta que elige es acertada. Otro asunto tratado con acierto es el silencio de la superficie lunar, ya que sin atmósfera no habrá sonido, o las consecuencias de remover el regolito a baja gravedad, que ascenderá formando nubes muy extensas que pueden alcanzar grandes alturas. Todo esto han sido aciertos, pero también tiene algunos errores. Lamentanlemente hace mucho que vi la película y ya no los recuerdo con nitidez para analizarlos, motivo por el que habrá quien crea que esta película debería estar en el primer puesto, y quizás tengan razón, pero las películas que están por venir también son muy importantes.

Veredicto: La historia de Sam Bell se llevó uno de los dos Premios Bafta a los que estaba nominada (Mejor Debut por su director). La película es una obra muy diferente a las que estamos viendo en esta entrada, hasta el punto de que bien podría encontrarse dentro del género de Intriga y no en el de Ciencia Ficción. Por ello, y por su ritmo pausado y los giros complejos de guión que tiene, Moon es una película que todo amante del cine debería ver, aunque no me atrevería a recomendársela a cualquier persona.

2. Interstellar, de Christopher Nolan (2014)

Interstellar.jpg

Sinopsis: Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin de manera irremediable, un grupo de cuatro exploradores y dos robots se embarca en la que puede ser la última esperanza de la humanidad. Para ello emprenden el mayor viaje de nuestra especie, un viaje que les llevará más allá de nuestra galaxia, hasta un sistema planetario donde, con suerte, encontrarán un nuevo y prometedor futuro para la especie humana.

De nuevo estamos ante una película por todos conocida, con sus aciertos pero también sus errores, aunque en ese último aspecto no podemos olvidar que también es la que más especula. A la hora de hablar de Interstellar no podemos evitar hablar de los viajes interestelares, y en ese sentido salen a colación los famosos agujeros de gusano. ¿Existen de verdad? La respuesta es sencilla: no lo sabemos. Los agujeros de gusano, o Puentes de Einstein-Rosen, son una hipótesis aún sin demostrar, una característica que tendría el espacio-tiempo según lo predice la famosa Teoría de la Relatividad. Por ello es muy posible que no existan, o si existan sea algo exótico en el universo, aunque también puede que sea posible que se desarrolle uno dentro del Sistema Solar, como se muestra en la película. Son tantas cuestiones que desconocemos de ellos que en ese sentido Interstellar ni acierta ni se equivoca, aunque si hacemos caso a los modelos que hablan de ellos la películas es muy fiel a lo predicho por los astrofísicos y los físicos teóricos. De lo que sí podemos hablar más y mejor es de la hibernación espacial, algo que en la actualidad está más próximo de la ficción que de la ciencia, aunque todo apunta que no será así por mucho más tiempo. Cómo se llevará a cabo lo veremos cuando encontremos la forma correcta, en cuyo caso podremos decir si Interstellar acertó o se equivocó. Pero si por algo destaca la película desde el punto de vista científico es sin duda porque en ella tenemos el mejor y más didáctico ejemplo de qué es y qué significa la famosa Teoría de la Relatividad de Einstein. Debemos tener en cuenta que esta teoría ya está más o menos confirmada y afirma que el tiempo y el espacio son un todo (el llamado espacio-tiempo) y que el primero no pasa igual de rápido para todos, lo que queda muy bien explicado cuando los protagonistas viajan al primero de los planetas que visitan. Y por último llegamos al tema de la gravedad, la fuerza más misteriosa de todas las que conocemos. No sabemos si la forma o no una partícula que aún no se ha descubierto (los gravitones), por qué siempre atrae y nunca repele (como sí hace la electricidad, con cargas positivas y negativas) o por qué es tan débil con respecto al resto de fuerzas, algo para lo cuál algunos científicos han llegado a proponer que eso se debe a que es la única fuerza que se distribuye por otras dimensiones no apreciables y que también trata la película en algún momento. Pero de nuevo es una cuestión que está sin demostrar, por lo que bien puede ser un acierto o un error. ¿Por lo demás? La película recrea correctamente un agujero negro de cerca, al menos según como lo imaginan los astrofísicos, el silencio del espacio (de nuevo compensado con música), los problemas de la microgravedad y de mundos con una alta gravedad (incluido las dimensiones de las mareas en un planeta tan próximo a un agujero negro), la ausencia de estrellas en el firmamento o la recreación de una Tierra moribunda son otros de los grandes aciertos de la película, que sino está la primera en nuestra lista es simplemente por lo muy especulativa que es.

Veredicto: Como suele ser habitual en el cine de Christopher Nolan, la película (ganadora de un Oscar a Mejores efectos visuales de las cinco nominaciones que tuvo, incluida a Mejor Banda Sonora) es de un género concreto pero trata temas universales que no necesariamente son exclusivos de dicho género. En este caso estamos ante una película que nos muestra un futuro desalentador para la humanidad, un punto de partida para llevarnos a otros mundos con los que soñar y con los que, como no podía ser de otra manera, disfrutar. Por este motivo animo a todo el mundo a que le de una oportunidad y que la vea, ya que la complejidad de la trama no es impedimento alguno.

1. Gravity, de Alfonso Cuarón (2013)

gravity

Sinopsis: Mientras reparan un satélite fuera de su nave dos astronautas, la doctora Ryan Stone y el veterano Matt Kowalsky, sufren una lluvia de basura espacial que convierte la misión rutinaria en una lucha por la supervivencia. La nave en la que se encuentran queda destrozada en el suceso y los dos astronautas se ven vagando solos por el espacio, intentando por todos los medios buscar una solución para volver sanos y salvos a la Tierra.

La película que le dio el Oscar a Mejor Director al mexicano Alfonso Cuarón es una película que, por muy perfecta que parezca, también comete algunos errores. De nuevo el silencio del espacio es crucial para la trama y se muestra de forma acertada, pero en este caso no se soluciona con música, como hacen 2001 e Interstellar, si no que juega con lo que los propios astronautas oyen dentro de sus trajes. El sonido de su propia respiración, los golpes con objetos y la radio se convierten en partes imprescindibles de la atmósfera que se crea en la película y que ayuda a mantener la tensión de la misma. Otro acierto son los problemas asociados a la microgravedad, tan conocidos a estas alturas por todo el mundo, o cómo es la Tierra vista desde el exterior, aunque ahí creo que comete el primer error: se pueden ver las estrellas a pesar de estar sobre la superficie reflectante de la nave. El segundo error que yo conozco, aunque es irrelevante, es que las dos naves que aparecen en la película no están en órbitas próximas, por lo que hacer la odisea que emprenden los protagonistas sería algo del todo imposible, y por ello, porque ambos son errores pequeños, la película ha podido escalar hasta está merecida primera posición.

