Contextos geológicos españoles de relevancia internacional 1: El orógeno Varisco Ibérico

La geología es la base de todo paisaje. Por ello, para conocer la diversidad paisajística de un país es muy útil conocer su geología, al menos las principales unidades geológicas reconocidas en él. En España esta labor la lleva a cabo el Instituto Geológico y Minero, , que como parte del proyecto Global Geosite definió un total de 21 contextos geológicos de relevancia internacional. Gracias a estos contextos no solo podremos tener una idea de las unidades geológicas de España, sino que además podremos realizar un recorrido muy completo por la historia geológica del país que tiene como primera parada el orógeno Varisco Ibérico. El primer contexto geológico español nos llevará a ver las rocas más antiguas de la península Ibérica, a un tiempo anterior a los mamíferos, las aves e incluso los reptiles en el que los continentes eran muy diferentes a los que tenemos hoy en día.

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Principales unidades geológicas de la península Ibérica y Baleares. Los colores representan distintas edades de los materiales, de manera que los rosas corresponden con el Paleozoico (en su mayoría el macizo Ibérico), los verdes son los depósitos sedimentarios de las cuencas mesozoicas y los amarillos los rellenos de las cuencas cenozoicas (modificado a partir de Vera et al., 2004).

Hacia la formación de Pangea

La historia geológica que conocemos de la península Ibérica empieza hace unos 600 millones de años (Ma), muy cerca del final del Precámbrico. Al menos esta es la edad que tenemos de las rocas más antiguas que hemos encontrado, aunque eso no quiere decir que antes no existieran terrenos en la península, sino que o no los hemos encontrado o sencillamente no han llegado a nuestros días. Las rocas más antiguas de la península son por tanto del Neoproterozoico y forman parte de una gran unidad geológica, el macizo Ibérico, que tiene una gran relevancia internacional porque es uno de los mejores ejemplos a nivel mundial para estudiar y comprender las colisiones continentales. Porque el macizo Ibérico lo componen rocas del Precrámbrico y de gran parte del Paleozoico que actualmente están deformadas, metamorfizadas e incluso afectadas por plutonismo (formación y emplazamiento de granitoides) por la orogenia Varisca, un gran evento de colisión continental que tuvo como consecuencia la formación de Pangea, el último de los supercontinentes conocidos. Porque hace unos 300 Ma de años los continentes de Gondwana y Laurusia chocaron y atraparon en el medio a los terrenos que hoy forman la península Ibérica.

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Reconstrucciones tentativas del Ordovícico, el Silúrico, el Devónico y el Carbonífero, mostrando la posición de las microplacas continentales de Armórica y Avalonia y del grueso de la actual península Ibérica (modificado a partir de Pérez-Estaún y Bea, 2004).

El orógeno Varisco es un claro ejemplo de orógeno de colisión simétrico en el la vergencia de las estructuras (inclinación) es opuesta a un lado u otro del núcleo metamórfico, en el que hay una intensa deformación que afecta incluso al basamento (las rocas más profundas). Además, es en esta parte central donde se encuentran los granitoides que nos indican que parte de la corteza llegó a fundir parcialmente. Rodeando este núcleo, tanto a un lado como al otro, tenemos zonas en las que la deformación fue menos intensa y afectó solo a la cobertera sedimentaria (tectónica en piel fina). El orógeno Varisco hoy en día lo encontramos bien representado en buena parte de Europa, con un total de cinco grandes macizos variscos de diverso interés. El más grande de ellos, y también el único en el que se aprecia esa doble simetría, es el macizo Ibérico, que ocupa prácticamente todo el oeste peninsular, desde Galicia hasta Cádiz. El orógeno Varisco es por tanto el mayor evento tectónico del Paleozoico, una gran colisión continental que dio como resultado la formación de un supercontinente (Pangea) y el desarrollo de un inmenso sistema montañoso más grande incluso que el actual Himalaya.

Esquema general del orógeno Varisco en el que se indica el llamado Arco Ibero-Armoricano (Pérez-Estaún y Bea, 2004).

