El verdadero Parque Jurásico, errores y aciertos de una saga de gran éxito

Todos sabemos quién es Steven Spielberg, director de grandes películas muy aclamadas por la crítica y queridas por el público. Tiburón (1975), Encuentros en la tercera fase (1977), En busca del arca perdida (1981) o E.T., el extraterrestre (1982) son sólo algunas de las películas que hizo en sus comienzos. Pero de entre todos sus trabajos cinematográficos hay uno que destaca sobre los demás, una película que es la razón de que muchos hayamos elegido estudiar geología. Porque a comienzos de la década de los 90’s Steven Spielberg decidió adentrarse en uno de los dos temas que más le fascinaban y que todavía no había abordado: los dinosaurios (el otro es el de los aliens, mucho más explotado en su filmografía). Fue así cómo la recientemente publicada novela Parque Jurásico, de Michael Crichton (que además participó en su guión), se convirtió en una de las mejores y más acertadas películas de ciencia ficción que conozco, aunque eso no significa que esté exenta de errores. En esta entrada quiero hacer un análisis de los principales aciertos y errores que, desde el punto de vista científico, tiene la trilogía cinematográfica original de Parque Jurásico.

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En Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) se optó por retratar a los dinosaurios de una forma nunca antes vista en pantalla. Tras el enorme éxito de crítica y público la película no tardó en convertirse en uno de los títulos más destacados de la filmografía de su director y en la primera de una saga que muy pronto estrenará su sexta película (fotograma de Parque Jurásico).

Si son reptiles, ¿por qué parecen aves?

Una de las primeras cosas que llamó la atención de la primera película fue el realismo de los animales. Eso fue posible gracias a que mezclaron animatronics con CGI, algo en lo que Parque Jurásico fue una pionera. Pero no todo está en la técnica, ya que también fue una de las primeras películas que retrató a los dinosaurios como criaturas ágiles de movimientos rápidos, no como animales tontos de torpes andares. Esta imagen que perduró durante siglos se debe a que se creía que los dinosaurios, como los reptiles actuales (cocodrilos, lagartos, serpientes…), eran criaturas de sangre fría que necesitaban calentar sus cuerpos antes de actuar. Además, sus enormes cuerpos no debían ser fáciles de mover, por lo que llegamos a la conclusión de que seguramente tendrían problemas para ser muy activos y, por tanto, no deberían ser muy rápidos. Torpes, lentos y estúpidos, así es como hemos imaginado a los dinosaurios durante siglos. Y aunque Michael Crichton ya empezó a cambiar esa idea en su novela, en ella los dinosaurios carnívoros seguían teniendo elementos repitilianos, como lenguas bífidas y mordeduras con espuma viscosa, muy similar a la del dragón de Komodo.

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En el pasado creíamos que los dinosaurios eran torpes e inmensas criaturas muy similares a los reptiles actuales. En esta ilustración, realizada por el artista alemán Heinrich Harder (1858-1935), se muestra a un saurópodo con las patas dispuestas como las tienen hoy en día los cocodrilos y otros lagartos.

A comienzos de la década de 1990 la idea de que los dinosaurios eran como los reptiles actuales ya había empezado a cambiar. Algunos paleontólogos discrepantes, entre ellos Jack Horner, que acabaría siendo asesor de Spielberg para la película, habían empezado a creer que los dinosaurios no se comportaban como los reptiles actuales, sino que estaban más emparentados con las aves actuales. Eso es lo que llevó a que en la película los dinosaurios aparecieran como animales de movimientos ágiles y comportamientos más próximos a las aves, algo que hoy aceptamos pero que en 1993 todavía era un asunto bastante polémico. Otro aspecto en el que la película se arriesgó en su momento fue a la hora de considerar a los dinosaurios como criaturas de sangre caliente, que hoy en día aceptamos. Y por último tenemos la cuestión de la piel, ya que si eran reptiles lo lógico era pensar en una piel escamosa, como sabíamos que tenían gracias a algunas impresiones de piel que hemos encontrado fosilizadas y que llevó a retratarlos en la película con piel coriácea desnuda, muy parecida a la de los reptiles actuales.

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En toda la saga de Parque Jurásico es habitual ver que los dinosaurios tengan una piel escamosa y sin plumas ni ningún tipo de vello, como es el caso de los velocirraptores (fotograma de Jurassic Park III).