Veredicto: La única de la lista que ha ganado el Oscar a mejor película, de hecho ganó siete Oscars de sus 10 nominaciones, es una película que juega, a diferencia de todas las anteriores, con la tensión de haber sobrevivido a un accidente y de tener la necesidad de regresar con vida al planeta. Tiene pocos personajes y su duración no es excesiva, lo que en mi opinión la hace muy fácil de ver y claramente recomendable para todo el mundo.

El tiempo está loco

Mucho se habla del actual Cambio Climático y del Calentamiento Global, de los gases de efecto invernadero y de la amenaza de una catastrófica subida del nivel del mar. Es incuestionable que en los últimos años la sociedad está preocupada por todos estos sucesos y el cine de catástrofes no ha sido ajeno a esa tendencia. Pero no nos confundamos, ya que antes de que empezáramos a oír hablar de estos problemas medioambientales, en Hollywood ya se habían producido numerosas películas con fenómenos meteorológicos como protagonistas. Y es que no debemos olvidar que Estados Unidos es un país azotado anualmente por tornados y huracanes como el de la imagen de abajo, ideales para protagonizar otras películas de catástrofes naturales no relacionadas directamente con la geología.

Hurricane Isabel (ISS).jpg
Huracán Isabel, visto desde la Estación Espacial Internacional el día 15 de septiembre de 2003 (Mike Trenchard, Earth Sciences & Image Analysis Laboratory, Johnson Space Center)

La geología como motor del clima

Alguno seguramente os habéis preguntado por qué en un blog sobre geología he decidido habar del cine de catástrofes naturales de tipo climático. La respuesta es bien sencilla, y es que, aunque cueste imaginarlo, el clima está también estrechamente relacionado con la geología. No debemos olvidar que las montañas se forman por procesos geológicos, pero es que además, una vez formadas las montañas se convierten en enormes barreras climáticas que tienen enormes implicaciones a escala local, regional e incluso continental, ya que en muchos casos el clima a uno y otro lado de una cordillera cualquiera son totalmente diferentes. Esto se ve muy bien cuando hablamos de grandes sistemas montañosos como Los Andes, que separan la húmeda Selva Amazónica al este del extremadamente seco Desierto de Atacama al oeste, o las Cordilleras del Himalaya en Asia, que separan la húmeda y cálida India al sur de los secos desiertos del norte (Taklamakan y del Gobi). Pero no sólo se produce en cordilleras de gran magnitud, ya que la influencia de las montañas se aprecia también con facilidad a una escala menor, que es lo que vemos muy bien en la Península Ibérica con la famosa Cornisa Cantábrica, siempre húmeda y verde, nada que ver con las secas áreas del corazón de Castilla y León.

Atacama vs Amazonia.jpg
Izquierda: El Desierto de Atacama, al oeste de Los Andes, es el lugar más seco del planeta (fuente: natemat.pl). Derecha: Imagen de la Amazonia, al este de Los Andes, la mayor selva tropical de la Tierra (fuente: brasilalacarta.com)

Por tanto podemos afirmar que la geología afecta, y de qué manera, al clima de una región. Y no sólo por esa barrera que se genera con el levantamiento de sistemas montañosos, ya que la geología también está en parte detrás de fenómenos climáticos muy conocidos por su gran impacto. Porque una masa de agua relativamente grande siempre tendrá unos cambios más suaves de temperatura y de humedad que las que se producirán en tierra firme, de manera que cuando nos acercamos al periodo frío el aire que hay sobre un mar, por ejemplo el Mediterráneo, va a mantenerse más caliente que el que tendremos sobre una masa continental, por ejemplo la región de Valencia. De esta manera, cuando el aire caliente y húmedo que hay sobre el mar avanza sobre tierra firme se enfriará y el agua que contiene condensará, produciendo fuertes lluvias que en líneas generales es lo que tenemos durante la Gota Fría o DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos de la atmósfera) y también en los Monzones de Asia. No obstante también tenemos otros fenómenos climáticos de origen geológico que no son tan conocidos pero sí son muy curiosos. Un ejemplo claro de ello es el llamado “Sombrero del Teide” (imagen de abajo), un altocúmulo lenticular que aparece sobre el famoso volcán como consecuencia de la condensación del aire cuando se ve obligado a ascender (en realidad no es exclusivo del Teide, ya que en cualquier montaña puede producirse). Visto todo esto cualquiera niega la importancia de la geología en el clima, pero es que todavía hay más, ya que no debemos olvidar que existe una rama de la geología que se dedica a estudiar el clima del pasado, la Paleoclimatología, una de esas disciplinas híbridas de la geología con otras ciencias.

Sombrero del Teide.jpg
Sombrero del Teide, ejemplo de condensación de la humedad atmosférica por aumento de la altitud (fuente: izaping.com)

Tornados y huracanes, un cine diferente y variado

El cine de catástrofes centrado en fenómenos meteorológicos existe desde hace relativo poco tiempo, con ejemplos como Waterworld (Kevin Reynolds, 1995), Twister (Jan de Bont, 1996), La tormenta perfecta (Wolfgang Petersen, 2000), El día de mañana (Roland Emmerich, 2004) o la reciente En el ojo de la tormenta (Steven Quale, 2014). En todas estas películas se juega con sucesos naturales de tipo climático, en la mayoría sucesos “cotidianos” como tornados, huracanes o tormentas de gran magnitud que nos sirven o bien de punto de partida para narrar una historia o como telón de fondo de la aventura. Es por ello por lo que normalmente en este tipo de películas nos vamos a encontrar con buscadores de tornados, en la mayoría de casos representados como tipos chiflados que arriesgan su vida por una imagen espectacular, pero también podemos encontrarnos con científicos (normalmente climatólogos) que intentan comprender estos sucesos o incluso con gente cotidiana que se ve obligada a enfrentarse a ellos. No solemos tener, al menos por lo que yo he visto de estas películas, que en honor a la verdad no es demasiado, el uso de armas nucleares para solucionar un problema natural, aunque sí es común otros tópicos habituales en el cine de catástrofes naturales. El primero de ellos es sin duda la presencia del científico que se da cuenta del peligro que se cierne sobre una comunidad y que advierte de él a las autoridades, el gobernante que no quiere hacer caso de la amenaza hasta qua ya es demasiado tarde, el padre de familia y/o divorciado que salvará a su rebelde hijo/a o a su matrimonio (de nuevo estamos ante un héroe masculino, que en muchos casos puede ser incluso el propio científico), y un largo etcétera del que seguro que ya empezáis a estar cansados.

