Coltán, un mineral manchado de sangre

Hay minerales que marcan en la sociedad por su gran valor económico, otros lo hacen por su espectacular belleza exterior y los hay que marcan por sus extraordinarias propiedades. Pero hay un mineral que es conocido no por estas cuestiones, de las que cumple más de una, sino porque su extracción está tristemente asociada con la masacre. Porque todos hemos oído hablar de los famosos “Diamantes de sangre”, pero muchos desconocemos que el coltán tiene una historia igual o más sangrienta. ¿Pero qué es el coltán?

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El coltán es un mineral de gran valor que solemos encontrar como pequeños granos de color oscuro (fuente: telesworld.com)

La combinación perfecta

Con el nombre de coltán (también lo podréis encontrar como coltan, sin tilde) definimos no un mineral, como muchos piensan y como yo he empezado esta entrada, sino que en realidad se trata de una combinación de dos minerales diferentes: la columbita, un niobato de hierro y manganeso de color a negro pardo; y la tantalita, un tantalato de hierro y manganeso también de color negro a pardo. Ambos minerales van siempre juntos y normalmente es imposible separarlos, ya que existe lo que llamamos una solución sólida entre los términos puros en niobio y tántalo, es decir, el tránsito de uno a otro es progresivo y por tanto no existe un límite claro establecido entre los dos. Es por este motivo por el que la combinación de los dos minerales tiene un nombre propio, si bien ese nombre no es más que la suma de las tres primeras letras del nombre de cada uno de los dos minerales (COL(umbita) + TAN(talita) = COLTAN).

Coltan fórmula
El coltán es como llamamos a una mezcla de dos minerales que es muy difícil de separar entre ellos: la columbita y la tantalita (imagen modificada a partir de wikipedia.org)

Podemos decir por tanto que el coltán es un doble mineral, ¿pero para qué lo usamos? Dado que su principal características es precisamente que tiene como elementos formadores dos metales que son muy poco abundantes en la naturaleza (el niobio y el tántalo), es evidente que su principal uso va a ser como mena principal de ambos elementos (recordemos qué son los minerales mena), aunque el tántalo también se puede obtener como subproducto de otros minerales, tales como casiterita, wolframita y scheelita. No obstante el coltán nos aporta también otros elementos químicos igualmente escasos (las llamadas Tierras Raras) pero que de nuevo son muy importantes para determinados sectores industriales, si bien en esta entrada sólo hablaré del uso que les damos al niobio y al tántalo, que por algo son los dos principales elementos que encontramos en el coltán. El tántalo como metal se emplea en equipos químicos y en aleaciones por su resistencia a la corrosión, sin duda muy importante para nuestra vida, pero el uso fundamental que le damos en la actualidad, y que supone el 60% de la producción total, es para la industria electrónica, en especial para la elaboración de condensadores electrolíticos de tántalo.  Estos condensadores son muy importantes para dispositivos eléctricos por su capacidad eléctrica más exacta que otros condensadores y porque también son mucho más pequeños, lo que los convierten en ideales para la tendencia a minimizar este tipo de aparatos que hay en la actualidad. Por su parte, el niobio es otro metal que se usa en una amplia variedad de campos dentro de la industria electrónica, además de ser un elemento que en aleaciones aporta una gran resistencia a altas temperaturas. Con estas dos características de los dos metales principales que encontramos en él, el coltán se convierte inmediatamente en un mineral imprescindible para la fabricación de equipos electrónicos como móviles, ordenadores, etc, lo que lo convierte además en uno de los llamados minerales estratégicos, minerales cuyo valor es enorme por ser fundamentales en sectores estratégicos.

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Muchos de los componentes de un móvil de última generación están fabricados a partir de elementos químicos poco abundantes en la naturaleza, dos de ellos son precisamente los constituyentes del coltán: el niobio y el tántalo (modificado de soundnews.ro)

Las guerras por el coltán

El coltán es muy famoso y no precisamente por la revolución tecnológica que supuso empezar a utilizarlo para la extracción de estos elementos tan importantes. Igual que pasó en los años 90 con los diamantes de Sierra Leona, más conocidos como “diamantes de sangre”, el coltán se conoce actualmente porque este mineral es de nuevo el motor de una serie de conflictos sangrientos en África. Porque aunque no siempre somos conscientes de ello, con su extracción se financian los grupos de rebeldes que actúan violentamente en la República Democrática del Congo y en otros países vecinos.

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La obtención de columbita y tantalita en algunos países africanos es la causa de numerosos conflictos y en muchos casos la llevan a cabo niños (imagen obtenida de theatlantic.com)

La producción mundial de tántalo ha variado considerablemente en las últimas décadas, algo que se ve muy bien en la siguiente gráfica. En el año 2000, y por tanto antes del boom de demanda, los principales países productores de tántalo (no coltán) eran Australia y Brasil, que sumaban entre los dos más del 50% de la producción mundial (62%). Por el contrario, en el año 2014 ambos países habían quedado relegados a un mísero 16%, en favor de los países de los Grandes Lagos de África, que sumaron el 79% de la producción mundial (un 67% solo la República Democrática del Congo y Ruanda). El motivo de este fuerte cambio es fácil de explicar, y es que entre el año 2000 y el año 2014, el precio del tántalo se disparó. Pero es que además, mientras que en Australia y Brasil la extracción se lleva a cabo con técnicas modernas, caras pero en principio de bajo riesgo ambiental y muy controladas, en los países africanos el coltán se obtiene mediante técnicas tradicionales y con una enorme opacidad, muchas veces con niños trabajando en las minas y con numerosos mineros que mueren a diario sin que nosotros sepamos nada de ello.

