Desmontando los mitos del Antiguo Testamento

La Real Academia Española define mito como una «narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico». Estamos hablando por tanto de un tipo de relato fantasioso que, utilizando seres o sucesos sobrenaturales, pretende explicar un hecho o fenómeno aparentemente inexplicable, por lo general de origen natural.  Así es como surgen los mitos que hablan de Thor o Zeus como generadores de los relámpagos y los truenos, de Poseidón como causante de los terremotos o los que propusieron la existencia de cíclopes para explicar ciertos cráneos muy extraños que resultaron ser de un elefante extinto (ver Desmontando mitos: el origen de algunas criaturas mitológicas). Los mitos forman además parte de las creencias de una religión, una cultura o una comunidad, y aunque muchas veces son considerados como historias verdaderas, lo cierto es que es recomendable verlos con cierta perspectiva. Por desgracia no siempre es posible, ya que en ocasiones estudiar los mitos de una religión actual puede ser malinterpretado como un ataque a esa religión. Como un ataque a sus propias creencias.

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Muchos de los fenómenos naturales más difíciles de explicar en la antigüedad eran interpretados como señales divinas de los diferentes dioses de cada cultura. Por ejemploo los griegos creían que los relámpagos los producía Zeus, mientras que los pueblos vikingos creían que era su dios Thor el que estaba detrás de ellos (imagen tomada de diariodehuelva.es).

Hablar de religión es también hablar de sentimientos, y eso incluye los libros que son la base de una religión, como son los casos de la Biblia o el Corán. Pero la Biblia no es solo cristiana. Es en realidad un conjunto de varios libros canónicos que tanto el Judaísmo como el Cristianismo consideran la base de sus creencias religiosas. Es por tanto una obra muy compleja de analizar en la que encontramos textos en diferentes lenguas (hebreos, arameos, griegos…) que habla de temas delicados de tratar por estar sujetos a la libre interpretación de quien los lee. Pero en Hombre Geológico nos gustan los retos y por ello hemos querido dar un enfoque científico a alguno de los mitos judeocristianos más conocidos que aparecen en ella. En esta entrada vamos a tratar de explicar cuál es el origen natural y no mitológico de los pasajes más famosos del Antiguo Testamento, sin entrar en valoraciones personales ni cuestionarlos desde un punto de vista religioso. Aquí solo hablaremos de ciencia y trataremos de explicar, desde un enfoque objetivo, qué sucesos o cuestiones reales pudieron ser su origen.

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La creación de Adán es uno de los frescos más famosos de la Capilla Sixtina. Pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511, representa el origen de la humanidad según las creencias cristianas.

La costilla de Adán, mucho menos que una costilla

El primer mito religioso que vamos a analizar en esta entrada aparece en el Génesis, primer libro del Tanaj (Judaísmo) y de la Biblia (Cristianismo). Según él, Dios creó primero al hombre y al ver que este se encontraba solo acabó creando a la mujer a partir de una de sus costillas. Literalmente lo que encontramos en el Génesis es: «Entonces Dios hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. De esa costilla Dios hizo una mujer, y se la presentó al hombre, el cual, al verla, dijo ¡Ésta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar “mujer”, porque Dios la sacó del hombre» (traducción obtenida de biblegateway.com). ¿Pero y si esa costilla no hubiera sido tal cosa? Según afirma el estudioso Ziony Zevit en su libro Lo que realmente pasó en el jardín del Edén, la palabra original que aparece en el Génesis (la hebrea tsela) estaría mal traducida y no se refería a una costilla sino a «una de las partes del cuerpo humano que salen en posición erecta». Según él esa parte no es otra que el pene, por lo que la costilla adquiriría inmediatamente un significado mucho más relacionado con la reproducción, algo que a mucha gente no sentó bien y ha convertido esta afirmación en una polémica difícil de aclarar. Pero dejando de lado el debate religioso, ¿hay alguna prueba de que esto pueda ser así? La respuesta es sí, ya que en el pene sí que hay una “costilla” que los humaos ya no tenemos: el hueso peneano o báculo.

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La creación de Eva, óleo sobre lienzo del italiano Paolo Caliari (1528-1588), es uno de los numerosos cuadros que trata el tema de la creación de la mujer a partir de la costilla de Adán, tal y como es mostrado en el libro del Génesis.

El hueso peneano o báculo es un hueso que la mayoría de mamíferos tienen pero los humanos no. Si analizamos ese detalle con la visión de una persona de la antigüedad podríamos preguntarnos por qué los perros, los toros y la mayoría de animales de nuestro entorno tienen un hueso alargado y similar a una costilla que nosotros no tenemos. Eso nos podría llevar, tal y como ya hemos hablado que se hacía en el pasado, a buscar la respuesta en algún suceso sobrenatural que implicase a algún ser divino. Así es como podría haber nacido el mito de la costilla de Adán, como la necesaria explicación de por qué los hombres no teníamos esa “costilla” que otros animales sí tenían.