Twister.jpg
Fotograma de la película  Twister (Jan de Bont, 1996), en la que se muestra a dos grupos rivales que pretenden estudiar tornados para comprender su funcionamiento

En cuanto a errores destacados, lo primero que debo decir es que estamos ante una rama científica que se aleja bastante de mi área de conocimiento, pero aún así puedo decir que no se puede saber la categoría de un tornado con solo verlo. Esto solo es posible después de que se haya producido, ya que necesitamos conocer los daños que ha dejado, por lo que estamos ante algo muy similar a lo que ocurría con la magnitud de los terremotos en el cine de terremotos. También hay que dejar claro que los tornados más fuertes se producen por el día porque requieren de la presencia de masas de aire calientes que asciendan, y los nocturnos, que los hay, son por lo que he visto indagando un poco en internet bastante poco comunes. Y como dato, si un día os encontráis ante un tornado, bajo ningún concepto vayáis a refugiaros debajo de un puente, ya que por una sencilla cuestión de física básica, debajo de un puente es el lugar donde se producirán los vientos más fuertes. En cuanto a los sucesos mostrados, en muchas películas estamos ante sucesos claramente exagerados, con una gran cantidad de tornados a la vez, tornados y huracanes con unas dimensiones desmesuradas o sucesos climáticos imposibles, como bajadas bruscas de decenas de grados de temperatura en segundos o una subida del nivel del mar que cubra todo el planeta.

el-dia-de-manana
Fotograma de la película El día de mañana (Roland Emmerich, 2004), en la que una gran cantidad de tornados arrasa con Los Ángeles, un lugar por lo general sin este tipo de sucesos climáticos

El cine de tornados y huracanes peca en líneas generales de los mismos tópicos y errores que cualquier película centrada en una catástrofe natural, de nuevo seguramente para aumentar el espectáculo visual. Y para que os hagáis una idea a continuación os dejo dos videos de dos películas muy diferentes en las que tenemos grandes exageraciones. El primero es un fragmento de El día de mañana (Roland  Emmerich, 2004) en el que una gran cantidad de tornados arrasan un lugar tan poco habitual para estos fenómenos como es Los Ángeles. El segundo es de En el ojo de la tormenta (Steven Quale, 2014) en la que un tornado eleva a varios aviones del aeropuerto con un gran sentido del espectáculo, pero quizás no el mismo rigor científico.

Entradas relacionadas

El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

La amenaza viene del exterior

Calor bajo nuestros pies

¡Las casas se mueven!

Cuidado con la ola

¡Las casas se mueven!

Normalmente, al pensar en catástrofes naturales en el cine inmediatamente pensamos en un suceso natural que, por desgracia, ha estado muy de actualidad en los últimos meses. Los terremotos son los eventos por excelencia del cine de catástrofes, y como todos tenemos una idea más o menos acertada de qué son y cómo se forman, o incluso de cuáles son los daños que producen, en esta entrada solo vamos a hacer un repaso a algunas de las películas que tienen como protagonista a estos sucesos catastróficos.

California earthquake.jpeg
Foto de los daños producidos en Oakland durante el terremoto de California de 1989 (imagen obtenida de hoylosangeles.com)

Los terremotos en el cine, qué es real y qué es ficción

Lo primero que debemos recordar a la hora de hablar del cine de terremotos es que un terremoto es una sacudida del terreno causada por el paso de las ondas sísmicas a través del terreno, de manera que en muchos casos se van a producir fracturas en el terreno que podrán afectar a construcciones (no olvidemos que las rocas sí se pueden romper). Creo que la mejor forma de entender qué es un terremoto es imaginándonos un castillo de naipes. Cuando vamos añadiendo más y más cartas a nuestro castillo estamos añadiendo más y más energía que se va acumulando, pero también añadimos una mayor inestabilidad al sistema. Por ello, y salvo que seamos unos genios o tengamos mucha experiencia previa, siempre habrá un punto en el que la estructura no admitirá más cartas y se derrumbará, produciendo de este modo la destrucción del castillo por la liberación de toda esa energía acumulada en él. Eso es precisamente un terremoto, el momento en el que la energía se libera de forma brusca, cuando el castillo se derrumba.

San Andreas.jpg
Los terremotos son muy habituales en el cine, siendo la última película destacada la próxima San Andrés (Brad Peyton, 2015)

En el cine los terremotos han aparecido desde un momento muy temprano, pero en muchos casos no tenían un gran peso en la trama, no hasta la década de los 70’s, cuando este tipo de desastre natural cobra un gran protagonismo. Algunos de los ejemplos más destacados que tenemos de películas de terremotos son Terremoto (Mark Robson, 1974), Terremoto 81 (Kenjirô Ohmori, 1980), Trágico terremoto en México (Francisco Guerrero, 1987), Más allá del apocalipsis (John Lafia, 2004), 2012 (Roland Emmerich, 2009) o la reciente San Andrés (Brad Peyton, 2015), que ya se anuncia en televisión. Pero a diferencia de lo que vimos en las películas sobre erupciones volcánicas, el cine de terremotos no se suele centrar en sucesos históricos, sino que por lo general prefiere inventar su propio terremoto. No obstante tenemos algunas excepciones a este respecto, ya que hay películas que prefieren recrear terremotos reales, como son la china Aftershock (Feng Xiaogang, 2010), que muestra cómo fue el terremoto de Tangshan de 1976, y la chilena 3:34 Terremoto en Chile (Juan Pablo Ternicier, 2011), centrada en uno de los terremotos del país sudamericano (el único país del mundo que ha sufrido dos de los seis terremotos más grandes de los últimos 200 años). Pero como digo lo normal es que los seismos que protagonizan las películas de terremotos sean inventados, a veces centrándose en alguna región en la que este tipo de eventos es habitual, como por ejemplo son California o Japón, aunque también hay películas que, para mostrar que la rigurosidad no es importante en este tipo de cine, deciden ambientarse en lugares sísmicamente estables, como por ejemplo Nueva York, que es lo que veremos en el telefilm canadiense de revelador título Terremoto en Nueva York (Terry  Ingram, 1998).

