El Torcal de Antequera: Un paisaje kárstico único en el mundo

En esta nueva entrada de destinos geológicos viajaremos al sur de España, más concretamente a la ciudad de Antequera en la provincia de Málaga. Allí se encuentra el paraje natural del Torcal, un impresionante paisaje kárstico, declarado en 2016 como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

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Imagen panorámica del Torcal de Antequera, un paraje de gran valor natural (fuente: yogaysenderismo.com)

Antes de hablar de este lugar tan especial es necesario explicar que el término torcal hace referencia a un hundimiento circular producto del derrumbamiento de una caverna de origen kárstico. ¿Pero cuál es el origen particular de este increíble lugar? ¿Qué ha tenido lugar para que existan estas curiosas formas? Hemos de remontarnos más de 150 millones de años, al periodo Jurásico, para poder dar respuesta a estas preguntas, cuando toda la región era una plataforma marina poco profunda situada en el margen del continente ibérico (ver Las sucesiones mesozoicas de las cordilleras Bética e Ibérica). Por aquel entonces nuestra península, al igual que gran parte de Europa y Oriente medio, se encontraba sumergida bajo el mar de Tetis, el océano que había en el interior de Pangea antes de que el famoso supercontinente empezara a romperse. En este momento de la historia del planeta se inicia un proceso de sedimentación carbonatada originada por la acumulación, en el fondo marino, de caparazones, conchas y esqueletos de los animales que moraban en este ambiente acuático. Todavía hoy en día es posible apreciar en el Torcal los restos fosilizados de ammonites y otros animales marinos, cuya presencia no hace más que aumentar el valor del lugar. Con el tiempo estos sedimentos se fueron acumulando y compactando en distintos niveles, formando estratos horizontales de cientos de metros de espesor de rocas carbonatadas.

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Izquierda: Imagen ilustrativo de un ammonites en vida (tomada de dkfindout.com). Derecha: Fotografía de uno de los fósiles de ammonites que podemos encontrar en el Torcal de Antequera (imagen propia)

La acumulación de sedimentos continuó durante millones de años, hasta el Mioceno medio (hace unos 20 millones de años). Este momento es muy importante en toda Europa porque es cuando se produjo la Orogenia Alpina que causó el levantamiento y formación de las principales cadenas montañosas del continente, como motivo de la colisión entre las placas africana, ibérica y euroasiática. Entonces los sedimentos acumulados durante millones de años en el sur de Iberia fueron comprimidos, deformados y fracturados, emergiendo muchos de ellos cientos de metros sobre el nivel del mar. Una vez a la intemperie la roca caliza sufrió la acción de los agentes geomorfológicos, en especial del hielo, el viento y sobre todo el agua. Esta sustancia es muy importante para comprender las formas del Torcal, ya que al filtrarse a través de las grietas se puede acumular en el interior de la roca y disolver el carbonato cálcico que la forma (ver el Modelado kárstico). El resultado de todo esto es el actual Torcal de Antequera.

Una geomorfología única

El conjunto kástico del Torcal de Antequera es único en el mundo debido a que en él confluyen una serie de factores que son difíciles de encontrar juntos:

  • Una litología favorable en forma de calizas y dolomías jurásicas (carbonatos) y yesos blandos muy sensibles a la erosión. Todas estas rocas tienen como principal característica que son solubles en agua, algo fundamental para la formación del torcal.
  • Un gran pliegue en forma de champiñón, con la parte superior muy amplia y estratos horizontales, y unos flancos breves y abruptos limitados por importantes fracturas. Este tipo de pliegues favorecen la acumulación de agua en la superficie y su infiltración en la roca, que se comporta como una gran esponja que almacena el agua de lluvia y la transmite al interior. De esta manera se favorece la disolución subterránea de los carbonatos y el transporte del agua por ellos, hasta que salen de nuevo al exterior por la parte más baja a lo largo de todo el perímetro del Torcal.
  • Una climatología adecuada, consistente en inviernos templados y lluviosos que se alternan con veranos secos y calurosos. Esto es lo que tenemos en el clima mediterráneo de montaña que hay en la zona.
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Una de las formas típicas del Torcal, son los conjuntos de capas apiladas, consecuencia del efecto de la erosión sobre materiales con distinta resistencia a erosionarse, provocando que unos estratos se alteren y desaparezcan antes que otros (imagen propia)

Pero el Torcal de Antequera no es sólo un paisaje kárstico al uso, ya que aparte del paisaje kárstico que todos podemos apreciar con una simple mirada tenemos que tener en cuenta el sistema endokárstico característico en este tipo de terrenos. Y es que en El Torcal también encontramos un modelado subterráneo con más de un millar de simas y cuevas formadas por la disolución de las rocas calizas. Todos estos factores hacen del Torcal de Antequera una formación kárstica única en el mundo, en la que confluyen un gran valor geológico y una impresionante belleza paisajística, con lo que consigue cautivar a quien lo visita.

 

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