Los bordes transformantes

La tectónica de placas es una teoría bastante compleja que afirma que la superficie del planeta está formada por fragmentos, las placas litosféricas, que «flotan» sobre la astenosfera. Estas placas, como no se están quietas, se mueven constantemente, de manera que en unas zonas del planeta dos placas chocan y una subduce bajo la otra (bordes destructivos o convergentes) y en otras se separan se genera nueva litosfera oceánica (bordes constructivos o divergentes). Pero existe un tercer tipo de límite de placa poco habitual que se caracteriza porque el movimiento relativo de las dos placas en contacto no es ni de aproximación ni de separación, sino que es un movimiento lateral: los bordes transformantes. De ellos hablamos en este post.

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Distribución de los límites de placa de las principales placas tectónicas de la actualidad.En rojo se indican los bordes constructivos (dorsales y rifts), en verde los bordes transformantes y en amarillo y negro los bordes convergentes, destructivos y no destructivos (imagen propia creada a partir del mapa físico de la Tierra, obtenido de clubdating.tk).

Las fallas de desgarre

Cuando hablamos del comportamiento mecánico de las rocas vimos que estas se pueden doblar e incluso romper. Las fallas son estructuras geológicas de gran interés científico que se forman cuando los esfuerzos que trabajan sobre un cuerpo rocoso superan su límite de rotura y lo fractura. También son el origen de los terremotos, o de las ondas sísmicas más bien. Dentro de las fallas podemos distinguir tres tipos de fallas principales que representan los tres movimientos más simples que podemos encontrar en ellas: las fallas normales, las fallas inversas (donde se encuentran los cabalgamientos) y las fallas de desgarre. Estas últimas son muy importantes a la hora de hablar de los bordes transformantes.

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Las fallas geológicas las clasificamos en función del movimiento relativo de sus bloques (labios) en tres tipos: fallas normales, fallas inversas y fallas de desgarre (imagen propia).

La característica principal de las fallas de desgarre es que en ellas el movimiento relativo de los dos bloques no es vertical sino horizontal, aunque eso no significa que no puedan tener cierto movimiento vertical. De esta manera las fallas de desgarre se puede clasificar en dos tipos según si ese movimiento es hacia la derecha siguiendo las agujas del reloj (fallas dextras o dextrales) o si ese movimiento es hacia la izquierda en un movimiento contrario al de las agujas del reloj (fallas sinestras o sinestrales). Las fallas de desgarre son básicamente «desgarres» del terreno que conectan dos tipos de fallas o dos asociaciones de fallas, ya sean normales, inversas o un normal con una inversa.

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Las fallas de desgarre se clasifican en función de movimiento relativo de sus dos bloques en dextras, si este es en sentido horario, o senestras, si es en sentido antihorario (imagen propia).

Bordes escasos y poco estables

Las fallas de desgarre a veces definen un tipo de borde de placa en el que no hay creación ni destrucción de litosfera. Los bordes tranformantes son regiones muy activas desde el punto de vista sísmico, aunque sin implicación de procesos de colisión ni subducción, que no son muy estables en el tiempo y tienden a desaparecer. Por eso son relativamente escasos en el planeta. Este tipo de borde, al igual que ocurre con las fallas de desgarre, pueden clasificarse de tres tipos en función del tipo de falla que conectan, ya sean dos dorsales, dos bordes convergentes (no necesariamente han de implicar subducción) o una dorsal y un borde convergente.

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Los bordes transformantes los encontramos siempre poniendo en contacto dos límites de placa, ya sean convergentes, divergentes o uno de cada tipo. Izquierda: Mapa tectónico esquemático de la región de la falla de San Andrés (fuente desconocida). Derecha: Mapa tectónico de la región de Palestina (fuente: es.pinterest.com).

Las transformantes dorsal-dorsal son las fallas de desgarre más comunes en el planeta y, como su propio normbre indica, son las que conectan dos segmentos de una dorsal, que queda articulada con tramos más o menos cortos de trazo recto. Este tipo de fallas de desgarre son por lo general perpendiculares a la propia dorsal y tienden a disponerse paralelas al movimiento de las placas tectónicas que se están separando. Las transformantes dorsal-dorsal son muy comunes porque en una misma dorsal se repiten cada 50-100 km, con un salto en la horizontal que puede ir de decenas de kilómetros a cientos de kilómetros, aunque en casos excepcionales pueden llegar incluso a los 1000 km. Estas fallas, que tienen una actividad sísmica poco profunda, suelen estar además marcadas por el desarrollo de surcos de origen no erosivo en el fondo oceánico.

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Las fallas de desgarre más comunes son las transformantes dorsal-dorsal, muy comunes en los bordes divergentes. Estas fallas conectan segmentos de dorsal a lo largo de miles de kilómetros (imagen propia).

Las fallas de desguarre que conectan dos límites de tipo convergente son las llamadas transformantes fosa-fosa. Existen muchos casos en todo el mundo, como es la falla Azores-Gibraltar, en pleno océano Atlántico, o la famosa falla de San Andrés, en California (Estados Unidos). La primera, la falla de Azores-Gibraltar, conecta la dorsal medioatlántica con el borde convergente que separa la microplaca Ibérica con la placa Africana, que aunque hoy en día no parece tener subducción sí que la hubo en el pasado. La segunda, por el contrario, define uno de los ejemplos más conocidos de borde transformante. La falla de San Andrés en realidad no es una falla, sino que se trata de un complejo entramado de fallas de desgarre, algunas con un importante componente vertical, que definen un borde transformante entre la placa Norteamericana y la placa de Pacífico. Este complejo sistema de fallas, muchas veces ampliamente utilizado en el cine de terremotos, conecta la fosa Mesoamericana al sur con la zona de subducción de Cascadia al norte, en un movimiento de componente claramente dextro.

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La falla de San Andrés es quizás una de las fallas de desgarre más conocidas por el pública general. Sin embargo no se trata de una falla propiamente dicha, sino de un complejo sistema de fallas que definen un borde transformante (imagen de fuente desconocida, muy utilizada en internet).

Por último están las fallas de desgarre que unen un límite divergente con otro convergente, que podemos llamar transformantes fosa-dorsal. Hay varios casos en la actualidad en el planeta, como es la falla transformante del mar Muerto, en la región de Palestina. Este borde une la dorsal del mar Rojo al sur con el borde convergente que hay entre las placas Arábiga y Africana con la placa Euroasiática. En este caso el movimiento es sinestro y ha favorecido el desarrollo de una serie de cuencas, de entre las que destaca el propio mar Muerto.

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