Aftershock.jpg
Fotograma de la Aftershock (Feng Xiaogang, 2010), una película china que se centra en el catastrófico terremoto de Tangshan de 1976

Una de las características más llamativas del cine de catástrofes naturales y que en las películas de terremotos también encontramos es la enorme cantidad de errores que tiene a la hora de recrear el evento natural. La mayoría de estos errores están destinados a exagerar de manera excesiva la realidad, ignorando deliberadamente en muchos casos otros sucesos que sí son habituales en los terremotos, como son los peligrosos deslizamientos del terreno, los fenómenos de licuefacción… Por último, otra cuestión que podemos destacar del cine de terremotos es cómo se muestran los daños y qué tipo de daños aparecen, otra vez una clara exageración que tiene como objetivo simplemente aumentar la espectacularidad de lo que se muestra en pantalla. Desde enormes grietas imposibles de creer (imagen de arriba) hasta extraños basculamientos del terreno del todo irreales (imagen de abajo), ya ni hablar del uso de escalas de magnitud erróneas, valores imposibles de dichas magnitudes… Incluso el hablar de la magnitud de un terremoto durante el evento sísmico cuando para saber ese dato es necesario hacer un cálculo matemático posterior (confuden intensidad con magnitud). Todos estos son los errores que solemos encontrar en el cine de terremotos, aunque todavía nos quedan sus tópicos.

Earthquake 2012.jpg
Las decisiones tomadas en muchas películas de terremotos, como es el caso de la famosa 2012 (Roland Emmerich, 2009), son muchas veces erróneas y están centradas en dar espectáculo por encima de la realidad

Tópicos del cine de terremotos

El cine de catástrofes naturales centrado en los terremotos tampoco escapa a los tópicos que ya estamos viendo que son muy habituales en este tipo de películas, ya que de nuevo tenemos los mismos que ya hemos visto para el caso de otros eventos naturales. En este caso es destacada la presencia del tan habitual científico, otra vez geólogo (sismólogo por lo general), que avisa de la amenaza pero que será ignorado por los responsables políticos, que otra vez harán oídos sordos a sus advertencias y que casi siempre morirán por su egoísmo en algún momento de la película. También vamos a ver a los habituales héroes anónimos, personas cotidianas que harán grandes actos de supervivencia para salvar no a ellos sino a sus seres queridos (hijos, exmujeres…). De hecho en la mayoría de los casos estos héroes son hombres (las mujeres no suelen tener cabida), por lo general divorciados y con hijos con los que están distanciados, que gracias a sus hazañas lograrán salvar su matrimonio y también a numerosas personas que pueden, o no, conocer. Incluso las armas nucleares tienen su hueco en las películas de terremotos, hasta el punto de que puedo afirmar que en alguna película de este tipo es donde he encontrado una de las “genialidades” más absurdas que recuerdo: emplear armamento nuclear para fusionar dos placas tectónicas y así detener de una vez, y para siempre, los terremotos de la región.

Terremoto (1974).jpg
Muchos de los tópicos del cine de terremotos nacieron en la película precursora, Terremoto (Mark Robson, 1974), protagonizada por Charlton Heston

El cine de catástrofes con terremotos como auténticos protagonistas no escapa a los tópicos habituales ni a la tan habitual falta de rigor a la hora de retratar sucesos que personalmente creo que no es necesario exagerar. A continuación os dejo dos videos de dos películas diferentes de terremotos que tratan de una manera errónea cómo puede ser vivir un terremoto. La primera es la ya más que conocida en estos repasos 2012 (Roland Emmerich, 2009), la película de catástrofes por excelencia y por tanto una de las peores en cuanto a verosimilitud. En ella de hecho veréis cómo se muestra un terremoto con un gran sentido del espectáculo pero con una total falta de respeto por lo que es un terremoto en realidad. El segundo video es de la más reciente San Andrés (Brad Peyton, 2015), donde vemos el terremoto principal de la película en su máximo esplendor, con basculamientos del terreno y edifcios que se abren como flores. Ambos casos son como digo perfectos ejemplos de esa exageración propia del cine.

Entradas relacionadas

El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

La amenaza viene del exterior

Calor bajo nuestros pies

El tiempo está loco

Cuidado con la ola

Calor bajo nuestros pies

Los volcanes siempre han tenido un enorme poder para fascinarnos. Algunos han protagonizado espectaculares erupciones históricas, otros han despertado recientemente con tranquilidad y apenas nos han afectado, pero también los ha habido que al hacerlo han logrado mantener a medio mundo en vilo. El hecho de que las tierras que los rodean siempre son terrenos muy fértiles y los cultivos prosperan con facilidad en sus faldas han provocado que en los alrededores de todos los volcanes del planeta estén asentados miles o millones de personas que se verán amenazadas si esos volcanes despiertan algún día, y esa situación el cine la ha sabido aprovechar con mayor o peor fortuna. En esta entrada vamos a hacer un análisis de cómo son las películas de catástrofes naturales en las que un volcán es el auténtico protagonista.

erupcion-con-relampagos-1
Imagen de relámpagos durante una erupción nocturna del Anak  Krakatau (Indonesia) tomada por Tom Pfeiffer en noviembre de 2010 (obtenida de Pinterest.com)

Los volcanes y el cine, una relación fructífera y duradera

Cuando hablamos de cine y volcanes es inevitable no hablar de algunas erupciones históricas de gran impacto, y de todas ellas hay una que destaca por encima del resto. La famosa erupción del Vesubio del año 79 d. C. que acabó con Pompeya y Herculano, además de con otras ciudades menos conocidas, sin duda ha dejado una profunda huella imborrable en la historia de la humanidad, hasta el punto de que incluso hoy en día sigue sorprendiéndonos. El hecho de que la ciudad de Pompeya quedara tan bien conservada después del evento o que hayamos podido ver los moldes de los que murieron, verdaderas fotografías en 3 dimensiones de sus últimos instantes de vida, no hacen más que aumentar su impacto. Es por ello que esta erupción, una de las mayores del Holoceno y la tercera en cuanto a muertes provocadas, es también una de las más recreadas por el cine de catástrofes naturales. Los cuatro films titulados en España como Los últimos días de Pompeya (1913, 1935, 1959 y 1984), tres de ellas adaptaciones de la novela homónima de Edward Bulwer-Lytton (1834), la película documental de BBC Pompeya: el último día (Peter Nicholson, 2003) o la más reciente Pompeya (Paul W.S. Anderson, 2014), son los principales ejemplos que se centran en la famosa erupción italiana.

