Contextos geológicos españoles de relevancia internacional 6: El rifting de Pangea y las sucesiones mesozoicas de las cordilleras Bética e Ibérica

Dentro de la historia geológica de la península Ibérica, uno de los momentos más importantes es la formación de Pangea durante el Paleozoico. En torno a este gran evento orogénico se han reconocido los 5 primeros contextos geológicos españoles de relevancia internacional, que nos hablan de cómo se configuró el actual macizo Ibérico, cómo fueron los ambientes marinos preorogénicos y sinorogénicos o cuál es el origen de las mineralizaciones de la Faja Pirítica y la región de Almadén. La península Ibérica fue crucial en la formación de Pangea. Pero la naturaleza es vaga, y donde antes se configuró un continente ahora puede ser por donde se rompa de nuevo. Eso es lo que ocurrió en la península Ibérica durante el Mesozoico, que volvió a estar en el lugar adecuado en el momento correcto. En el corazón de las actuales cordilleras Bética e Ibérica hoy tenemos potentes sucesiones sedimentarias bastante completas en las que se han reconocido algunos estratotipos y se han descrito muchas de las biozonas de la región del Tetis.

fuentelsaz
En el cerro de Fuentelsaz, dentro del geoparque de Molina y Alto Tajo, se localiza la sección en la que está el clavo dorado que identifica el estratotipo del Aaleniense, el primer piso del Jurásico Medio (imagen obtenida de turismocastillalamancha.es).

El Mesozoico ibérico

Del mismo modo que el Paleozoico de la península Ibérica se concentra en su mitad más occidental, los materiales formados durante el Mesozoico se encuentran sobre todo en dos grandes unidades geológicas y orográficas. La codillera Ibérica es un importante sistema montañoso que se localiza en el centro-este de la península Ibérica. En ella encontramos una gran cantidad de materiales de origen sedimentario que se formaron en varias cuencas que se abrieron cuando Pangea empezó a romperse. Más al sur, en el extremo suroriental de la península, está la cordillera Bética, cuyas rocas mesozoicas representan una antigua cuenca marina que se abrió también con la ruptura de supercontinente. Ambas definen las dos mayores unidades mesozoicas de la península Ibérica, aunque no debemos olvidar que también aflora Mesozoico en varios puntos de la cordillera Cantabro-Pirenaica, en el sistema Central e incluso en Portugal, estos últimos de gran interés por ser los lugares en los que tenemos los restos más antiguos de dinosaurios ibéricos.

iberia_geologia
Principales unidades geológicas de la península Ibérica y Baleares. Los colores representan distintas edades de los materiales, de manera que los rosas corresponden con el Paleozoico (en su mayoría el macizo Ibérico), los verdes son los depósitos sedimentarios de las cuencas mesozoicas y los amarillos los rellenos de las cuencas cenozoicas (modificado a partir de Vera et al., 2004).

Los depósitos mesozoicos de la península Ibérica registran por tanto todos los cambios que vivió Pangea en su ruptura. Por un lado tenemos las llamadas facies germánicas, tres facies sedimentarias muy comunes en toda Europa que son las responsables de que al Triásico lo llamemos de este modo. Esas facies son el Buntsandstein, constituido por depósitos terrígenos de color rojo que se depositaron en ambientes continentales; el Muschelkalk, compuesto por carbonatos marinos o transicionales (continente-mar); y por último eel Keuper, un conjunto evaporítico rico en yesos en cuyo interior encontramos el Evento Pluvial Carniense. Pero esto es solo en el Triásico, ya que en el Jurásico el medio sedimentario había cambiado drásticamente. Las rocas habituales de este periodo, que en mayor o menor medida continuarán durante el Cretácico, son sobre todo carbonatos de plataforma continental poco profunda, en muchos casos con arrecifes de rudistas, y depósitos marinos profundos. A todos estos depósitos habría que añadir además algunas zonas con sedimentación continental o litoral en la que tenemos importantes yacimientos de fósiles e icnofósiles que definen su propio contexto geológico.

europe_triassic
La península Ibérica se encontró en el centro de Pangea en su formación y también en su ruptura. Desde comienzos del Triásico varios brazos marinos empezaron a progresar desde el Tetis y empezaron a aislar a Iberia, que permanecería como un microcontinente propio durante casi todo el Mesozoico (fuente: jan.ucc.nau.edu).

