El cine de catástrofes, el cine como espectáculo visual

El cine de catástrofes es uno de los géneros más conocidos y disfrutados en todo el mundo. Su principal característica, como ya indica el nombre, es el uso de un gran desastre como eje central de la historia, ya sirviendo de trasfondo, siendo el hilo conductor o simplemente el punto de partida de la trama. Ejemplos de este tipo de cine son El coloso en llamas (John Guillermin & Irwin Allen, 1974), Titanic (James Cameron, 1997) o Lo imposible (J.A. Bayona, 2012). Pero no todo el cine de catástrofes es igual, ya que a veces la catástrofe tiene un origen humano y otras es un suceso natural. En futuras entradas, sin dejar de olvidarnos que en este blog hablamos principalmente de geología, vamos a analizar cómo son estas últimas, haciendo especial hincapié en los tópicos habituales y en cómo se han recreado esos sucesos naturales mostrados. Pero antes de ello vamos a hablar en líneas generales del cine de catástrofes, cuándo el cine se interesó por el poder destructivo de la naturalez ay cómo ha ido evolucionando este tipo de películas con el tiempo.

titanic_1997
Muchas películas que pertenecen al llamado cine de catástrofes, como es el caso de Titanic (James Cameron, 1997), han obtenido numerosos premios además de un gran éxito en taquilla.

Los orígenes del cine

Actualmente consideramos que la primera proyección cinematográfica fue la que hicieron los hermanos Lumière en Lyon en 1895. Pero lo cierto es que ellos no hicieron ficción, sino que proyectaron la salida de obreros de una fábrica. Para que el cine naciera como modo de narrar ficción naciera hubo que esperar a que otro francés diera el siguiente paso. A George Méliès lo podemos considerar uno de los padres del cine porque fue uno de los primeros en ver el potencial del cinematógrafo como herramienta para contar historias. George Méliès fue de los primeros en aplicar efectos especiales y ganó mucho éxito en Europa a principios del s. XX, por lo que no tardó en querer cruzar el Atlántico para mostrar sus proezas en el Nuevo Mundo. Lo que no sabía era que Thomas Alva Edison se había hecho con una copia de Viaje a la Luna (1902) y la había proyectado sin su consentimiento en Norteamérica, amasando una auténtico fortuna y haciendo que, cuando Méliès llegara prometiendo lo nunca visto, se encontrara con los insultos y las descalificaciones. George Méliès se retiró del cine en 1913 y viviría hasta 1938 completamente alejado del cine.

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George Méliès fue un visionario dentro del mundo del cine que no solo supo ver el potencial para narrar historias, sino que también innovó y creó nuevas técnicas de efectos especiales. Fotograma de Viaje a la Luna (George Méliès, 1902).

El nacimiento del cine de catástrofes

1913 es un año triste para el cine por ser el año de la retirada de George Méliès, un genio que la historia tiene muy olvidado. Pero también fue el año en el que nació el cine de catástrofes, con películas como la norteamericana Cuando la tierra tembló (Barry O’Neil), la italiana Los últimos días de Pompeya (Mario Caserini y Eleuterio Rodolfi) o la danesa Atlantis (August Blom), esta última con una historia muy interesante detrás porque adaptaba una novela sobre el hundimiento de un transatlántico en el océano que fue publicada poco antes del desastre del Titanic. A estas primeras películas no tardaron en seguirles otras muchas más que utilizarían una catástrofe, ya fuera real o ficticia, natural o humana, para narrar sus propias historias.

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El cine de catástrofes existe desde los orígenes del mismo cine debido a que siempre hemos visto el potencial dramático de grandes desastres, naturales y humanos. Pósters de 6 películas de catástrofes de la primera mitad del s. XX.

Durante décadas las catástrofes en el cine tuvieron una importancia más bien escasa, hasta que en los años 50’s, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, se produjera el primer boom de este tipo de cine. Y da la casualidad el cine de catástrofes no fue el único, ya que también surgió con fuerza otro género que también existía desde los comienzos del cine y que jará muy buena amistad con él: la ciencia ficción. Ambos géneros se fusionaron muy pronto y dieron como resultado que las primeras amenazas en el cine viniesen precisamente del espacio o se debiesen a holocaustos nucleares, si bien nunca se abandonaron las recreaciones de sucesos históricos de gran impacto. De estos años tenemos obras destacadas como Cuando los mundos chocan (Rudolph Maté, 1951), La última noche del Titanic (Roy Ward Baker, 1958), considerada además como la adaptación más fiel del trágico suceso o La hora final (Stanley Kramer, 1959).

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En Cuando los mundos chocan (Rudolph Maté, 1951) una estrella gigante está a punto de chocar con la Tierra y provocar el fin del mundo. Se trata de una de las primeras películas del cine de catástrofes en las que este género se fusionaba con la ciencia ficción.

cuando las catástrofes copan las taquillas

Sin duda la década que da comienzo al verdadero auge del cine de catástrofes, al menos tal y como lo conocemos hoy en día, es la década de los 60’s. Es en estos años cuando se produce la película precursora de lo que será este tipo de cine en el futuro: El diablo a las cuatro (Mervyn LeRoy, 1961), un drama en el que un ficticio volcán amenaza con destruir un hospital infantil del Pacífico Sur. Con ella se inició el verdadero boom, con un buen número de películas de volcanes que llegarían en la misma década. Ese es el caso de Año 79: la destrucción de Herculano (Gianfranco Parolini, 1962) o Al este de Java (Bernard L. Kowalski, 1969). En la siguiente década el cine de catástrofes no pierde interés aunque sí que asistimos a un cambio importante en él: las catástrofes naturales dan paso a las catástrofes humanas. Es así cómo las erupciones volcánicas y los terremotos dan paso a los naufragios, los incendios o los accidentes de trenes y aviones, aunque puntualmente todavía tenemos eventos de origen natural. No obstante es posible que tantas películas debieron saturar el mercado porque a partir de 1975 el cine de catástrofes pasó a ser algo esporádico.

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Muchos de los tópicos del cine de terremotos nacieron con Terremoto (Mark Robson, 1974), una de las primeras películas que se centraba en un terremoto.

El cine de catástrofes actual

A principios de los años 90’s ocurre algo crucial para entender el cine actual como espectáculo pirotécnico, del que el cine de catástrofes es un magnífico ejemplo. Y es que las películas de ciencia ficción llevaron los efectos especiales a un nuevo nivel, empezándose a emplear de un modo nuevo los efectos generados por ordenador (CGI), que ya existían antes. Este hito de las nuevas tecnologías en el mundo del cine encuentra su filón en la recreación de catástrofes naturales, que vuelven a resurgir como elemento crucial de la película. De esta manera se inicia una nueva etapa de esplendor del cine de catástrofes en el que el desastre natural ya no es trasfondo ni hilo conductor, sino el auténtico protagonista de la historia. Es así como a mediados de la década se produce el cambio crucial a la hora de entender este tipo de películas que aún dura hasta nuestros días, ya que es ahora cuando los efectos especiales copan la atención del espectador, permitiendo dejar un poco de lado la historia, que en líneas generales sufren un pequeño deterioroa en favor del aspecto visual.

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La erupción del Vesubio del año 79, que acabó con Pompeya y otras ciudades, es una de las erupciones más recreadas en el cine, la última de ellas la película Pompeya (Paul W.S. Anderson, 2014).

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