La ciencia avanza constantemente y gracias a nuevos descubrimientos ahora sabemos que las aves evolucionaron a partir de algunos grupos de dinosaurios, tal y como vimos en la entrada Las aves, los dinosaurios del presente. Por tanto el retratar a los dinosaurios como animales ágiles que se movían como aves no voladoras (siempre que veo una gallina corriendo pienso en un raptor) fue una apuesta arriesgada que resultó muy acertada. Incluso la cuestión de la sangre caliente parece ser correcta, aunque todavía a este respecto el debate sigue abierto. Pero no todo por lo que apostó la película en su momento fue correcto, ya que se cree que algunos dinosaurios pudieron no tener piel coriácea. Además algunas especies, en especial pequeños terópodos, tenían plumas cubriendo todo o casi todo su cuerpo. Incluso algunos creemos que posiblemente todos los terópodos tuvieran plumas, pero imaginarse a un T-Rex emplumado parece menos fiero, no así los velocirraptores, que ya en Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001), aparecieron con unas pocas plumas sin perder nada de fiereza. Por desgracia, si bien la primera película logró cambiar la concepción del público de cómo eran los dinosaurios, en la nueva saga han preferido retroalimentar la errónea imagen tradicional que tenemos de estos animales. Pero ya hablaremos de esta nueva saga en un futuro, cuando se estrene Jurassic World: Dominion, tercera parte aunque ya veremos si última.

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En Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001), algunos velocirraptores presentan unas pocas plumas a modo de dimorfismo sexual. Con esta inteligente decisión adaptaron lo que ya sabíamos de estos animales sin romper con los motrado en las películas anteriores (fotograma de Jurassic Park III).

Un título pegadizo, pero desafortunado

Este es uno de los aspectos más conocidos por todo aquel que conozca un poco el mundo de los dinosaurios. Y es que estas criaturas tan llamativas habitaron el planeta hace millones de años, a lo largo de prácticamente toda una era geológica que hemos denominado Mesozoico, que para muchos es precisamente la Era de los Dinosaurios. Esta era la dividimos en tres periodos que son el Triásico, el Jurásico y el Cretácico, de manera que en los tres tuvimos especies de dinosaurios muy diferentes unas de otras. Por tanto, si hablamos de Parque Jurásico es lógico pensar que los animales que encontraremos en el libro y en la película son de este periodo, pero lo cierto es que la mayoría no lo son. El famoso T-Rex, el Triceratops o incluso los temidos velocirraptores fueron del Cretácico, mientras que el Brachiosaurus (el dinosaurio de cuello largo de la primera película), el Stegosaurus (un dinosaurio con placas en el lomo que tiene una espectacular escena en la segunda película) o los famosos y pequeños compys (Compsognathus) sí eran del Jurásico. Incluso hay mencionada en la novela una especie de dinosaurio que vivió en el Triásico: el Herrerasaurus. Como vemos, hay dinosaurios de los tres periodos del Mesozoico y no solo del Jurásico, pero hay que entender que «Jurassic Park» (o «Parque Jurásico» en español) es mucho más pegadizo que «Mesozoic Park» o «Cretaceous Park». Y un multimillonario como John Hammond no pondrían nombre a su parque apoyándose en el rigor sino en el impacto.

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El título de la Parque Jurásico no es del todo correcto porque tanto en la novela como en la película tenemos dinosaurios de los tres periodos que componen el Mesozoico, la era en la que vivieron los dinosaurios no avianos (fotograma de Parque Jurásico).

Gigantismo, Exageraciones y otras deformaciones

Ahora vamos a abordar un aspecto más técnico, y también relativamente polémico dentro de la comunidad científica, que es la manera de mostrar a ciertos dinosaurios y reptiles del Mesozoico en las películas. Y añado lo de «reptiles del Mesozoico» porque los dinosaurios sólo habitaron en tierra, de manera que tanto los mosasaurios (reptiles marinos) como los pterosaurios (reptiles voladores) no eran dinosaurios (error presente en la novela). Una vez hecha esta aclaración vamos a abordar primero el cómo se han retratado a estas criaturas mesozoicas dentro de la saga, que si bien en la primera película fueron muy acertados no siempre ha sido la correcta. Por ejemplo, los reptiles alados aparecen al final de El mundo perdido: Jurassic Park (Steven Spielberg, 1997) de manera anecdótica y ya con más peso en Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001), pero debemos tener en cuenta que los pterosaurios tenían los huesos huecos para poder alzar su vuelo y la membrana de sus alas era muy fácil de romperse. Por tanto, a pesar de su tamaño, eran animales ligeros que apenas serían capaces de coger a una persona y alzar el vuelo, pero tampoco se atreverían a meterse en lugares estrechos en los que sus alas pudieran rasgarse. Y lo mismo ocurre con sus hábitos alimenticios, ya que la mayoría de los pterosaurios eran insectívoros o piscívoros, pero no grandes depredadores que atacasen a las personas de una manera tan fiera.