La cordillera Ibérica, la costa del Tetis

La cordillera Ibérica es uno de los principales sistemas montañosos de la península Ibérica. Define una alineación NW-SE que conecta la cordillera Cantábrica con el Mediterráneo y separa la cuenca del Ebro de las cuencas del Duero y del Tajo. Esta importante cadena montañosa está bastante amesetada en la actualidad, aunque sus picos en muchos casos siguen superando los 1000 m de altitud. En cuanto a los materiales que encontramos en ella, la mayoría han sufrido una deformación moderada durante la orogenia Alpina, con un escaso metamorfismo que ha permitido una muy buena preservación de fósiles y estructuras sedimentarias.

cord_iberica
Esquema geológico de las cadenas Ibéricas (A) acompañado de un mapa simplificado de las principales fracturas de su estructura (B) y un corte geologico transverla (C) (Sopeña, 2004). Leyenda: Cordillera Litoral (CL), cordillera prelitoral Costero-Catalana (CP), rama aragonesa de la cordillera Ibérica (RA), rama castellana de la cordillera Ibérica (RC), sector levantino de la cordillera Ibérica (SL). Localidades: Atienza, (A), Ateca (At), Ayora (Ay), Daroca (D), Henarejos (H), Montalbán (M), Molina de Aragón (Mo), Morella (Mr), Sepúlveda (Se), Sigüenza (Si), Tortosa (To).

Tras la orogenia Varisca la microplaca Ibérica quedó en una complicada situación tectónica al quedar entre dos grandes placas: la Europea al norte y la Africana al sur. El límite entre ambas fue en aquel entonces un límite transformante con una intensa actividad tectónica que cobraría importancia con el inicio de la fracturación de Pangea, ya en el Pérmico-Triásico. A finales del Paleozoico la región no era un sistema montañoso como lo es actualmente, sino que se trataba de una cuenca sedimentaria, la cuenca Ibérica, en la que se acumularon sedimentos correspondientes a una amplia variedad de materiales terrígenos continentales (fluviales y aluviales) o lacustres durante el Pérmico. Estos materiales, ya al entrar en el Triásico, pasaron de manera progresiva a ser continentales y marinos, con episodios evaporíticos (depósito de sales y yesos) que representan las facies germánicas. Pangea ya había empezado a romperse por aquel entonces y la actual península Ibérica experimentó un proceso de rifting por el cuál Iberia empezó a separarse del resto de Europa.

hoz_gallo
El huso del Barranco de la Hoz es un relieve residual formado en el Bundsanstein por la erosión del cañón del río Gallo. Este importante geosite es uno de los elementos más emblemáticos del geoparque de Molina y Alto Tajo (García-Cortés, 2009).

Ya en el Jurásico el proceso de rifting se interrumpió y dio paso a un momento de relativa calma tectónica en el que se produjeron importantes transgresiones (subidas relativas del nivel del mar) que permitieron el desarrollo de extensas plataformas carbonatadas someras. Pero este momento de tranquilidad no duró mucho, ya que en el Jurásico Superior se reanudó el proceso de rifting, esta vez con la apertura del golfo de Vizcaya y el nacimiento del Atlántico Norte. A partir de este momento la cuenca Ibérica sufrió cambios muy importantes, primero su división en varias cuencas menores, que registraron una historia muy diferente durante el Cretácico Inferior, y más tarde una homogenización por la llegada de una nueva transgresión. El fin de la etapa de rifting llegó a finales del Cretácico Superior, cuando la tectónica se invirtió y la península inició un movimiento de acercamiento hacia Europa.

ciclos_sed
Ejemplo de extraordinarios ciclos sedimentarios del Toarciense (Jurásico Inferior) en La Almunia de Doña Godina (Zaragoza) (fuente: Castro et al., 2009).

La Cordillera Bética, el brazo de Tetis

La cordillera Bética es la gran unidad orográfica y geológica del sur y sureste de la península Ibérica. Se trata del sistema montañoso más occidental del conjunto de cordilleras que bordean actualmente el Mediterráneo, el llamado orógeno Alpino Perimediterráneo, y tiene una historia compleja porque corresponde con el acercamiento y colisión de dos microplacas (Ibérica y de Alborán) como consecuencia de una tercera (Africana). La cordillera Bética la solemos dividir en tres zonas en función de la localización de los materiales sedimenterios preorogénicos. Las zonas Externas Béticas representan la parte más externa del orógeno, que igual que ocurría en las zonas Cantábrica y Sudportuguesa del macizo Ibérico, presenta una deformación muy superficial y un metamorfismo muy bajo o ausente. Las zonas Externas están formadas por los materiales que se depositaron en su día en el margen meridional del continente de Iberia, el denominado paleomargen Sudibérico. Las zonas Internas Béticas son el núcleo del orógeno, por lo que tienen una intensa deformación que llega a afectar incluso al zócalo varisco. Los materiales preorogénicos que las constituyen se encontraban en el margen norte del microcontinente Mesomediterráneo, aunque lo más relevante es que durante el Mioceno experimentaron una etapa de extensión de gran interés. La tercera zona es el complejo del campo de Gibraltar, que corresponde con la cuenca oceánica que hubo entre ambos continentes.

cord_betica
Mapa geológico de la cordillera Bética indicando además las trazas de los perfiles sísmicos profundos ESCIBETICAS 1 (A-A’) y ESCIBETICAS 2 (B-B’) (modificado a partir de Vera, 2004).