1231429 - Pompeii
La erupción del Vesubio del año 79, que acabó con Pompeya y otras ciudades, es una de las erupciones más recreadas en el cine, la última de ellas la película Pompeya (Paul W.S. Anderson, 2014)

La erupción de Pompeya es muy importante en el cine pero no es la única erupción real e histórica que encontramos en el cine de volcanes, ya que la destrucción de la isla de Krakatoa, precisamente durante otra de las mayores erupciones del Holoceno, se muestra también en algunas películas, aunque no tantas como la del Vesubio. De hecho yo sólo conozco dos obras cinematográficas que tratan esta erupción: Krakatoa, al este de Java (Bernard L. Kowalski, 1969), en la que erupción es más trasfondo, y la película documental de BBC Los últimos días de Krakatoa (Sam Miller, 2005), una muy buena recreación del suceso (como documental que es). Pero si nos paramos a pensar, a parte del Vesubio y del Krakatoa no encontramos más erupciones reales en el cine, y es que por lo general el séptimo arte prefiere inventar sus propios volcanes con sus respectivas erupciones, a veces claramente inspirados en volcanes reales e incluso en erupciones concretas. Por ejemplo, en Un pueblo llamado Dante’s Peak (Roger Donaldson, 1996) es bastante evidente que tanto el volcán como su erupción están más que inspirados en la erupción del Monte Santa Helena de 1980, una erupción de gran violencia que acabó con medio volcán destruido. Por su parte, en El día del fin del mundo (James Goldstone, 1980), donde vemos cómo un tranquilo volcán de Hawaii despierta y afecta a un gran complejo hotelero, estamos en realidad ante una reimaginación de la erupción del Monte Pelé de 1902, que causó la muerte de casi 30.000 personas en la isla de Martinica (la película se basa libremente en la obra de Gordon Thomas y Max Morgan-Witts que trata dicha erupción). Pero como digo, el cine normalmente prefiere inventarse sus propios volcanes, a veces en localizaciones del todo imposibles, como es el caso de Volcano (Mick Jackson, 1997), con un volcán en Los Ángeles como elemento principal de la historia. En otras ocasiones la elección es más acertada porque, aunque el volcán sea inventado, la inspiración en un volcán real es evidente pero sin centrarse en una erupción que haya ocurrido, que es lo que tenemos en El diablo a las cuatro (Mervyn LeRoy, 1961), con una erupción en una isla del Pacífico sin determinar pero que recuerda mucho a Hawaii (aunque como veremos más adelante en ese archipiélago el tipo de erupciones es muy diferente al mostrado en la película).

Dante's Peak.jpg
El cine en ocasiones ha cogido una erupción real y la ha reimaginado, que es lo que encontramos en Un pueblo llamado Dante’s Peak (Roger Donaldson, 1996), claramente inspirada en la erupción del Monte Santa Helena de 1980

Los volcanes del cine son como vemos muy variados, algunas veces inspirados en eventos eruptivos reales, otras veces recreando erupciones históricas o incluso inventando por completo todo el evento. ¿Pero cómo son esas erupciones con respecto a lo que ocurre en la realidad? ¿Cuáles son las características generales que tienen las películas de catástrofes centradas en erupciones volcánicas? En otras palabras, ¿cuáles son los tópicos habituales del cine de volcanes?

Los tópicos del cine de volcanes

Del mismo modo que ocurría con las películas de impactos, las películas de volcanes están viciadas de prácticamente los mismos tópicos, que como iremos viendo en futuras entradas son los habituales del Cine de Catástrofes, no solo naturales. De nuevo tenemos a un científico, en este caso siempre es geólogo (o vulcanólogo para más señas) dada la naturaleza de la amenaza, que afortunadamente no siempre es varón pero que por lo general de nuevo no es escuchado por los gobernantes del lugar, que hacen oídos sordos a sus advertencias. Lamentablemente este tópico no lo es tanto porque sí puede ocurrir en la vida real, ya que movilizar una evacuación es costosa y solo se pone en marcha ante los primeros indicios claros de erupción, a veces ya muy a contrarreloj y con demasiado poco tiempo de acción porque aún no somos capaces de predecir erupciones con mucha antelación. Otro tópico que encontramos es el del héroe con familia, que de nuevo suele ser un hombre que se sacrifica para salvar a la población afectada por la erupción, muchas veces una de las personas que se negaron a actuar cuando todavía había tiempo, redimiendose de su error antes de morir. Aunque lo que sin duda destaca por encima de todo en las películas de volcanes es la propia erupción, con un gran protagonismo y muchas veces llena de elementos “anabolizantes” que la deforman hasta ser prácticamente irreconocible, tales como una gran explosividad al tiempo que se emiten lavas muy fluidas (ambos factores son opuestos), una presencia habitual de bombas volcánicas de grandes dimensiones (que no siempre las tenemos), tsunamis asociados con la erupción (que no siempre suceden), una acidificación extrema de las aguas de la región… ¿Pero qué hay de los otros sucesos que vienen siempre asociados a las erupciones y que en muchos casos son hasta más peligrosos que las propias erupciones? Por desgracia ni los lahares ni las fatales epidemias que vienen después suelen verse en el cine de volcanes, a pesar de que como digo muchas veces son responsables de más muertes que la propia erupción, pero también es cierto que son menos espectaculares, y espectáculo es lo que este tipo de cine siempre busca dar.

Lahar in Dant's Peak.jpg
Los sucesos asociados con las erupciones volcánicas que no tienen origen volcánico, como es el caso de los lahares, no suelen aparecer en el cine de volcanes. Una excepción es Un pueblo llamado Dante’s Peak (Roger Donaldson, 1996), donde vemos cómo un importante lahar dificulta la huida de los protagonistas

Anabolizar la erupción es muy habitual pero es algo que pasa desapercibido porque normalmente no solemos saber cómo es una erupción en la realidad. Por ello, para que os hagáis una idea de cómo pueden ser y la comparéis con las que suelen aparecer en el cine, os dejo a continuación un video de la erupción del Kilauea (Hawaii) del pasado 27 de abril de 2015. En ella no encontraréis explosiones ni mucho menos bombas volcánicas, simplemente veréis cómo la lava avanza muy fluida, y por tanto también muy caliente, sin provocar mayores problemas. Este tipo de erupciones son bastante comunes en la naturaleza, pero sin embargo en raras ocasiones las encontramos en el cine, seguramente porque no son muy espectaculares y desde luego no parecen demasiado peligrosas, aunque cuidado porque también lo son.

Para acabar nuestro repaso de los tópicos del cine de volcanes tenemos la manera de afrontar una erupción que tenemos, es decir las acciones del ser humano para controlar el suceso. En algunas películas vamos a ver extravagantes ideas para acabar con la amenaza, como es el caso de emplear bombas nucleares (otra vez ellas) para detener la erupción. Es algo que vi en una película que no recuerdo ahora mismo pero que evidentemente no tiene la más mínima lógica. En otros casos esas ideas “de bombero” que vemos en el cine no van tan mal encaminadas, como es el caso de la película de Volcano (Mick Jackson, 1997), en el que colocan los bloques de hormigón de carretera apilados para formar una barrera que detenga la lava, ayudándose eso sí de numerosos camiones de bomberos y varios helicópteros antiincendios para enfriarla con agua. Como digo esta idea no es tan mala, por muy extraña que parezca, y es que en la historia se han intentado cosas parecidas, pero nunca con éxito. Por ejemplo, en Islandia en 1973 se intentó usar el agua helada del mar contra una colada de lava poco fluida (y por tanto relativamente fría), pero no se consiguió detenerla y siguió su camino sin apenas inmutarse. Y en 1983, en Sicilia, se construyó una barrera de hormigón de 18 m de alto y 10 m de ancho (mucho más que unos pocos bloques de hormigón de carretera apilados) que fue sobrepasada sin mayores problemas por la lava.