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Pteranodon es uno de los géneros más icónicos de pterosaurio y aparece con cierto protagonismo en Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001), aunque es posible que su comportamiento fuera ligeramente diferente (fotograma de Jurassic Park III).

Eso respecto a los pterosaurios, que insisto, no son dinosaurios. ¿Pero qué hay de los animales que sí son dinosaurios? En ese caso hay un ejemplo muy curioso, que es el vaivén que sufre el T-Rex entre depredador activo y carroñero. Todavía hoy en día no sabemos mucho de este animal de enorme cabeza y diminutas manos con dos dedos, menos aún de su comportamiento que no fosiliza. Por ello es perfectamente válido tratarlo como un gran depredador o no arriesgarse en este aspecto y mostrarlo comiendo un cuerpo ya muerto, que es lo que hacen en Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001) antes de su enfrentamiento con Spinosaurus. En lo que posiblemente ya no hay tanto acierto es en la cuestión de la visión basada en el movimiento, buen elemento dramático aunque algo absurdo, ya que el T-Rex no sólo tenía una excelente visión sino que también distinguía muy bien los colores. Tampoco parecen haber acertado en su velocidad máxima, que se ha estimado en tan solo 30 km/h, una velocidad que haría que la tensión durante la persecución de la primera película no fuera tan elevada. Pero estos detalles son solo estimaciones y lo mostrado en la saga, al menos en lo referente a su velocidad, tampoco sería algo descabellado.

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El aumento del conocimiento sobre el comportamiento de Tyrannosaurus rex ha hecho que vaya cambiando también la manera de mostrarlo en las películas de la saga (fotograma de Jurassic Park III).

Otro dinosaurio que aparece en la trilogía y del que hemos aprendido mucho en los últimos años es Spinosaurus. Su enorme tamaño y sus garras nos hablaban de un gran depredador, pero su hocico alargado y sus dientes cónidos apuntaban a un animal principalmente piscívoro. En cuanto a su extraña vela dorsal, este ha sido siempre un tema polémico debido a que durante décadas se barajó la posibilidad de que no fuera una vela sino una joroba, aunque creo que hoy en día ese debate ya quedó atrás. En Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001) este dinosaurio terópodo se mostró como el auténtico gran depredador de la isla, capaz de matar a un T-Rex que estaba considerándose más un carroñero. Por desgracia hoy en día, con los recientes descubrimientos, cada vez tenemos más claro que Spinosaurus no solo era piscívoro, sino que era de hábitos principalmente acuáticos, con una cola muy parecida a la de los cocodrilos y no a la mostrada en la película. En cualquier caso es curioso que en la parte final de la película sí que se muestre a este dinosaurio nadando, por lo que algo que podría parecer una licencia ha resultado no serlo tanto.

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Spinosaurus era un animal piscívoro que según los últimos descubrimientos podría haber vivido principalmente en medio acuático. No obstante este rasgo no impidió a los guionistas de Jurassic Park III (Joe Johnston, 2001) situarlo como el mayor depredador de la isla en película (fotograma de Jurassic Park III).

Y ahora vamos a hablar del dinosaurio más irreal de todos los que de la saga: el Velociraptor. Ahora cualquiera que piense en este dinosaurio va a pensar en una criatura de dos metros de alto, gran agilidad e inteligencia que caza en grupo y que es capaz de abrir puertas. Pero los velocirraptores eran dinosaurios del tamaño de un perro que tenían los brazos a los lados del cuerpo, como las alas de las aves. También resulta que su cuerpo estaba completamente cubierto de plumas y tanto sus colas como sus muñecas eran muy rígidas, lo que les haría imposible hacer el juego de muñeca necesario para abrir la manilla de una puerta o avanzar sin problemas por pasillos estrechos. Son muchos errores acumulados, pero es que aquí hay un detalle que no se suele aclarar, y es que en realidad en Parque Jurásico lo que encontramos no es a Velociraptor sino a Deinonychus, que fue el que Michael Crichton usó de modelo para crear los raptores de la novela, aunque manteniéndole el nombre de Velociraptor por ser más dramático. En cualquier caso Deinonychus tampoco llegaba al tamaño mostrado en la película, y es que los productores concluyeron que nadie se vería muy intimidado por un dinosaurio de poco más de un metro de alto. Por ello en la primera película se optó por aumentarlo hasta los dos metros, dando así un Deinonychus del tamaño de Utharaptor que se llama Velociraptor. Tres dinosaurios en uno.