Los materiales de la cordillera Bética sufrieron una interesante historia durante el Mesozoico que más tarde continuó por buena parte del Cenozoico. Esta historia empezó en el Triásico (el Pérmico apenas tiene relevancia), cuando la ruptura de Pangea ya había generado nuevas cuencas sedimentarias continentales en las que se acumulaban sedimentos, entre ellos las tres facies germánicas. En este momento se inició el rifting que separó Iberia del continente Mesomediterráneo y ambos de África, una separación que se hizo todavía más patente cuando se produjeron varias transgresiones que permitieron la irrupción del mar sobre las cuencas continentales, que pasaron a ser marinas a partir de ese momento. Entonces se desarrolló una plataforma carbonatada de clima tropical, la plataforma Alpujárride-Rondaide, que con el avance del rifting acabó por romperse en el Jurásico, cuando se dividió en dos plataformas (Alpujárride en Iberia y Rondaide en el continente Mesomediterráneo) separadas por una cuenca más profunda. A eso hay que añadir la apertura del Atlántico Central, que en ese mismo tiempo comunicó las dos cuencas oceánicas profundas que rodeaban al continente Mesomediterráneo, que quedó aislado.

ammonitico_rosso
La facies Ammonítico Rosso son unas calizas del Jurásico-Cretácico. De aspecto noduloso y color rojizo, esta facies es muy valiosa en paleontología y bioestratigrafía por su elevado contenido en amonites (imagen del afloramiento del Cortijo de los Frailes, IGME).

El Cretácico de las béticas empezó con un momento de tranquilidad tectónica que cesó con la reanudación del rifting. En este momento el microcontinente Mesomediterráneo, por los movimientos tectónicos, se elevó ligeramente y empezó a erosionarse, toda una novedad porque desde el Triásico Superior se encontraba prácticamente arrasado. En el Cretácico Superior Iberia y el microcontinente Mesomediterráneo alcanzaron su máxima distancia, ya que a finales del Cretácico la tectónica cambió definitivamente y se pasó de un régimen distensivo a otro compresivo. Este importante cambio, que marcó el inicio del fin de la sedimentación marina, fue el resultado del empuje de África sobre ambos microcontinentes, que empezaron a acercarse hasta que ya en el Cenozoico colisionaron y la cuenca pasó a definir el antepaís Bético.

segura_sierra
La base sobre la que se asienta el castillo de Segura de la Sierra (Jaén) está constituida por la Formación Dolomítica, una sucesión de carbonatos del Cretácico Superior (Castro et al., 2009).

En resumen

El rifting de Pangea y las sucesiones mesozoicas de las cordilleras Bética e Ibérica es un contexto geológico de gran riqueza y variedad en el que encontramos elementos de interés estratigráfico, paleontológico, tectónico, sedimentológico e incluso petrológico-geoquímico. De los 252 geosites reconocidos en 2021, 33 se encuentran formando este contexto, con diferencia el más amplio. Gracias a él podemos conocer cómo fueron los ambientes marinos que rodearon Iberia durante la ruptura de Pangea, un momento crucial de la historia geológica del planeta.

geosites_6
Tabla con los 33 geosites que forman parte del sexto contexto geológico español de relevancia internacional, el rifting de Pangea y las sucesiones mesozoicas de las cordilleras Bética e Ibérica (IGME).

Bibliografía

Castro, J.M.; García, A.; Gómez, J.J.; Goy, A.; Molina, J.M.; Ruiz Ortiz, P.A. y Sopeña, A. (2009): “Mesozoic successions of the Betic and Iberian Ranges”. In: Spanish geological frameworks and geosites. An approach to Spanish geological heritage of international relevance (A. García-Cortés, Ed.), IGME, Madrid, 73-90.

IGME: “AND216, Facies Ammonítico Rosso (Subbética de Córdoba). Cortijo de los Frailes – Lanchares“. En Inventario de Lugares de Interés Geológico. Ver online.

IGME: “AND478, Cretácico Inferior de la Sierra de Segura. Sección de Navalperal“. En Inventario de Lugares de Interés Geológico. Ver online.

IGME: “IB202, Yacimientos paleontológicos del Jurásico de Ricla“. En Inventario de Lugares de Interés Geológico. Ver online.

IGME: “IB227, Estratotipo de límite Toarciense-Aaleniense de Fuentelsaz“. En Inventario de Lugares de Interés Geológico. Ver online.

Sopeña, A. (2004): “Cordillera Ibérica y Costero-Catalana“. En: Geología de España (J.A. Vera, Ed.), SGE-IGME, Madrid, 465-527.

Vera, J.A. (2004): “Cordillera Bética y Baleares“. En: Geología de España (J.A. Vera, Ed.), SGE-IGME, Madrid, 345-464.

Vera, J.A.; Barnolas, A; Bea, F.; Calvo, J.P.; Civis, J.; De Vicente,  G.; Fernández-Gianotti, J.; García-Cortés, A.; Pérez-Estaún, A.; Pujalte, V.; Rodríguez-Fernández, L.R.; Sopeña, A. y Tejero, R. (2004): “Introducción“. En: Geología de España (J.A. Vera, Ed.), SGE-IGME, Madrid, 1-17.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s