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Muchos de los mamíferos de nuestro entorno, como son los lobos y los perros, los osos, los zorros o incluso los castores, presetan báculo pero los humanos no. Esa ausencia pudo ser la que desencadenó el mito de la costilla de Adán (imagen tomada de lasexta.com).

Todavía no conocemos exactamente la función real del báculo, pero todo apunta a que podría ser una herramienta de muchos mamíferos para aumentar la duración de la penetración y asegurar así el éxito de la cópula. ¿Y por qué los humanos hemos acabado prescindiendo de una herramienta sexual así? Según un estudio reciente, del que os dejo el enlace al final de la entrada, la ausencia de hueso peneano en los humanos podría deberse a la menor competición sexual de nuestra especie. De esta manera, posiblemente el establecimiento de las relaciones monógamas en los humanos antiguos (desconozco si los neandertales tenían o no báculo), nos habría permitido prescindir de este hueso, nuestra auténtica costilla de Adán.

El Diluvio Universal, ¿diluvio o gran inundación?

El segundo mito de esta entrada de nuevo se encuentra en el Génesis, pero esta vez no habla de orígenes sino de nuevos comienzos. Según el famoso pasaje del Diluvio Universal Dios, cansado de que la humanidad no viviese según su voluntad, decidía hacer borrón y cuenta nueva, pero permitiendo que solo Noé y su familia, a quienes consideraba dignos de ser salvados, sobrevivieran junto a los animales del planeta. Parte de lo que encontramos en el  Génesis sobre el famoso Diluvio es el texto siguiente: «Ese día se reventaron las fuentes del gran mar abajo y se abrieron las compuertas del cielo arriba. (…). El diluvio duró cuarenta días. Al subir el agua, la barca se levantó del suelo y comenzó a flotar. (…). Tanto subió el agua, que llegó a cubrir las montañas más altas de la tierra; y después de haber cubierto las montañas, subió todavía como siete metros más» (traducción obtenida de biblegateway.com). Después de esto el planeta entero permaneció bajo el agua durante casi un año, lo que sin duda es uno de los grandes cataclismos de la historia, salvo porque no existe registro histórico, ni arqueológico ni geológico que apoye su existencia. ¿O sí?

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El mito del Diluvio Universal y el Arca de Noé es uno de los más famososo de la religión judeocristiana, aunque no es exclusivo de ella debido a que muchos otros pueblos y culturas tienen pasajes similares (imagen tomada de churchofjesuschrist.org).

El mito del Diluvio Universal es sin duda uno de los más conocidos del cristianismo y e judaísmo, pero en contra de lo que muchos suelen creer no es exclusivo de esta religión monoteísta. En realidad en el poema de Gilgamesh, una narración acadia del año 2100 a.C. (aproximadamente), es donde encontramos la primera alusión a un diluvio universal que se parece mucho, demasiado quizás, a lo narrado en el Génesis. En este caso de nuevo nos encontramos con un Dios decepcionado con la humanidad (Enlil) y a un humano (Utnapishtim) al que se le pide que construya un barco que deberá llenar de animales y semillas para sobrevivir, junto con su familia, al diluvio que va a destruir al resto del planeta. Incluso utiliza un cuervo y una paloma, además de una golondrina, para tratar de saber si ya hay tierra o no. Pero es que además, en algunos pueblos mesoamericanos de origen precolombino se habla también de una gran inundación catastrófica, al igual que en otras antiguas culturas por todo el planeta. ¿Eso significa que efectivamente hubo un diluvio universal? Evidentemente no, pero nos demuestra que una vez más detrás del mito puede que haya algo de verdad, y ese algo podríamos tenerlo muy identificado.

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El poema de Gilgamesh, parte de él grabado en acadio en esta tablilla que se puede ver en el Museo Británico, es la primera referencia escrita dedicada a un diluvio universal de origen divino (autor: Mike Peel).