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A pesar de que en la trilogía se hable de velociraptores, en realidad el dinosurio en el que se basaron fue Deinonychus. Esta reconstrucción real, con el cuerpo cubierto de plumas, se puede ver en el Museo de Historia Natural de Viena (fuente: wikipedia.org).

La ciencia detrás de Parque Jurásico

Antes de acabar con este análisis de los aciertos y errores de la trilogía original, me gustaría abordar un par de cuestiones más técnicas relacionadas con la ciencia que hace posible la «desextinción» de los dinosaurios. Lo primero que quiero aclarar es que en Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) los braquiosaurios mastican antes de tragar las ramas, algo que parece normal de no ser porque los dinosaurios no eran capaces de masticar. De hecho, al igual que hacen muchas aves en la actualidad (que no olvidemos que son los descendientes directos de los dinosaurios), la mayoría de dinosaurios herbívoros tenían que ingerir piedras para que les ayudasen en su estómago a la digestión del alimento, piedras que reciben el nombre de gastrolitos. Por otro lado, los dinosaurios, al igual que las aves, no tenían músculos faciales, así que no podrían poner caras ni hacer muecas como sí hacen en las películas.

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Imagen de un conjunto de gastrolitos en el interior del cuerpo de un pequeño dinosaurio terópodo (Caudipteryx zoui). Como se puede ver las piedras que encontramos en la zona del vientre son muy diferentes al resto de la roca y además están redondeadas como consecuencia del servicio prestado al animal (fuente: fotografía tomada de greatcretaceouswalk.blogspot.com.es).

Pero no sólo errores geólogicos y paleontológicos encontramos en la saga, ya que desde el punto de vista genético hay otros que conviene incluir en este repaso. Dentro de estos errores tenemos que la vida media del ADN es de tan solo 521 años, y aunque se podría recuperar fragmentos legibles de hasta 1.5 millones de años, más allá de los 6.8 millones de años no quedaría nada que leer. Y no debemos olvidar que los dinosaurios se extinguieron hace casi 66 millones de años, por lo que la recuperación de material genético de estos animales es completamente imposible. Por otro lado tenemos la cuestión de la síntesis de lisina como control poblacional, una buena idea porque la lisina es un aminoácido esencial, pero precisamente por ello los animales no la sintetizamos sino que tenemos que ingerirla. Pero este error lo encontramos sólo en la primera película, ya que en El mundo perdido: Jurassic Park (Steven Spielberg, 1997), se le da la vuelta para explicar por qué los animales han sobrevivido a la destrucción del parque. No obstante una buena parte de todos los errores físicos de los dinosaurios que hemos visto en esta entrada se puede explicar por algo que se indica en la primera película, y es que al no haberse podido recuperado el ADN completo de los dinosaurios han tenido que mezclarlo con ADN de otras especies actuales. Por tanto las criaturas que existen en el parque en realidad no serían dinosaurios 100% sino híbridos.

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En el universo de Parque Jurásico la vuelta a la vida de los dinosaurios se lleva a cabo gracias a la obtención de ADN del interior de mosquitos fosilizados en ámbar, una idea muy original pero errónea (fotograma de la película Parque Jurásico).

Conclusiones finales, de más a menos

La trilogía original de Parque Jurásico es ciencia ficción, y eso significa que va a mezclar realidad y ficción, utilizando a la ciencia para crear una historia que pueda tenir cierta lógica y que pueda ser más o menos verosímil, pero que sigue siendo ficción. En ese sentido la trilogía es bastante correcta y muchos de los «errores» que tienen las tres películas son en realidad resultado del progreso de la ciencia, que deja obsoletos postulados e hipótesis que antes se creían correctos. En cualquier caso, las tres películas son perfectamente disfrutables como lo que son, cine de entretenimiento, y obsesionarse con los errores es un error en sí mismo que debemos evitar.

3 comentarios sobre “El verdadero Parque Jurásico, errores y aciertos de una saga de gran éxito

  1. Me has vuelto a meter la curiosidad en el cuerpo y he estado mirando. He visto que hay otro candidato a raptor: Achillobator giganticus. Aunque fue catalogado después del comienzo de la saga.
    Me ha gustado mucho el artículo, efectivamente a mi me hicieron interesarme por la paleontología y la geología (Aunque he acabado en otros derroteros).
    En cuanto a Jurassic World… Intento ser abierto a las exigencias comerciales y de audiencia pero lo vi un despropósito ya que retuerce hasta el absurdo lo bonito y lo científico que fueron las primeras películas de la saga original. Es una pena porque no hace falta usar la chistera cuando esos animales ya eran, pos sí solos, impresionantes.
    Un saludo y a ver que nuevas bestias del averno nos depara la segunda de la nueva saga jaja

    Le gusta a 1 persona

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