Inundaciones, un riesgo conocido y desoído

La geología como ciencia es la responsable del estudio de muchos procesos naturales que ocurren en la Tierra y otros cuerpos rocosos. Los terremotos o las erupciones volcánicas son estudiadas por dos ramas de la geología (la sismología y la vulcanología), del mismo modo que la paleontología (intermedia entre la geología y la biología) se encarga de estudiar los organismos que vivieron en el pasado geológico de nuestro planeta. La geología estudia la formación de las montañas y el campo geomagnético, analiza el registro rocoso para conocer la historia de la Tierra e investiga cómo son otros planetas y satélites. En definitiva, la geología trata de comprender por qué nuestro planeta es como es. Pero dentro de esta ciencia hay una rama muy importante que se dedica a estudiar los riesgos naturales para conocer cómo se forman y así poder minimizar sus daños cuando estos se produzcan. En esta entrada hablaremos del que es uno de los mayores riesgos geológicos del planeta: las inundaciones.

alemania_2021
Las inundaciones, como las que este 2021 ha vivido Alemania y Bélgica, son el resultado de una mezcla de sucesos en los que el clima y determinadas actividades humanas han tenido mucho que ver. Imagen aérea del distrito de Rhein-Erft tras las inundaciones de julio de 2021 (© Rhein-Erft-Kreis).

riesgo de inundaciones

Cuando pensamos en riesgos geológicos normalmente pensamos en terremotos y erupciones volcánicas porque son los sucesos más espectaculares y que, potencialmente, más daños pueden causar. Pero en realidad el fenómeno natural de origen geológico que más daños produce son las inundaciones, la anegación temporal de un territorio que por lo general está libre de agua. Una inundación puede tener muchas causas, tanto naturales como antrópicas, y no siempre se circunscriben al ámbito fluvial. De hecho podemos distinguir tres tipos de inundaciones por su causa: inundaciones pluviales, que son las provocadas por lluvias intensas que superan la capacidad de drenaje del terreno; inundaciones costeras, resultado de temporales, huracanes y otros fenómenos climáticos ocurridos en la costa; y las inundaciones fluviales, causadas por crecidas extraordinarias de una corriente encauzada, ya sea un río, un torrente u otros. Por tanto, y a pesar de que siempre asociemos inundaciones con ríos, lo cierto es que la llegada de un tsunami a la costa también produce una inundación, al igual que cuando llueve en una zona de escasa pendiente que rápidamente se encharca. Todas ellas son inundaciones y en todas el resultado es el mismo, un territorio que por lo general no está cubierto por agua lo acaba estando de manera temporal.

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En España han sido muchas las inundaciones de las que se tiene registro histórico. En este mapa se muestran todos los puntos en los que se han producido inundaciones de las que se tienen constancia (IGN).

En las últimas dos décadas (2000-2019), en España Protección Civil ha contabilizado un total de 209 muertes causadas por inundaciones. Eso supone un 20% de las muertes que han sucedido por culpa de fenómenos naturales, lo que las convierte en el segundo fenómeno natural más mortal, solo por detrás de las altas temperaturas, y el que mayores pérdidas económicas ocasiona (857 millones de euros al año). Esta destrucción de las inundaciones se debe a varios factores, entre ellos a la gran variabilidad de las precipitaciones en la península Ibérica, que muchas veces se concentran en un par de meses, o al hecho de que, a diferencia de muchos otros riesgos naturales, las inundaciones pueden producirse prácticamente en todo el territorio nacional. Pero la importancia de las inundaciones a la hora de hablar de daños por sucesos naturales no es exclusiva de España, ya que a nivel global las inundaciones son el cuarto fenómeno natural más mortal, por detrás de los terremotos, con diferencia los más letales, las tormentas y las temperaturas extremas.

inundaciones_españa
Las inundaciones son en España el segundo fenómeno natural más letal de los últimos 20 años. Según los datos de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, entre el año 2000-2019 han fallecido 1040 personas por fenónemos naturales, de las cuales 209 (20%) lo han hecho por inundaciones.

Origen de las inundaciones

A pesar de que las inundaciones las podemos clasificar en función de la causa principal que hay detrás, lo cierto es que por lo general no son producidas por una sola causa, sino por varias que ocurren a la vez y actúan de manera conjunta, a veces retroalimentándose. En el caso de las inundaciones pluviales estas tienen su origen en precipitaciones intensas, pero solo ocurren si la cantidad de agua, nieve o hielo superan la capacidad de drenaje del propio terreno, por lo que la presencia de un relieve de baja pendiente va a ser un factor a tener en cuenta. Y lo mismo ocurre si el terreno está asfaltado, ya que esta condinción va a reducir mucho la infiltración del agua en el terreno. También la presencia o ausencia de vegetación es un factor importante debido a que las raíces de las plantas ayudan de nuevo a la infiltración del agua, por lo que reducen la probabilidad de que se produzca la inundación y, cuando esta se produce, el tiempo de recuperación.