Volcano barrera.jpg
Fotograma de la pelicula Volcano (Mick Jackson, 1997) en el que se muestra cómo intentan parar la lava con bloques de hormigón y camiones de bomberos

El cine de volcanes suele estar caracterizado por una serie de tópicos que no son muy diferentes del resto de cine de catástrofes naturales. A veces este tipo de películas son relativamente fieles a la relidad en cuanto a la recreación de la erupción se trata, que es lo que encontramos en Un pueblo llamado Dante’s Peak, pero por lo general el cine tiende a exagerar la propia erupción para fomentar la espectacularidad de la misma, en detrimento del realismo. Lo mejor para ver esto es con un par de ejemplos que os dejo a continuación y que podéis comparar si queréis con el anterior video de la erupción del Kilauea. El primero de estos videos muestra la eurpción del famoso supervolcán de Yellowstone según aparece en la película 2012 (Roland Emmerich, 2009), una joyita de Hollywood que yo considero el mayor despropósito del cine de catástrofes. El segundo muestra la destrucción que ocurre precisamente en Un pueblo llamado Dante’s Peak (Roger Donaldson, 1995) por un flujo piroclástico, un suceso muy peligroso y frecuente que fue el responsable de la destrucción de Pompeya y que en esta película está relativamente bien tratado.

Entradas relacionadas

El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

La amenaza viene del exterior

¡Las casas se mueven!

El tiempo está loco

Cuidado con la ola

La amenaza viene del exterior

Como ya hemos visto en una entrada anterior, el cine de catástrofes lleva existiendo prácticamente desde que nació el cine. El séptimo arte desde sus inicios posó sus ojos en las catástrofes, naturales y humanas, aunque ya hemos visto que con el tiempo la manera de tratarlas y cuáles eran más habituales fueron cambiando. Y como también vimos, una de las primeras amenazas naturales del cine fue el impacto de un bólido capaz de destruir el planeta, a la humanidad o al menos producir importantes daños a gran escala. Y no utilizo el término de “meteorito” porque quiero explicar que los meteoritos son en realidad la roca que encontramos después de que se haya producido el impacto, no el cuerpo que impacta. De hecho la naturaleza de estos objetos, que forman parte de lo que conocemos como cuerpos menores del Sistema Solar, suele responder a dos tipos diferentes que son fácilmente diferenciables: los cometas (abajo a la izquierda), que son pequeños cuerpos planetesimales constituidos fundamentalmente por hielo y roca y que los consideramos como los restos que aún quedan del disco de polvo del que se formó el Sistema Solar; y los asteroides (abajo a la derecha), que son cuerpos rocosos que se han quedado a medio camino de constituir un planeta y que pueden tener tamaños muy diversos.  Echa esta aclaración vamos a ver cómo es el cine de catástrofes en el que estos cuerpos menores son los protagonistas.

Asteroide y cometa.jpg
Izquierda: Cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko fotografiado desde la sonda espacial Rosseta de la Agencia Espacial Europea (ESA). Derecha: Asteroide Vesta, del cinturón de asteroides, según fue fotografiado por la sonda espacial Dawn de la NASA

Los asteroides y cometas y su impacto en el ser humano

Desde tiempos inmemoriales el hombre siempre ha alzado la vista y ha encontrado un firmamento lleno de estrellas, un firmamento que lo fascinaba y atemorizaba a partes iguales por su inmensidad y por lo insignificante que le hacía sentir. Esa mezcla de fascinación y temor queda muy bien reflejada en el cine, donde tenemos una gran cantidad de películas en las que un gran bólido (asteroide o cometa) se acerca y amenaza con destruir nuestro planeta. Ejemplos de este tipo de cine de catástrofes son muchos y de calidad muy diversa, muchos de ellos procedentes de Hollywood, como son los casos de Meteoro (Ronald Neame, 1979), con un Sean Connery al final ya de su carrera como James Bond; Armageddon (Michael Bay, 1998), con un Ben Affleck aún lejos de su enorme éxito como director; o Deep Impact (Mimi Leder, 1998), con un adolescente Elijah Wood aún semidesconocido. Pero este tipo de cine no es exclusivo de la llamada Meca del Cine, ya que también tenemos ejemplos procedentes fuera de Hollywood, de entre los que destacan la española 3 días (F. Javier Gutiérrez, 2008) o la australiana Las últimas horas (Zak Hilditch, 2014), entre otras muchas películas de serie B que no mencionaré.

Tsunami de Deep Impact.jpg
Fotograma de la película Deep Impact (Mimi Leder, 1998) en el que se muestra un tsunami arrasando Nueva York

Los tópicos del cine de impactos: las armas nucleares como salvadoras de la humanidad

El cine de impacto de bólidos se ha caracterizado por ser muy diverso, con la mayoría de las películas utilizando el impacto (o su amenaza) con mayor o peor fortuna. De hecho la película se puede ambientar antes de que se produzca la colisión, que es lo más habitual y en cuyo caso nos narrará los intentos de la humanidad (o más bien del Gobierno de Estados Unidos casi siempre) por evitar el impacto, puede que incluso el desarrollo de una misión suicida para salvar a la humanidad. Pero también podemos encontrarnos con algunas películas ambientadas cuando todos esos intentos han fracasado y toda esperanza por salvarse se ha desvanecido, en cuyo caso nos encontraremos con películas oscuras que nos mostrarán el lado más primitivo del ser humano. Pero independientemente del tono y la trama, lo que si se cumple en la mayoría de ellas, sobre todo en las que se ambientan antes del impacto (que son en las que me centraré a partir de aquí), es un mismo esquema, con numerosos tópicos del cine de catástrofes aunque con ciertas variaciones dado el origen particular de la amenaza.