Actualmente vivimos en el Cuaternario, un periodo de la historia geológica de nuestro planeta que se caracteriza por una sucesión de cambios climáticos bruscos que muchos asocian con los ciclos de Milankovitch. En algunos casos estos cambios nos han llevado a momentos calurosos del planeta, como es el actual, en los que las masas de hielo polares son mínimas y el nivel del mar máximo; pero en otros casos han causado el desarrollo de momentos muy fríos de gran extensión polar y un nivel del mar mucho más bajo: las llamadas glaciaciones del Cuaternario. La última de estas glaciaciones terminó hace 11 700 años, cuando el nivel del mar subió 140 m en tan solo 4000 años. Esto puede parecer mucho tiempo, pero del mismo modo que se produjo en el Mioceno la megainundación Zancliense, que dio fin a la crisis del Messiniense al abrirse el estrecho de Gibraltar, hace unos 5600 años se habría producio otr suceso similar en el mar Negro. De esta manera, la apertura del Estrecho del Bósforo habría generado una catastrófica megainundación de la cuenca del mar Negro en la que los pueblos humanos ya asentados habrían presencia una subida constante del nivel del mar de 15-30 cm diarios. Esta hipótesis parece ser la más aceptada hoy en día para explicar el origen científico del Diluvio Universal. Pero no es la única, ya que también se habla de grandes y catastróficas crecidas de los ríos Tigris y Éufrates, de un tsunmi en el Mediterráneo oriental o simplemente de la necesidad de explicar la presencia de conchas fósiles de indudable origen marino en lo alto de algunas montañas (y que ahora sabemos que se debe a movimientos tectónicos y/o eustáticos). En cualquier caso todo parece indicar que el famoso diluvio universal no tiene tanto de diluvio y sí de gran inundación.

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La inundación del mar Negro hace 5600 años, cuando ya había asentadas poblaciones humanas en sus orillas, pudo ser el suceso que con el tiempo dio pie al mito del Diluvio Universal (National Geophysics Data Center, National Geographic Maps. Inset art credit: Candace Major, Gilles Lericolais, Irka Hajdas, Nenad Jakesevic, Richard Schlect. 3D Model: Peter W. Sloss).

Las 10 Plagas de Egipto, una serie de catastróficas desdichas

El tercer y último mito que vamos a analizar en esta entrada son las 10 plagas de Egipto y la huida de Moisés y su pueblo por el mar Rojo. Según vemos escrito en el libro del Éxodo, en sus intentos para que fuera liberado el pueblo judío de la esclavitud, Jehová envió nada más y nada menos que 10 plagas al faraón, cada una peor que la anterior. Primero el Nilo se convirtió en sangre y sus peces murieron (1), después llegaron las ranas que invadieron todas las casas (2), los piojos que afectaron a humanos y animales (3), las molestas moscas (4), la muerte del ganado egipcio (5), la aparición de forúnculos en la piel de hombres y animales (6), una intensa lluvia de granizo que destruyó los campos y mató a animales y a hombres (7), la famosa nube de langostas que arrasó con los campos (8), la tiniebla que oscureció la zona durante tres días (9) y la muerte de los primogénitos (10). Esas son las 10 famosas plagas de Egipto con las que Moisés consiguió convencer al faraón para que les dejara huir. ¿Pero qué hay de cierto en todas ellas?

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Las siete plagas de Egipto, óleo en lino del británico John Martin, pintado en 1823 y hoy en día expuesto en el Museo de Bellas Artes de Boston.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de hablar de este pasaje del libro del Éxodo, es que el nombre del Faraón no parece mencionarse en ningún momento, por lo que su asociación con Ramsés II no deja de ser una mera hipótesis. Una vez dicho esto, y dejando de lado el hecho de que no hay evidencias arqueológicas fiables sobre la existencia del famoso Éxodo, vamos a analizar las 10 plagas desde un enfoque científico. Y en contra de lo que pueda parecer, su origen no es tan sobrenatural, aunque la concatenación de sucesos que demuestra es muy llamativa. Porque las marea rojas existen también en ríos como el Nilo, donde el agua se tiñe de rojo cuando proliferan determinados tipos de algas rojas como Oscillatoria rubescens, lo que causa a su vez una contaminación que puede llevar a la muerte de cientos o miles de peces. Eso también causa que las ranas se vean en la obligación de salir de ese agua contaminada, huyendo a tierra firme, donde morirán por no estar en el agua que necesitan para mantener sus pieles húmedas. ¿Y qué ocurre cuando infinidad de animales mueren? Que llega la insalubridad, los parásitos y las moscas (como los que se han encontrado perfectamente conservados en Egipto), que a su vez permitirán la transmisión de nuevas enfermedades como la peste bubónica o la viruela, que causarían los forúnculos mencionados en el Éxodo y que perfectamente podrían acabar con parte del ganado y de las personas. Hasta aquí la mayoría de las 10 Plagas de Egipto, que como se puede ver no serían tan extraordinarias en el contexto que hemos propuesto, a su vez perfectamente plausible aunque no habrían ocurrido en un periodo de días sino de semanas o incluso meses. ¿Y qué hay de las cuatro plagas restantes? De eso hablamos a continuación.

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Las mareas rojas son fenómenos naturales que se producen cuando hay una proliferación excesiva de determinados tipos de microalgas, en muchos casos tóxicas y capaces de contaminar las aguas en las que se producen (imagen tomada de milenio.com).

