Cine y geología, un matrimonio de gran éxito

Los paisajes son la parte más visible de la geología y eso el cine lo sabe muy bien, ya que también son la parte más fácil de disfrutar de la geología y una de las que más emociones despierta en cualquier espectador. Es por este motivo que en muchas películas encontremos lugares de gran belleza que reconocemos con facilidad, en ocasiones además utilizados para reforzar un sentimiento o una sensación. Y es que el cine, como arte visual que es, también busca a la geología más visual para potenciar su mensaje, para crear mundos completamente nuevos o sencillamente para mostrar la belleza de muchos lugares de nuestro propio planeta. En esta entrada vamos a hablar de la relación  que tiene la geología con el cine utilizando dos formas diferentes pero no opuestas: la del uso de los paisajes como escenario natural y la del uso de la geología como motor de la propia historia. Porque la geología es mucho más que estudiar “piedras”, es también una ciencia que hasta en el cine tiene algo que decir.

Clint in Almeria
Durante varios años buena parte de las producciones ambientadas en el Lejano Oeste Americano se rodaron en España. Ejemplos conocidos son la famosa Trilogía del Dólar de Sergio Leone, protagonizada por Clint Eastwood y rodada en parte en el Desierto de Tabernas (Almería)

La geología como escenario de cine

Como ya hemos dicho en varias ocasiones, todo paisaje tiene un origen geológico al haberse formado a partir de la acción de diversos fenómenos o agentes geológicos. Un cañón fluvial como el de Arribes del Duero en Salamanca y Zamora (modelado fluvial) es claramente de origen geológico, pero también lo es un valle glacial como el de Ordesa y Monte Perdido en Huesca (modelado glacial) o incluso el interior de una cueva kárstica como El Soplao en Cantabria (modelado kárstico). En todos ellos la geología está detrás y ha sido la causante de su especial interés, más allá de lo atractivos que puedan ser desde un punto de vista puramente turístico. Y eso el cine lo sabe muy bien. Es por este motivo que tantas veces el cine usa lugares visualmente espectaculares para poder ambientar sus escenas y lucir como el mejor escenario del mundo.

Palmeras en la nieve
Palmeras en la nieve se rodó en varios lugares con un gran valor paisajístico, entre ellos la región del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca)

Pero para utilizar de manera adecuada un paisaje geológico concreto es importante que quienes se encarguen de buscar las localizaciones lo hagan a sabiendas de qué es lo que necesitan. Y es que del mismo modo que sería un error utilizar un castillo medieval para ambientar una batalla de época clásica, también lo sería usar un flysch como el de Zumaia (Geoparque de Costa Vasca) como parte de una isla en principio de origen volcánico. Esto es lo que encontramos por ejemplo en la serie Juego de Tronos (2011-2019), en cuyas últimas temporadas descubrimos el entorno de Rocadragón, una isla con obsidiana (vidrio volcánico) pero que tiene un flysch sedimentario que aunque muy visual, está fuera de lugar. En ocasiones la necesidad de utilizar un paisaje de gran podería puede llegar a arruinar la coherencia interna del producto audiovisual final.

Game of Thrones Zumaia
En la serie Juego de Tronos, que adapta la famosa saga literaria de Canción de Hielo y Fuego, han utilizado una región sedimentaria para recrear un entorno de origen volcánico, lo que ha causado cierto contraste debido a que en ella se ha priorizado el aspecto visual al rigor interno

Saber hacer un uso adecuado del paisaje geológico debería ser fundamental en cualquier producción cinematográfica y en muchos casos es una asignatura que queda pendiente. Esto queda todavía más patente cuando la historia que se narra tiene algo de real pero se rueda en lugares que poco o nada tienen que ver con aquellos sitios en los que la historia ocurrió de verdad. En ese caso asistiremos a un error de ambientación que en ocasiones podría incluso arruinar a la propia película por su falta de rigor. ¿Y qué ocurre cuando queremos viajar y recrear un sitio al que no podemos viajar? En ese caso un conocimiento del ambiente que se quiere imitar será de gran ayuda para dar más realismo y hacer creer al espectador que lo que está viendo en pantalla es real. Esto es muy habitual en el mundo de la ciencia ficción, en especial cuando se quiere viajar a otros mundos, como por ejemplo puede ser Marte. El uso de paisajes similares a los del Planeta Rojo, junto con un adecuado filtro, puede hacernos viajar millones de kilómetros sin haber sido necesario salir de nuestro planeta. Todo eso lo podemos conseguir sabiendo dónde buscar el paisaje adecuado.

The Martian
Recrear mundos lejanos o directamente de planetas inventados, como es el caso de la superficie de Marte en cualquier película ambientada en este planeta, es una parte muy importante en la que los conocimientos en geología suelen ayudar para aumentar el realismo y el acierto

La geología como motor de la historia

Usar un espectacular pliegue de telón de fondo de una escena puede quedar muy bien desde el punto de vista visual y de fotografía, pero no es el único aporte de la geología dentro del mundo del cine. No son pocas las historias que nos cuentan sucesos geológicos o relacionados con la geología. El cine de catástrofes naturales es una buena prueba de ello. Desde erupciones volcánicas o terremotos hasta el ataque de criaturas procedentes del pasado geológico, en el cine es muy habitual encontrar amenazas de origen geológico que van a marcar el desarrollo de la historia y los personajes que encontraremos en ella.

Jurassic World
En la saga de Parque Jurásico aparecen criaturas extintas desde hace decenas de millones de años que aparecen para sembrar el terror. Es un ejemplo más de la gran cantidad de elementos geológicos que pueblan el cine de ciencia ficción

Pero no todo son catástrofes naturales de origen geológico en el cine, ya que en ocasiones esa parte de geología la aportan los propios protagonistas, ya sea porque esa es su profesión (ver Los geólogos en el cine) o sencillamente porque se trata de películas biográficas centradas en importantes figuras de la geología. Un buen ejemplo de esto último es Ammonite (Francis Lee, 2020), película británica aún por estrenar que se centra en la figura de Mary Anning (1799-1847), importante paleontóloga del s. XIX (de quien hablamos en esta entrada sobre cuatro importantes geólogas). También podríamos destacar en este aspecto La duda de Darwin (Jon Amiel, 2009), otra película británica que en esta ocasión nos contaba el conflicto que vivió el conocido Charles Darwin (1809-1882) entre lo que observaba y en lo que creía. Y es que aunque todos hemos oído hablar del famoso naturalista, muy pocos saben que era un gran aficionado a la geología.

Mary Anning
Muchos personajes históricos han tenido una importante relación con la geología, de manera que cuando se han hecho películas sobre ellos esta ciencia ha acabado teniendo un peso especial. Un ejemplo que llegará a los cines en los próximos meses es la película Ammonite, en la que Kate Winslet se pondrá en la piel de la paleontóloga Mary Anning (imagen obtenida de The Guardian)

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