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Producción mundial de tántalo por países para el año 2000 (A) y para el año 2014 (B). Se puede apreciar cómo Australia prácticamente ha desaparecido en este lapso de tiempo mientras que Ruanda y República Democrática del Congo alcanzaron los dos tercios del total (gráfica tomada de Shift in Global Tantalum Mine Production, 2000–2014)

¿Y qué hay de otros países? El coltán, viendo cómo ha cambiado la producción en los últimos años, es evidente que no es exclusivo de África, aunque sí es de allí de donde viene el que lo ha hecho famoso. Por ejemplo, en España se sabe de la existencia de coltán en varios puntos de la geografía española (Madrid, Ourense, A Coruña, Salamanca), aunque muchas veces no es explotable por su escasa concentración. No obstante, recientemente algunas empresas han encontrado yacimientos potenciales que de explotarse reducirían nuestra dependencia del exterior en este aspecto, incluso podría convertirse en una importante exportación con la que combatir el enorme peso que tiene el coltán africano en los mercados internacionales, y que ya hemos visto para qué sirve en África. Por desgracia, como ocurre con cualquier recurso minero, su extracción es polémica y para asegurar unos mínimos medioambientales nos vemos obligados a tomar determinadas medidas que ralentizan este tipo de proyectos y encarecen el producto final, aunque al menos aquí no financiaríamos a personas que más tarde llevarán a cabo sangrientas masacres.

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Mina de Penouta, en Ourense, donde se ha encontrado coltán que recientemente se ha querido explotar para la obtencion de tántalo (imagen obtenida de sonbuenasnoticias.com)

Un futuro sin coltán

El coltán es imprescindible para las nuevas tecnologías, queramos o no, y la imposibilidad de saber si el coltán empleado en un determinado aparato electrónico viene de países en conflicto como la República Democrática del Congo, o de otros productores más regulados como Brasil, es prácticamente imposible. Sin embargo sí podemos hacer algo para no depender tanto del nuevo coltán extraído de la tierra, y es algo con lo que todos estamos familiarizados en mayor o menor medida: el reciclaje. Por desgracia, aunque en la actualidad reciclamos muchas cosas (papel, vidrio, metales…), el reciclaje de aparatos electrónicos no está todavía demasiado extendido, haciendo que algunos de los elementos poco abundantes que necesitamos para su fabricación debamos seguir extrayéndolos de la tierra. Por ello es tan importante reciclar los móviles y ordenadores viejos, ya que si aumentamos el porcentaje de niobio y tántalo que recuperamos menos dependeremos del coltán recientemente extraído, proceda de África o no.

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El reciclaje de móviles y otros aparatos electrónicos es muy importante para aumentar el porcentaje de recuperación del niobio y el tántalo que ya están en el mercado (fuente: actividades-mcp.es)

El reciclaje es una acción que, aunque aparentemente insignificante, puede ayudar a depender menos del coltán como mineral estratégico, pero no es la única manera que tenemos de no financiar a los señores de la guerra africanos. También existen otras iniciativas que pretenden reducir nuestra dependencia de lo que comúnmente se conoce como “minerales de sangre”, aunque dudo que en muchos casos tengan un éxito destacado a largo plazo. La más destacada e importante de todas ellas es muy posible que sea la iniciativa de Fairphone, una empresa holandesa que afirma trabajar con materias primas que provienen de zonas libres de conflicto, lo que de ser cierto es magnífico. El problema es que es muy difícil un control tan claro en estas cuestiones, y no sería de extrañar que tarde o temprano alguien logre vender coltán congoleño como coltán brasileño, por ejemplo.

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El Fairphone es un móvil que presume de haber sido fabricado con materias primas libres de cualquier conflicto, lo que indicaría que el niobio y el tántalo utilizados en su fabricación no estarían relacionados con zonas conflictivas (fuente: fairphone.com)

Conclusiones

No podemos decir no al coltán, y menos si cada año se venden miles de millones de aparatos nuevos que para su fabricación se ha empleado niobio o tántalo obtenidos de este doble mineral. Porque como ya dije en su momento, la geología está implícita en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, lo que incluye también los móviles que empleamos. Por ello es muy importante que la gente sepa lo que ocurre diariamente en otro país para que ellos puedan disfrutar de sus aparatos electrónicos. Porque concienciando a la población creo que se puede conseguir que la gente vea estos problemas que normalmente son invisibles en los países desarrollados. El coltán es un problema a nivel mundial, fomentado por los países desarrollados pero que afecta especialmente a las poblaciones de los países subdesarrollados. Y dado que no podemos renunciar a él, sí podemos depender menos de las extracciones en condiciones infrahumanas si reciclamos más. Creo que esa es la mejor forma que tenemos para que el coltán deje de ser un mineral manchado de sangre, al menos hasta que internacionalmente se tomen unas medidas que por el momento nadie ha planteado en alto.

Bibliografía

Curso de mineralogía descriptiva de la Universidad Nacional de Educación a Distancia: cristamine.es.

Donald I. Bleiwas, John F. Papp, and Thomas R. Yager (2015): “Shift in Global Tantalum Mine Production, 2000–2014“. In USGS-Science for a changing World.

Jeffrey W. Mantz (2008): “Improvisational economies: Coltan production in the eastern Congo“. Social Anthropology/Anthropologie Sociale, 16, pp. 34–50.

The Hague Centre for Strategic Studies (HCSS) (2013): “Coltan, Congo & conflict“. 87 págs.

Klaus Schulz and John Papp (2014): “Niobium and Tantalum-Indispensable Twins“. In USGS-Science for a changing World.

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