Hace unos 3600 años, posiblemente en el año 1627 a. C. o 1628 a. C., se produjo en el Mediterráneo oriental una de las erupciones más importantes del Holoceno. El volcán de Tera, en la actual Isla de Santorini, sufrió una violenta erupción que hizo saltar por los aires buena parte del edificio volcánico y desencadenó una grave crisis en la civilización Minoica de la Isla de Creta. Pero también pudo generar un pequeño invierno nuclear que habría afectado a regiones tan distantes como China. Obviamente Egipto, que está mucho más cerca de Santorini que el país asiático, debió de sufrir también sus consecuencias, como un descenso en las precipitaciones que habría podido desencadenar la marea roja y con ella el resto de plagas que ya hemos visto. Pero no olvidemos que esta erupción emitió unos 100 km3 de ceniza que ascendieron hasta los 30 km de altura, suficiente para tapar el sol por varios días y causar un descenso de las temperaturas y las precipitaciones, explicando así la fuerte granizada indicada en el Éxodo y la famosa y extraña tiniebla. Esta granizada, como bien viene en el libro religioso, destruyó la mayoría de las cosechas, generando una situación de hambruna que nos habría llevado a la movilización de la langosta y a la muerte de los niños desnutridos que todavía permanecían con vida. Incluso cabe la posibilidad de que las algas rojas que iniciaron todo hubieran podido afectar y contaminar el grano, que comían primero esos desafortunados primogénitos.

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La violenta erupción del Santorini pudo haber sido la causa de muchas de las Plagas de Egipto que el Éxodo narra, del mismo modo que también podría ser el suceso real detrás de otro mito famoso: el de la Atlántida (autor: Timothy Finch).

Estas son las explicaciones científicas más aceptadas a las 10 Plagas de Egipto que según el Éxodo liberó Jehová para librar a su pueblo. Pero todavía nos queda otro interesane pasaje de origen geológico en la historia de Moisés: la apertura del mar Rojo. Antes hemos hablado de la erupción del Santorini, que sabemos que causó un tsunami que azotó las costas del Mediterráneo oriental. En ese sentido, ya fuera la misma erupción u otra (que en el Éxodo todo sea narrado de manera seguida no significa que los acontecimientos “reales” ocurrieran a la vez), el hecho de que un mar se retire y permita el paso de gente por un corto periodo de tiempo no debería resultarnos tan extraño. Y es que, como ya sabemos, cuando se produce un tsunami que se acerca a la costa primero apreciamos una retirada del mar que suele ser indicativo de lo que va a llegar después: la destructiva ola.  Eso es lo que pudo haber inspirado este último pasaje geológico relacionado con Moisés y el famoso éxodo judío, un ejemplo más de lo mucho que tiene que decir la geología cuando de explicar mitos sobrenaturales se trata.

Bibliografía sobre las referencias bíblicas

Para las cuestiones religiosas de esta entrada he consultado las siguientes páginas webs:

Para los mitos del Génesis he utilizado las traducciones de www.biblegateway.com

Para los pasajes del Éxodo he utilizado la traducción disponible en www.iglesia.net

Bibliografía científica

Cory Y. McLean, Philip L. Reno, Alex A. Pollen, Abraham I. Bassan, Terence D. Capellini, Catherine Guenther, Vahan B. Indjeian, Xinhong Lim, Douglas B. Menke, Bruce T. Schaar, Aaron M. Wenger, Gill Bejerano & David M. Kingsley (2011): “Human-specific loss of regulatory DNA and the evolution of human-specific traits“. Nature, volume 471, 216–219.

Matilda Brindle and Christopher Opie (2016): “Postcopulatory sexual selection influences baculum evolution in primates and carnivores“. Proceedings of the Royal Society B, 283. http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2016.1736

William B.F. Rya, Walter C. Pitman III, Candace O. Major, Kazimieras Shumkus, Vladimir Moskalenko, Glenn A. Jones, Petko Dimitrov, Naci Gorür, Mehmet Sakinç & Hüseyin Yüce (1997): “An abrupt drowing of the Black Sea shelf“. Marine Geology, 138, 119-126.

2 comentarios sobre “Desmontando los mitos del Antiguo Testamento

  1. Hola Daniel, me ha gustado tu articulo sobre este tema y me ha recordado mucho otro que con el mismo tema escribió Francisco J. Ayala en 2004 titulado “Las Ciencias de la Tierra y la Biblia. Una aproximación desde la razón científica”. Publicado en: Boletín geológico y minero, ISSN 0366-0176, Vol. 115, Nº 4, 2004, págs. 593-627

    Te paso su vínculo por si le quieres echar un vistazo.
    https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1091325

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