Las zonas del macizo Ibérico

El macizo Ibérico es la unidad más antigua de la península y también una de las más grandes de su geología. En las rocas que la forman encontramos rocas metamórficas de diferente grado y granitos formados a kilómetros de profundidad, pero también indicios de una orogenia anterior a la orogenia Varisca (orogenia Cadomiense) y también algunas deformaciones que vendrían más tarde, con la orogenia Alpina. Actualmente dividimos el macizo Ibérico en cinco zonas siguiendo el modelo propuesto por Julivert et al. (1975), una división sencilla y adecuada que se apoya en las diferencias tectónicas y geológicas. Porque aunque hoy hablemos de un solo macizo, hace más de 300 millones de años cada zona era un terreno independiente a los demás. Esta es otra de las características destacadas del macizo Ibérico, que en él tenemos representado tanto a Gondwana como a Laurusia y a los microcontinentes que hubo entre ambos.

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El macizo Ibérico lo dividimos en cinco zonas atendiendo a criterios tectónicos y geológicos (tomado de Pérez-Estaún y Bea, 2004).

La zona Cantábrica (ZC) corresponde con los terrenos que se encuentran más al nordeste del macizo, en el núcleo del arco Astúrico. Se trata de la parte más externa del orógeno, por lo que su deformación no es muy intensa y afecta solo a la cobertera sedimentaria, con desarrollo de pliegues y cabalgamientos dirigidos esencialmente hacia el núcleo del arco. Dado que el grado metamórfico de esta zona es bajo, los materiales preorogénicos (anteriores a la colisión) y sinorogénicos del Carbonífero (coetáneos con la colisión) se preservan muy bien, lo que permite estudiar con facilidad la evolución estratigráfica de prácticamente todo el Paleozoico. También tenemos algunos cabalgamientos de gran interés, como es el caso del manto del Esla.

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El sinclinal de la Barca es uno de los pliegues más icónicos y famosos del macizo Ibérico. Fotografía tomada desde la carretera AS-310 (autor desconocido).

La segunda zona es la zona Asturoccidental-Leonesa (ZAOL) se sitúa al oeste de la zona Cantábrica y se caracteriza por una mayor deformación de los materiales. Esto queda reflejado en un metamorfismo de mayor grado que aumenta hacia el oeste y que llega a producir la fusión parcial de la propia corteza, representado esto último por la presencia de granitoides en algunas de las regiones más occidentales. Prácticamente la totalidad de los rasgos tectónicos de la zona Asturoccidental-Leonesa pertenecen a la orogenia Varisca, que produce una intensa deformación interna de las rocas. Destacan los grandes pliegues acostados, pliegues tumbados y numerosos sistemas de cabalgamientos y fallas. El famoso manto de Mondoñedo, una porción de manto que aparece en la base de uno de estos enormes cabalgamientos, se encuentra en esta zona del macizo Ibérico.

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La zona Asturoccidental-Leonesa del macizo Ibérico se caracteriza por presentar las primeras manifestaciones magmáticas del orógeno u porque sus estructuras vergen hacia el norte. Imagen de los pliegues tumbados de la playa de Benquerencia, en Lugo (fuente: myweb.facstaff).

La zona Centroibérica (ZCI) es la parte central del macizo, que actualmente la solemos dividir en dos grandes dominios atendiendo al tipo de rocas que afloran por debajo de los materiales ordovícicos. El dominio del Ollo de Sapo es el más septentrional de los dos y se caracteriza por el desarrollo de pliegues acostados y un grado metamórfico elevado. Su nombre procede de una formación geológica muy concreta, un pórfido con grandes glándulas de feldespato potásico y clastos de cuarzo azul que se asemejan a los ojos de un sapo. El dominio del Complejo Esquisto Grauváquico es el más meridional y está marcado por la presencia de pliegues verticales y un grado metamórfico menor que el anterior. En este caso los materiales muestran deformaciones prevariscas y hoy en día constituyen un conjunto bastante heterogéneo de materiales anteriores al Ordovícico.

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El ollo de sapo es una formación geológica de gran interés exclusiva de la zona Centroibérica. Esta imagen corresponde a un afloramiento en las inmediaciones de Otero de Bodas, en Sanabria (rutasgeologicaszamora.es).

Dado que el orógeno Varisco es un orógeno bilateral simétrico, las estructuras cambian de vergencia tras pasar el núcleo metamórfico. Este cambio se produce a partir de la zona de cizalla de Badajoz-Córdoba, que marca el límite meridional de la zona Centroibérica. De esta forma, mientras que al norte las estructuras vergen hacia el norte, en la zona de Ossa-Morena (ZOM) ya lo hacen hacia el sur. En esta nueva zona de nuevo tenemos pliegues asimétricos y acostados, cabalgamientos y un metamorfismo de grado bajo o muy bajo que se ve acompañado de magmatismo prevarisco importante. La zona de Ossa-Morena es interpretada como un bloque continental propio que colisionó durante la orogenia Varisca con la zona Centroibérica, una colisión que queda de manifiesto por la presencia de restos de corteza oceánica (ofiolitas) entre ambas zonas.

