¡Las casas se mueven!

Normalmente, al pensar en catástrofes naturales en el cine inmediatamente pensamos en un suceso natural que, por desgracia, ha estado muy de actualidad en los últimos meses. Los terremotos son los eventos por excelencia del cine de catástrofes, aunque no siempre aparecen en él de manera correcta desde un punto de vista puramente científico. En esta entrada vamos a analizar cómo aparecen los terremotos en el cine, haciendo un repaso a algunas de las principales películas que tienen como protagonista uno de estos sucesos naturales tan catastróficos.

landers_1992
Los movimientos superficiales cosísmicos se producen por la ruptura de planos de falla que en ocasiones pueden dar saltos muy llamativos. Escarpe de falla normal producido por el terremoto de Landers (California) de 1992 (fuente:picssr.com).

Los terremotos en el cine

Los terremotos son sacudidas del terreno causadas por el paso de las ondas sísmicas a través del terreno. Para entender qué son los terremotos podemos pensar en un castillo de naipes que estamos construyendo. Con cada nueva carta que ponemos estamos añadiendo más energía y con ello también más inestabilidad al sistema, hasta que este no puede aguantar más y se derrumbará. Ese momento en el que se está derrumbando nuestro castillo y toda la energía acumulada es liberada, es lo que conocemos como terremoto. Los terremotos deforman el terreno y las rocas, producen fracturas (fallas) y en ocasiones viene acompañados de otros fenómenos muy destructivos como son licuefacciones, tsunamis o deslizamientos que pueden afectar a las construcciones de la región (ver El origen de los daños de los terremotos). Todo ello como consecuencia de esa liberación de energía previamente acumulada.

sanandres_falla
Los terremotos son fenómenos naturales muy habituales en el cine de catástrofes. Una de las últimas películas de este tipo es San Andrés (Brad Peyton, 2015).

En la historia del cine los terremotos han aparecido desde un momento muy temprano, aunque apenas tuvieron peso en la trama hasta la década de los 70’s, cuando adquirieron gran protagonismo. Algunos de los ejemplos más destacados que tenemos de películas de terremotos son Terremoto (Mark Robson, 1974), Terremoto 81 (Kenjirô Ohmori, 1980), Trágico terremoto en México (Francisco Guerrero, 1987) o la reciente San Andrés (Brad Peyton, 2015). En líneas generales el cine de terremotos no se suele centrar en sucesos históricos, sino que prefiere inventar su propio terremoto. No obstante tenemos algunas excepciones, como es el caso de la china Aftershock (Feng Xiaogang, 2010), que muestra cómo fue el terremoto de Tangshan de 1976. Muchas veces las películas de terremotos se centran en regiones con un riesgo sísmico real (California, Japón, México…), aunque en ocasiones nos encontramos con películas que deciden ignorar la realidad que vivimos para crear terremotos destructivos donde sabemos que apenas hay actividad sísmica, como puede ser por ejemplo la ciudad de Nueva York.

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Fotograma de Aftershock (Feng Xiaogang, 2010), un drama chino que recrea el catastrófico terremoto de Tangshan de 1976.

Una de las características más llamativas del cine de terremotos es la falta de rigor y la enorme cantidad de errores cometidos a la hora de recrear estos eventos naturales. La mayoría de los casos esos errores se hacen de manera intencionada para exagerar la realidad, recreando movimientos imposibles o inventando aspectos imposibles. Otra característica de este tipo de películas es cómo se muestran los daños y qué tipo de daños aparecen, ya que a pensar de ser frecuentes en la realidad los fenómenos de licuefacción apenas aparecen en el cine, no así los tsunamis, que no siempre ocurren en la naturaleza y que en el cine están presentes casi siempre que hay un terremoto en la costa. Un asunto aparte es cuando se confunde magnitud (energía del terremoto) con intensidad (poder destructivo), cuando se usan escalas erróneas o cuando se hablan de valores imposibles en dichas escalas. Incluso el hablar de la magnitud de un terremoto durante el evento sísmico es un error, pues la magnitud se obtiene a partir de los datos sísmicos y mediante una ecuación matemática que es diferente para cada escala de magnitud. Todos estos son los errores que solemos encontrar en el cine de terremotos, aunque todavía nos quedan sus tópicos.

2012_terremotos
Muchas películas de terremotos se centran en el espectáculo visual e ignoran la lógica y la ciencia. 2012 (Roland Emmerich, 2009) es con diferencia uno de los mejores exponentes de este tipo de cine palomitero.

Tópicos del cine de terremotos

El cine de terremotos comparte muchos tópicos habituales en el cine de catástrofes naturales. Uno de los más habituales es el del científico (geólogo) que avisa del riesgo y al que los responsables políticos ignoran por interés, responsables que casi siempre morirán más tarde por su egoísmo. También tenemos los héroes anónimos, personas cotidianas que harán grandes actos de supervivencia para salvar no a ellos sino a sus seres queridos. En la mayoría de los casos estos héroes son hombres, por lo general divorciados o separados y con hijos con los que están distanciados, que gracias a sus hazañas lograrán salvar sus matrimonios o reencontrarse con su familia. Incluso las armas nucleares tienen su hueco en las películas de terremotos, donde se han llegado a utilizar absurdas «genialidades» como el de emplear armamento nuclear para fusionar dos placas tectónicas.

terremoto_1974
Muchos de los tópicos del cine de terremotos nacieron con Terremoto (Mark Robson, 1974), una de las primeras películas que se centraba en un terremoto.

A continuación os dejo dos videos de dos películas diferentes de terremotos que tratan de una manera errónea cómo puede ser vivir un terremoto. La primera es 2012 (Roland Emmerich, 2009), la película de catástrofes por excelencia y también una de las peores en cuanto a verosimilitud. En ella veréis cómo se muestra un terremoto con un gran sentido del espectáculo pero con una total falta de rigor. El segundo video es de la más reciente San Andrés (Brad Peyton, 2015), donde vemos el terremoto principal de la película en su máximo esplendor, con basculamientos del terreno y edifcios que se abren como flores. Ambos casos son perfectos ejemplos de la exageración habitual en el cine de terremotos, palomitero y muchas veces sin sentido.

Conclusiones

El cine de terremotos es por lo general un tipo de cine con grandes carencias científicas en el que domina el espectáculo por encima del rigor. Lo habitual en este tipo de películas es encontrar una serie de tópicos que son comunes al cine de catástrofes naturales, con personajes similares, misma evolución de la trama y desenlaces parecidos. En ellas los terremotos son los auténticos protagonistas, no solo el transfondo de la historia, muchas veces simple. Estos terremotos además suelen ser inventados y en ocasiones suceden en regiones donde no se esperan terremotos importantes. No obstante existen excepciones a ello, con películas con buenas películas que se escapan de lo habitual en el género, que arriesgan y que a veces recrean, de manera más o menos fiel, sucesos que han ocurrido en el pasado.

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