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La riada de Adra (Almería) del 7 de septiembre de 2015 es un perfecto ejemplo de lo que puede suponer una DANA cuando la cantidad de agua supera por mucho la capacidad de drenaje del terreno (picazo.eltiempo.es).

Las inundaciones fluviales son un asunto muy difereten al de las inundaciones pluviales. En este caso la causa principal es la crecida de un curso fluvial. De manera natural esta crecida puede ser debida también por unas intensas precipitaciones o por un aumento en la tasa de fusión del hielo o la nieve, que van a hacer que el caudal crezca y acabe anegando la ribera del propio río, donde se encuentra muchas veces la llanura de inundación, que no se llama así por casualidad. La llanura de inundación suele ser un terreno llano y muy fértil que tenemos bordeando muchos ríos y que, aunque no suela estar cubierto por agua, forma parte de la dinámica del propio río. Es por este motivo por el que nunca se debería dejar construir en ella, pero por desgracia esto no se suele cumplir y el resultado, como hemos podido ver recientemente con lo ocurrido en Alemania y Bélgica, siempre acaba siendo el mismo: municipios enteros arrasados porque se hicieron donde no se tenían que haber hecho. En cuanto a las causas antrópicas, además del mal ordemamiento territorial que acabamos de indicar, la presencia de puentes que no permitan el correcto discurrir del río en momentos de crecida o la rotura de una presa o un dique, algo poco frecuente pero que a veces ocurre, son factores a tener en cuenta. Entre otros muchos.

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Construir en terrenos que forman parte de la dinámica natural de un río es un error muy común que suele acabar conllevando importantes daños por inundaciones. Eso es lo que ocurrió en julio de 2021 en Altemburgo (Renania Palatinado, Alemania), como muestra esta comparativa del antes y el durante de la inundación, donde se pueden ver varias viviendas asentadas en un antiguo meandro abandonado que es recuperado por el río (imagen de fuente anónima).

El último tipo de inundación son las inundaciones costeras, que son aquellas que se producen en el litoral y que de nuevo pueden estar producidas por varias cuestiones. La causa principal de este tipo de inundaciones son las fuertes marejadas, muchas veces fruto de una situación de pleamar que coincide con un temporal, aunque también pueden deberse a huracanes, a la llegada de tsunamis o a fenómenos de mareas vivas que van a complicar el desagüe. Las inundaciones costeras pueden llegar a alterar de manera permanente el litorial y afectan especialmente a ecosistemas y entornos que dependen de un delicado equilibrio, como es el caso de los deltas, los estuarios e incluso de regiones con acantilados. Por ello actuaciones humanas que afectan esta dinámica, como la creación de puertos o diques, pueden agravar estar inundaciones.

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La borrasca Gloria rompió en 2020 la barra del Trabucador, en el delta del Ebro. que es de esperar que tarde o temprano vuelva a emerger. Fotografías satelitales (Sentinel) del sur del delta del Ebro antes y después de la borrasca Gloria (tomada de theconversation.com).

Hacer frente a las inundaciones

En la actualidad el riesgo de sufrir inundaciones en España está en alza debido a que cada vez se construye más en las llanuras de inundación, en meandros abandonados e incluso en el fondo de los valles. Y anque muchas veces se desvían los cauces o se elevan muros alrededor del cauce, cuando la naturaleza está desbocada es difícil detenerla porque tiende a ir por su camino natural. En esa situación incluso los muros levantados pueden actuar en nuestra contra, ya que pueden acabar impidiendo que el agua regresa a su cauce habitual, alargando de ese modo el tiempo de inundación y los daños. Por eso la mejor defensa frente a las inundaciones no son las actuaciones sobre el medio natural sino el correcto ordenamiento del territorio, prevenir las situaciones complicadas y exigir que las normativas medioambientales se cumplan y no construir donde el riesgo es mayor. De lo contrario es cuestión de tiempo que volvamos a vivir un desastre como el del camping de Biescas de 1996, que acabó con la vida de 86 personas solo porque se hizo donde no se debía hacer, en un abanico aluvial activo.

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El desastre del camping de Biescas representa uno de los peores casos de avenida torrencial de España. En total perdieron la vida 86 personas como consecuencia de un camping ubicado en un abanico aluvial activo del Pirineo de Huesca (fotografía tomada de tiempo.com).

Bibliografía

Andrés Díez, Miguel Llorente, Juan Antonio Ballesteros y Virginia Ruiz (2009): “Riesgos por avenidas e inundaciones fluviales”. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 17.3, pp. 254-263.

Díez-Herrero, D.; Laín-Huerta, L. y Llorente-Isidro, M. (2008): “Mapas de peligrosidad por avenidas e inundaciones”. Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Madrid, 190 páginas.

Dirección General de Protección Civil y Emergencias (2019). “Fallecidos por riesgos naturales en España en 2019“, 12 páginas.

Jorge Olcina Cantos (2009): “España, territorio de riesgo”. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 17.3, pp. 242-253.

José Luis González García (Ed.) (2009): “Mapa de riesgos naturales en la ordenación territorial y urbanística“. Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG), 101 páginas.

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