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La zona de Ossa-Morena se interpreta como un antiguo arco volcánico. Tanto en su límite norte (con la zona Centroibérica) como en su límite sur (con la zona Sudportuguesa), presenta ofiolitas. Fotografía de unas anfibolitas plegadas en el municipio de Acebuches, Huelva (imagen tomada de wikipedia.org).

La última zona del macizo Ibérico es la zona Sudportuguesa, a grandes rasgos muy similar a la zona Cantábrica, solo que con las estructuras tectónicas (pliegues y cabalgamientos) , vergiendo hacia el SW. En ella la deformación es de nuevo poco intensa, si bien tiene un abundante magmatismo y otras características (como presencia de foliaciones) que hacen que estemos hablando de una zona externa anómala. Y del mismo modo que tenemos ofiolitas entre la zona Centroibérica y la zona de Ossa-Morena, de nuevo volvemos a tener fragmentos de un anrtiguo océano entre Ossa-Morena y la zona Sudportuguesa, lo que nos indicaría que de nuevo estamos ante dos bloques continentales que colisionaron. Otra diferencia con respecto a la zona Cantábrica es que aquí los materiales que aparecen son del Devónico en adelante, por lo que nos falta el registro de prácticamente toda la etapa preorogénica. Eso no impide que tengamos buenos ejemplos del Paleozoico preorogénico y sinorogéniconífero, como es el caso del flysch del Bajo Alentejo, una sucesión turbidítica del Carbonífero.

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La zona Sudportuguesa es la zona externa del orógeno varisco, si bien sus características hacen que no sea una zona externa típica. Fotografía del flysch sedimentario del Bajo Alentejo, en la costa de cabo Sardão, en Portugal (fuente: wikipedia.org).

En resumen

El orógeno Varisco Ibérico es el primero de los contextos geológicos de relevancia internacional de España y representa un momento tectónico muy importante del Paleozoico: la formación de Pangea. Este contexto corresponde con el macizo Ibérico, que ocupa prácticamente toda la mitad occidental de la península Ibérica. En él encontraremos grandes pliegues y espectaculares cabalgamientos, ofiolitas de antiguos océanos ya desaparecidos, granitoides de diversa composición y otras muchas litologías de interés. De los 252 geosites reconocidos en 2021, 13 constituyen este primer contexto que nos hace viajar al Precámbrico y a buena parte del Paleozoico.

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Tabla con los geosites que forman parte del primer contexto geológico español de relevancia internacional, El orógeno Varisco (IGME).

Bibliografía

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Julivert, M.; Fontboté, J.M.; Ribeiro, A. y Conde, L. (1972): “Mapa tectónico de la Península Ibérica y Baleares E. 1:1.000.000”. Inst. Geol. Min. España, Madrid, 113 p.

Martínez Catalán, J.R.; Aller, J.; Alonso, J.L. y Bastida, F. (2009): “The Iberian Variscan Orogen”.In: Spanish geological frameworks and geosites. An approach to Spanish geological heritage of international relevance (A. García-Cortés, Ed.), IGME, Madrid, 13-30.

Pérez-Estaún, A. y Bea, F. (2004): “Macizo Ibérico”. En: Geología de España (J.A. Vera, Ed.), SGE-IGME, Madrid, 19-230.

Tejero, R. y Fernández-Gianotti, J. (editores) (2004): “CD-Rom anexo al libro de Geología de España”. En: Geología de España (J.A. Vera, Ed.), SGE-IGME, Madrid.

Vera, J.A.; Barnolas, A; Bea, F.; Calvo, J.P.; Civis, J.; De Vicente,  G.; Fernández-Gianotti, J.; García-Cortés, A.; Pérez-Estaún, A.; Pujalte, V.; Rodríguez-Fernández, L.R.; Sopeña, A. y Tejero, R. (2004): “Introducción”. En: Geología de España (J.A. Vera, Ed.), SGE-IGME, Madrid, 1-17.

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