Deep Impact movie.jpg
Fotograma de la película Deep Impact (Mimi Leder, 1998), que nos muestra cómo afecta la llegada del bólido a una serie de personajes

El primer tópico que vamos a destacar en esta entrada es la existencia de un científico, por lo general astrofísico o astrónomo, que ha sido capaz de advertir del peligro que se cierne sobre la humanidad. A esta persona, que en la mayoría de casos es un hombre, nadie le hace caso hasta que ya es demasiado tarde, incluso a veces tiene un compañero rival que es el que consigue poner sus advertencias en evidencia. Otro tópico en cuanto a personajes es que los gobernantes suelen ser personas tozudas que consideran al científico un agorero sin pruebas, por lo que apoyándose en el mensaje del otro científico rival, que va más acorde con sus intereses, deciden hacer caso omiso a sus advertencias, hasta que la cosa se pone verdaderamente fea y no les queda más remedio que acudir de nuevo al científico “agorero”. Aunque sin duda el tópico más destacado de este tipo de producciones es la del héroe que acabará sacrificándose para salvar a la humanidad. Por lo general estamos de nuevo ante un hombre, la mayoría de las veces padre, marido o ambos de otros personajes y casi nunca el científico antes mencionado. Su arco argumental suele ser el de redención, ya que en la mayoría de casos ha metido la pata en su vida privada en numerosas ocasiones. Esto es lo que concierte a personajes y subtramas, pero tenemos también tópicos centrados en elecciones o sucesos. Y en ese sentido el más raro, uno que es especialmente habitual en el cine procedente de Estados Unidos y no tanto del que viene de otras partes del mundo, es el del uso de armamento nuclear para salvar al planeta. Esta decisión, que siempre es vendida como la solución definitiva, JAMÁS podría ser buena idea en la vida real porque supondría la destrucción del cuerpo, sí, pero también la llegada de una gran cantidad de restos que producirían daños en medio planeta. Al menos, eso sí, asegura una espectacular explosión como colofón final que hará las delicias de los amantes de la pirotecnia visual.

Armageddon.jpg
Fotograma de la película Armageddon (Michael Bay, 1998), perfecto ejemplo película llena de tópicos del cine de impactos

Otra característica común a las películas sobre el impacto de cometas y asteroides en el planeta, en realidad común al cine de catástrofes naturales, es la de mostrar la destrucción de una ciudad con un elemento emblemático. Nueva York con la Estatua de la Libertad o París con la Torre  Eiffel son solo dos de las ciudades más destacadas que hemos visto ser destruidas en innumerables ocasiones. La destrucción de una ciudad en algunas películas es el detonante del cambio de postura de los gobernantes, en otras sirve como prólogo de la historia para mostrar la amenaza en su máximo esplendor y en otras es un momento que forma parte del clímax final. Por ejemplo, en la película Armageddon (Michael Bay, 1998) vemos a mitad de película cómo París sufre el impacto de un fragmento del cometa principal (video de abajo), mientras que en Deep Impact (Mimi Leder, 1998) un impacto se produce en el Atlántico con el consiguiente tsunami que arrasará Nueva York (el video no lo he puesto porque lleva consigo un spoiler).

Entradas relacionadas

El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

Calor bajo nuestros pies

¡Las casas se mueven!

El tiempo está loco

Cuidado con la ola

El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

El Cine de Catástrofes es uno de los géneros más conocidos por todo el mundo. Bajo este término englobamos a todas esas películas en las que un gran desastre es el eje central de la historia, ya sea dándole trasfondo, siendo el hilo conductor o simplemente el punto de partida de la trama. Grandes películas de la historia del cine pueden ser incluidas bajo este concepto, tales como El coloso en llamas (1974), Titanic (1997) o Lo imposible (2012). Pero no todo el Cine de Catástrofes es igual, ya que en algunas de estas películas la catástrofe tiene un origen humano, ya que se trata de accidentes aéreos, grandes incendios o destacados y trágicos sucesos de la historia de la humanidad. En otras sin embargo el suceso es de origen natural, ya sea un terremoto, una erupción volcánica, un tsunami… En futuras entradas, sin dejar de olvidarnos que en este blog hablamos principalmente de geología, vamos a analizar cómo son estas películas de catástrofes naturales, haciendo hincapié en los tópicos habituales que encontramos en ellas pero también en la mayor o peor fortuna a la hora de recrear dichos sucesos desde una visión científica y objetiva. Pero antes de abordar este género quiero responder a la pregunta de desde cuándo el cine se interesa por las catástrofes naturales, y para dar respuesta a esa pregunta debemos hacer un poco de retrospectiva y revisar la historia del cine.

Titanic.jpg
Titanic (James Cameron, 1997) es una de las más famosas películas de catástrofes y también la única que se ha alzado con el Óscar a Mejor Película

Los orígenes del cine

Actualmente consideramos que la primera proyección cinematográfica fue la que hicieron los hermanos Lumière en Lyon en 1895, aunque ellos no hicieron cine, solo proyectaron la salida de obreros de una fábrica. Hubo que esperar varios años para que otro francés, muy olvidado por la historia a pesar de lo mucho que aportó al cine como espectáculo, narrase historias ficticias de un modo muy similar a lo que hacían las obras de teatro desde hacía siglos. Hablamos de George Méliès, un hombre que supo ver el potencial del cinematógrafo como medio para contar historias, pero que por desgracia fue estafado por un hombre del que seguro que sí habéis oído hablar. Aunque la historia ahora lo considera un genio, sobre todo en Norteamérica, Thomas Alva Edison fue ante todo un hombre con una gran habilidad para los negocios que supo darse a conocer. Para que os hagáis una idea, siempre se dice que la bombilla fue un invento suyo, pero en realidad él solo lo perfeccionó, y es que actualmente cada vez son más los que cuestionan que sus patentes fueran realmente suyas (se habla de coacciones, robos, abusos de poder hacia sus empleados, uno de ellos otro gran genio olvidado por la historia, Nikola Tesla). Pero vayamos al cine, que es de lo que va esta entrada. El famoso Edison, tras conocer la existencia de Viaje a la Luna, una adaptación que hizo George Méliès de la famosa obra de Jules Verne en 1902 y que tenía mucho éxito en  Europa, consiguió robar varias copias de la película para proyectarlas por su cuenta por todo Estados Unidos. Edison, demostrando lo bueno que era para los negocios (aunque eso significase robar o pisar el trabajo de otros), ganó una gran suma de dinero con la película. Pero siempre se dice que todo acto tiene consecuencias, y en este caso las más negativas las experimentó el creador de la película. Porque de todo ese dinero que amasó Edison, Méliès no vio un centavo. De hecho él no sabía que su obra ya había sido proyectada al otro lado de Atlántico y por ello, cuando la llevó a Norteamérica, se encontró con que la gente no solo ya la había visto sino que por venderla como algo nuevo fue tachado de ladrón. Aquel suceso marcó a George Méliès, que poco a poco fue retirándose del mundo del cine hasta desaparecer por completo de él ya en 1913, aunque aún pasarían más de dos décadas hasta su muerte, en 1938.

george-melies
George Méliès fue un visionario dentro del mundo del cine (fotograma de Viaje a la Luna, 1902)

El nacimiento del cine de catástrofes

Sin duda 1913 es un año triste para el cine por esa pérdida de un genio como Méliès al que la historia tiene tan olvidado. Pero dejando de lado este asunto, 1913 es un gran año para el cine como espectáculo porque es el año en el que nace el cine de catástrofes, con obras como Los últimos días de Pompeya (Mario Caserini y Eleuterio Rodolfi) sobre la famosa erupción del Vesubio o Atlantis (August  Blom), adaptación de una novela escrita poco antes del hundimieno del Titanic y que narraba precisamente el hundimiento de un transatlántico en el océano.  A estas dos películas, sin duda pioneras en el uso de catástrofes reales o ficticias como trasfondo, no tardaron en seguirlas otras obras como son La ciudad castigada (1926), San Francisco (1936), Tifón (1940) o Titanic (1943).

Cine 1.jpg
El cine de catástrofes existe desde los orígenes del mismo cine, con ejemplos destacados que marcaron la línea a seguir posterior

Durante décadas las catástrofes en el cine tuvieron una importancia más bien escasa, hasta que una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, y bajo la constante amenaza de un holocausto nuclear durante la Guerra Fría, asistimos al primer boom de este tipo de cine. Y da la casualidad que ese resursir coincide con el de otro género que ya existía desde los comienzos del cine y que también había permanecido más o menos en la sombra hasta ese momento: la ciencia ficción. Los años 50’s es por tanto el momento en el que el cine de catástrofes se mezcla con el género de la ciencia ficción, dando como resultado que las primeras amenazas en el cine viniesen precisamente del espacio o se debiesen a holocaustos nucleares, si bien nunca se abandonaron las recreaciones de sucesos históricos de gran impacto. De estos años tenemos obras destacadas como Cuando los mundos chocan (1951), La última noche del Titanic (1958), considerada además como la adaptación más fiel del trágico suceso, La muerte viene del espacio (1958) o La hora final (1959).

Cine 2.jpg
Las amenazas extraterrestres o los desastres humanos fueron el tema principal del cine de catástrofes durante los años 50’s

Los años 60 y 70, cuando las catástrofes copan las taquillas

Pero sin duda la década que da comienzo al verdadero auge del cine de catástrofes, al menos tal y como lo conocemos hoy en día, es la década de los 60’s. Es en estos años cuando se produce la película precursora de lo que será este tipo de cine en el futuro: El diablo a las cuatro (1961), un drama en el que un ficticio volcán amenaza con destruir un hospital infantil del Pacífico Sur. A esta película le siguieron muy pronto otras tantas que se estrenaron en los años siguientes y que también utilizaron erupcioes volcánicas como catástrofes, tales como Año 79: la destrucción de Herculano (1962) o Krakatoa, al este de Java (1969). En la siguiente década el cine de catástrofes no pierde interés por parte del público, aunque sí asistimos a un cambio importante, ya que es en esta década cuando las catástrofes naturales dan paso a las catástrofe humanas. De esta manera las erupciones volcánicas y los terremotos son sustituidas por naufragios, incendios o accidentes de trenes y aviones, aunque puntualmente todavía tenemos eventos de origen natural. Algunos de los ejemplos más importantes del cine de catástrofes de los año 70’s son las cinco películas de la saga de Aeropuerto (70, 75, dos en el 77 y 79), La aventura del Poseidón (1972), Terremoto (1974), El coloso en llamas (1974) o Hindenburg (1975). Pero como se suele decir, hay cosas que se rompen de tanto usarlas, y el cine de catástrofes debió acabar por cansar al público, porque a partir de 1975 las películas de este tipo pasaron a ser algo más bien esporádico.

Cine 3.jpg
Las décadas de los años 60 y 70 son el momento de auge del cine de catástrofes, tanto de sucesos de origen natural como accidentes

El cine de catástrofes actual

A principios de los años 90’s ocurre algo crucial para entender el cine actual como espectáculo pirotécnico, del que el cine de catástrofes es un magnífico ejemplo. Y es que las películas de ciencia ficción (otra vez ella) llevaron a finales de los 80’s y principios de los 90’s a los efectos especiales a un nuevo nivel, empezándose a emplear de un modo nuevo algo que ya existía de antes: los efectos generados por ordenador (CGI). Este hito de las nuevas tecnologías en el mundo del cine tiene su rápida respuesta a la hora de recrear catástrofes naturales, que vuelven a resurgir como elemento crucial de la película. De esta manera se inicia una nueva etapa de esplendor del cine de catástrofes en el que el desastre natural ya no es trasfondo ni hilo conductor, sino el auténtico protagonista de la historia, si bien tampoco se dejan de hacer películas sobre accidentes. Es así como a mediados de la década se produce el cambio crucial a la hora de entender este tipo de películas que aún dura hasta nuestros días, ya que es ahora cuando los efectos especials copan la atención del espectador, permitiendo dejar un poco de lado tanto las subtramas de los personajes como directamente los guiones, que sufren una especie de deterioro en favor del aspecto visual, aunque con algunas gratas excepciones. Películas destacadas de esta última etapa del cine de catástrofes hay muchísimas y muy conocidas, pero yo destacaría como blockbusters (películas de alto presupuesto) Twister (1996), Un pueblo llamado Dante’s Peak (1996), Titanic (1997), Volcano (1997), Armageddon (1998), Deep Impact (1998), El día de mañana (2004), 2012 (2009), Lo Imposible (2013), Pompeya (2014) o San Andrés (2015).

Cine 4.jpg
Con la revolución de los efectos especiales generados por ordenador se alcanza un nuevo momento de máximo esplendor del cine de catástrofes que dura hasta nuestros días

Las entradas dedicadas a las catástrofes naturales

En futuras entradas iremos desglosando las diferentes catástrofes naturales recreadas en el cine, desde los destructivos volcanes hasta los no menos destructivos tornados, haciendo especial hincapié en los que tienen un origen geológico pero sin olvidarnos de los que no lo tienen. A continuación os dejo la lista de las entradas que forman este bloque del blog dedicado al cine de catástrofes naturales y que se irá actualizando conforme se incluyan nuevas entradas.

La amenaza viene del exterior, centrado en las películas de catástrofes que han tenido al impacto de bólidos como principal protagonista.

Calor bajo nuestros pies, entrada acerca de las películas de volcanes, que aparecieron muy temprano en la historia del cine.

¡Las casas se mueven!, en la que se tratan las películas de terremotos, un clásico dentro del cine de catástrofes naturales.

El tiempo está loco, una entrada sobre las películas en las que sucesos climáticos son el motor de la película o tienen una gran importancia en la trama.

Cuidado con la ola, donde veremos las películas con tsunamis como elemento central.